Paradoja en bronce

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Paradoja en bronce
Paradoja en bronce

Una réplica románica de bronce del siglo XII de una placa de la puerta de una iglesia en Verona, Italia, se convirtió en fuente de inspiración y comprensión durante nuestro reciente viaje a Ucrania.

El día antes de que Romkje y yo partiéramos hacia Ucrania, asistimos a un encuentro de Juntos por Europa en Aquisgrán, Alemania.

Nuestro anfitrión, Klaus Henning, primero propuso que el grupo orara por nosotros. Luego nos mostró una réplica de bronce de la placa de Verona y nos pidió que la lleváramos a Ucrania y la trajéramos de vuelta.

No me quedó claro de inmediato qué debíamos hacer con la placa (a la izquierda en la foto de arriba).

Sin embargo, al investigar su origen, la puerta de la iglesia de San Zeno, donde aún se exhibe el original más detallado (a la derecha en la foto), comencé a verla como una guía de oración y una declaración profética sobre el sufrimiento de Ucrania.

Estos “sermones de piedra (bronce)” medievales tenían como objetivo enseñar a los fieles analfabetos a interpretar la historia desde la perspectiva de la fe.

Representa la crucifixión, con Cristo erguido sobre la cruz, sufriendo pero no vencido. No es simplemente una víctima, sino un rey victorioso, cuya corona de espinas se ha convertido en una corona de autoridad real.

A su alrededor hay varias figuras: María, afligida (a la izquierda); Juan, dando testimonio solemne (a la derecha); y dos figuras que al principio pensé que soldados, pero que luego llegué a otra interpretación.

Arriba, el sol y la luna atestiguan que no se trata de una tragedia privada, sino de un punto de inflexión cósmico. Los ángeles señalan el eclipse solar en el momento de la muerte de Jesús: uno ante el sol y otro cubriendo la luna.

Mientras Ucrania sufre la angustia de la invasión y la guerra, esta antigua placa vuelve a hablar con sorprendente relevancia.

Ofrece una teología visual del sufrimiento, la responsabilidad, la conversión y la esperanza, temas que iluminan la autoridad moral que Ucrania se está ganando silenciosamente ante la conciencia del mundo.

Al visitar varios centros de JCUM (Juventud con una misión), compartimos nuestro visión sobre el significado de la placa y oramos en consecuencia.

Dignidad compartida

María representa a los afligidos, a los heridos, a los vulnerables, las lágrimas de las madres, el desplazamiento de las familias, el trauma de los niños, los ancianos que esperan en fríos apartamentos sin luz ni certeza.

Orar por Ucrania es interceder por los refugiados, por los traumatizados, por los que lloran.

A continuación, se encuentra Juan, el discípulo al que se le confió la responsabilidad social al pie de la cruz. En el relato del Evangelio, Jesús encomienda a María al cuidado de Juan. En ese momento, nace la Iglesia como una comunidad de amor práctico, dispuesta a organizarse, dar refugio, abogar y reconstruir.

En el contexto ucraniano, el papel de Juan se hace patente en las comunidades de fe que se han convertido en centros de ayuda humanitaria, resiliencia espiritual y testimonio moral.

Orar por Ucrania incluye la petición de que las comunidades cristianas, tanto dentro de Ucrania como en toda Europa, sirvan a los que sufren y proclamen la verdad en la vida pública.

Debajo de la cruz se encuentran los que pensé que eran soldados.

Uno de ellos, con la lanza que traspasó el costado de Cristo, es identificado por la tradición como Longino, un soldado medio ciego cuyos ojos fueron sanados durante la crucifixión.

Otro, abrazando a Jesús, quizás representaba al centurión que exclamó: “Verdaderamente este era el Hijo de Dios”. La lucha de Ucrania involucra a soldados de ambos bandos: defensores y agresores.

Orar por Ucrania también incluye pedir que quienes portan armas no pierdan su humanidad y que se abran los ojos a la realidad de la dignidad compartida.

Fuerza oculta

Todos esos son motivos de oración válidos en sí mismos.

Pero inspeccionar más detalladamente el panel original a nuestro regreso, nos reveló que estas figuras eran José de Arimatea y Nicodemo (con tenazas, no con lanza) que venían a bajar el cuerpo de Jesús.

Dos líderes importantes de la época, que nos inspiran a orar para que quienes tienen influencia actúen con integridad, resistan la corrupción y la complicidad, digan la verdad y busquen la justicia.

Y también a orar por quienes recuperan cuerpos, documentan crímenes de guerra, entierran a los muertos con dignidad y cuidan a los heridos y traumatizados tras la batalla.

Finalmente, la placa nos recuerda que, así como el sufrimiento de la crucifixión tiene dimensiones cósmicas, la difícil situación de Ucrania no es simplemente un conflicto regional. Los ucranianos defienden la justicia, la soberanía, la verdad y el futuro del orden internacional.

La placa románica de Verona plasma una paradoja en bronce: la aparente debilidad que revela una fuerza oculta, la violencia confrontada por un amor inquebrantable, la historia abierta hacia la redención.

Contemplar esta imagen hoy es invitarnos a una oración tierna y profunda:

  • Oramos con la mirada de María por los vulnerables.
  • Oramos con la perspectiva de Juan por comunidades de fe responsables, unidas y compasivas.
  • Oramos por los soldados para que se les abran los ojos.
  • Oramos para que quienes tienen influencia defiendan la justicia, la integridad, la verdad y la libertad.
  • Y oramos para que la lucha de Ucrania conduzca a la justicia, la libertad y la claridad moral, tanto en Europa como más allá del continente.

Jeff Fountain es director del Centro Schuman de Estudios Europeos. Este artículo se publicó en el blog del autor, Weekly Word y se reproduce con permiso.

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