La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.» Sal. 85:10
El año 2025 ha sido para la Plataforma Séneca Falls un tiempo de fidelidad exigente al Evangelio. No a un evangelio edulcorado o cómodo, sino al Evangelio que incomoda, que desenmascara la mentira y se pone del lado de quienes han sido heridos y silenciados. Desde nuestra inspiración evangélica y como parte activa de la Mesa Salmo 15, hemos asumido que callar ante el abuso es traicionar la fe, y que la neutralidad frente a la violencia es una forma de complicidad.
La creación de la Mesa Salmo 15 ha supuesto una innovación profunda y necesaria en el abordaje del abuso sexual dentro de la iglesia evangélica. No se trata solo de un nuevo espacio de diálogo, sino de una ruptura consciente con décadas de silencio, negación y protección institucional del abuso. La Mesa Salmo 15 ha abierto una brecha valiente allí donde antes había muros, inaugurando un camino nuevo que pone en el centro a las víctimas, exige verdad y reclama responsabilidad eclesial.
En esta línea se están organizando desde MesaSalmo15 las Jornadas sobre Abuso sexual en entornos religiosos, con la participación de la entidad Grace como protagonistas. Grace es una entidad cristiana, con muchos años de experiencia en la investigación independiente de casos de abusos en contextos religiosos. Os dejamos aquí el enlace de la noticia y el link de inscripción en las Jornadas de formación, que serán del 20 al 23 de enero.
Nuestro compromiso desde Seneca Falls ha sido claro: verdad antes que reputación, justicia antes que poder, víctimas antes que instituciones.
El caso que más nos ha implicado este año
Uno de los ejes centrales de este año ha sido nuestra implicación directa, sostenida y personal en el acompañamiento de las mujeres abusadas espiritual y sexualmente vinculadas a una Iglesia de España, un caso ya conocido. Ha sido un camino largo, doloroso y exigente, marcado por la escucha atenta, la documentación rigurosa y el acompañamiento pastoral a personas profundamente heridas por quienes debían haber sido referentes de cuidado y fe.
Nos sentimos profundamente satisfechas de haber contribuido a la investigación y esclarecimiento de los hechos, pero sobre todo de haber caminado junto a las mujeres en sus procesos de restauración. Porque no hay verdadera sanación espiritual sin justicia, ni restauración comunitaria sin verdad. Y por supuesto nuestro deseo ha sido siempre el arrepentimiento, la restauración, y el perdón de cualquier líder que ha caído.
De esta experiencia nació el ministerio Voz de Agar, una iniciativa profética que toma el nombre de la mujer bíblica expulsada, abusada y silenciada, pero escuchada por Dios en el desierto. Voz de Agar es hoy un espacio seguro para quienes han sufrido abuso en contextos de fe, un lugar donde la palabra de las víctimas es creída, respetada y acompañada. Su coordinadora es Estrella López.
La publicación del testimonio audiovisual de una de estas mujeres supuso un punto de inflexión: comenzaron a llegar relatos de otras personas afectadas por el mismo caso, y con nuevos casos desde distintos países de América Latina y España. En este año hemos recibido decenas de denuncias y solicitudes de ayuda.
Esta cascada de voces confirma una verdad incómoda: el abuso espiritual y sexual no es un hecho aislado, sino un problema estructural que ha sido protegido durante demasiado tiempo por el silencio y el miedo.
Afirmamos con claridad: no puede haber comunidad cristiana sana donde se encubre el abuso, ni autoridad espiritual legítima sin rendición de cuentas. La restauración de la Iglesia pasa necesariamente por la restauración de las víctimas.
Algunos eventos para destacar
Durante 2025, hemos asumido también la responsabilidad pública participando activamente en muchos espacios de formación, reflexión y medios de comunicación en España y América Latina. Nuestro objetivo, romper el silencio, cuestionar discursos religiosos que legitiman la desigualdad y ofrecer una lectura bíblica comprometida con la dignidad de las mujeres.
Desde ponencias, cursos universitarios, foros eclesiales, colaboraciones en radios y actos públicos, hemos insistido en una convicción irrenunciable: la violencia contra las mujeres también interpela a las iglesias, y la teología que no impulsa la igualdad y no protege a las víctimas necesita ser revisada.
Destacamos el curso impartido con Educadores Cristianos, Educando en igualdad: cómo evitar hombres maltratadores y mujeres víctimas. Y el curso universitario impartido junto a la AEE y la Facultad de Teología Bautista, Mujer, Fe y resistencia, y el III Foro Interdenominacional sobre Violencia contra la mujer e infancia, organizado por FEREDE.
Violencia machista en España: una herida que clama al cielo
La realidad social en España sigue siendo alarmante. Decenas de miles de denuncias anuales, más de cien mil mujeres bajo protección policial y millones de mujeres que han sufrido violencia machista a lo largo de su vida nos obligan a decirlo con claridad: esto no es un problema privado, es un pecado social.
Cada mujer asesinada, agredida o humillada es una negación radical de la imagen de Dios en ella. Y cada vez que una iglesia minimiza la violencia, relativiza el daño o responsabiliza a la víctima, traiciona el corazón del Evangelio.
Igualdad: una promesa aún incumplida
Aunque se han producido avances legales, y también en muchas iglesias, la igualdad real sigue siendo una promesa incumplida. La violencia estructural, la desigualdad de poder, la “cultura patriarcal” y ciertos discursos religiosos siguen alimentando relaciones abusivas y silenciando a las mujeres. Este año pasado nos deja 46 mujeres víctimas de violencia de género, 35 niños y niñas quedaron huérfanos tras perder a sus madres por violencia de género, y 3 menores fueron asesinados en contexto de violencia machista/vicaria en 2025 (dos niñas y un niño).
La fe cristiana no puede ser refugio del machismo ni coartada de la desigualdad. Jesús nunca fue neutral ante la opresión, y su trato hacia las mujeres fue profundamente liberador e igualitario. El es nuestro referente.
Agradecimientos: un trabajo en equipo
Este trabajo no ha sido individual ni heroico. Ha sido en equipo. Queremos agradecer de manera expresa a todas las personas que nos han apoyado, animado y sostenido en esta andadura donde no han faltado las voces críticas.
De forma especial, reconocemos la entrega y profesionalidad de Miriam Araujo, Tirsa Castañón, Sonia G´pmez, Loida Roca, Mercedes Barrachina, Noemí Luna y Estrella López, cuyo trabajo ha sido clave para cuidar a las víctimas con ética, rigor y humanidad.
Agradecemos también a la Junta Directiva de Séneca Falls: Ángel Bea, Antonio Simoni, Nieves Carabaña, Sonia Gómez, Ana Giménez, Elena Moiche, y a esta servidora, Asun Quintana, como presidenta. Y a todo el equipo de Protestante Digital, siempre acompañándonos y apoyándonos en su enorme capacidad periodística (profesional y espiritual). Sin cada una y cada uno de ellos, este camino no habría sido posible.
No buscamos aplausos ni reconocimiento. Buscamos fidelidad.
Fidelidad a nuestro llamamiento, fidelidad al Dios que escucha el clamor de las mujeres heridas. Fidelidad a una fe que no se doblega ante el poder ni se acomoda al silencio.
Gracias a todos los que nos apoyáis y sostenéis.
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