Cristo sacerdote

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Cristo sacerdote
Cristo sacerdote

Advierto de que la apelación de Cristo como profeta, rey y sacerdote, la hace también el papado. Recoge la tradición de la traición de la cristiandad que acepto solo a un profeta que hable y no tenga poder, un rey que reine y no hable, y un sacerdote que ofrezca sin resultados.

Todo queda en manos de sus mediadores: la palabra del magisterio infalible, cara dura espantosa; el poder de sus vicarios, todos besarán el pie, o la mano, del papa, pero él no besará la de nadie; y el sacerdocio que sí produce resultados es el papal, con su recambio de materia, que trae del cielo todo entero al redentor (lo pongo con minúscula por vergüenza), de forma inequívoca y sin dudas.

En el mejor de los casos, estos serían como gente que conservara los sacrificios antiguos levíticos, pretendiendo que tienen más poder que la obra ya realizada del Supremo Sacerdote y la Suprema Ofrenda. La vida de sus tradiciones solo se lograría quitando la vida del Mesías. Estos son sus seguidores.

Al ver la verdad sobre el Sacerdocio de Cristo y de su Ofrenda, se ve claramente la mentira y falsificación de los que han edificado otro edificio, al que llaman iglesia, columna y baluarte de su mentira.

Apocalipsis la nombra, por si quieres nombrarla. ¿O esa dónde está? Por supuesto, en mi opinión, los que hicieron eso del presidente estadounidense, representan la bendición y caricias de ésa.

Pero aún la verdad más verdadera queda hecha hilitos en la trituradora de la tradición. Mencionan lo del sacerdocio de Cristo, en cada misa, y en sus doctrinas, ¡para justificar sus sacerdocios y sacrificios!

Magisterio infalible, esa frase mágica que les sirve para sostener su poder, seguro que no, pero magisterio imbatible, seguro que sí, no hay otro caso que les supere en fabricar y mantener mentiras y fantasías.

Lo mismo te fabrican las falsas, de ahí su nombre, decretales para organizar su derecho de propiedad y de superioridad religiosa, que te fabrican una donación del emperador Constantino, de la que sacan su derecho de propiedad.

Ahora no la mencionan, pero de las propiedades obtenidas por esa falsificación, durante un montón de siglos, ni hablar. ¡Lo que no pueda hacer ese magisterio infalible!

Frente al magisterio de la tradición infalible, que es infalible porque lo dice el magisterio infalible, que se basa en esa tradición que ellos hacen infalible, nosotros estamos tranquilitos, sujetos de la mano y preservados, con toda la iglesia redimida, la buena, la que Cristo limpió con su sangre, sostenidos únicamente en su voluntad, que algo de ella reveló como Escritura, más que suficiente para aplastar y cerrar la boca de los magisterios infalibles.

En esa revelación, que nos llega con los trompicones de la historia, muchas veces de la mano de sus propios enemigos, que tuvieron que conservar la Escritura antes de su venida, y esos mismos enemigos la han preservado después de su venida, conocemos sin duda, con plena convicción, que de eso se encarga la fe, que nuestro Redentor es Sacerdote Supremo, que ofrece su propio cuerpo como Víctima o Sacrificio Supremo.

No sabemos muy bien cómo lo hace, pero sabemos que lo lleva a cabo como Sacerdote que abroga el anterior, levítico. Pero que su Ofrenda, su Cuerpo, cumple todos los pormenores señalados en la ley levítica que, al cumplirse, queda abrogada. Con una sola Ofrenda, hecha una sola vez, logra la santidad de sus redimidos.

Tal Sacerdote Supremo no podía entregar o manipular una ofrenda menor que Sí mismo. Con ello todos los medios salvíficos que se han levantado en la historia, lo han hecho sin Él. Y siguen.

Tal Ofrenda como su Cuerpo, su Vida, no podía ser presentada ni manipulada por otro que no fuera Él mismo. Quien ofrezca ahora el cuerpo, o la persona, de Cristo como ofrenda y sacrificio, que ha cumplido todo lo que haga falta, para que lo use y presente delate de alguien el pecador, como si eso fuera el “evangelio”, miente a la gente, porque eso es imposible. No hay manos tan santas que puedan ofrecer tal víctima. (Excepto la de los sacerdotes papales, que esos sí son santos, ellos la pueden, con sus voces en latín, hacer o convertir desde otra cosa, y “ofrecerla”, dicen.)

Ni puede todo ello ser ofrecido en santuario hecho de manos humanas. Si alguien quiere tener un resumen de las doctrinas tan aborrecidas de la elección y redención por la voluntad sola de Dios, aquí la tiene.

Todo sacerdote al entregar una víctima u ofrenda, por sí mismo, o traída por el oferente, tiene una finalidad tasada. Lo hace para algo y por algo, y cumplían su finalidad, y, en ese momento, ya no había que repetirla.

A ningún sacerdote se le ocurre tomar un animal, sacrificarlo, hacer algo ritual, que no sabe qué será, y luego esperar a ver si alguien en el futuro viene a beneficiarse del ritual.

Para usar el modo cultural conocido, el “arminianismo” está anulado en los propios rituales de la Ley (la que luego quieren colocar como medio de santificación). Y el papado con sus sumas penitenciales, tal cual, pues nunca había que “sumar” actos, con uno bastaba.

A nadie se le ocurría traer, por ejemplo, veinte animales por su caso, cuando se requería uno solo, porque con el número se aumentase la eficacia. La suma de misas es la suma clara de su rebelión.

Cristo es Sacerdote y Víctima por sus elegidos. Pon lo que quieras; su pueblo, el mundo… Pero es algo tasado. Nada de lo que hace deja de cumplir su finalidad. Así era en los rituales que señalaban su obra perfecta, ¡cuánto más su cumplimiento!

Su sangre nos limpia cada instante, de ello es signo el bautismo. ¡Habrá mayor aberración que la doctrina del magisterio infalible en la que te dicen que ese caudal está también compuesto por las satisfacciones de los santos, y que la iglesia papal es la administradora de sus beneficios!

Personas aparte, a esa estructura, con sus magisterios, la aborrezco con aborrecimiento profundo. ¿Tú no? Esta es nuestra seguridad de salvación, nuestro gozo y nuestra esperanza. Todo en manos de quien ya presentó la Ofrenda, que ha sido aceptada.

Nuestros pecados han sido perdonados, y ya no están más. Nuestro Sacerdote intercede siempre por nosotros. Somos su Cuerpo, del que nadie será dañado ni partido.

Ya que hemos tocado algo, la semana próxima, d. v., conversamos un poco sobre la tradición.

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