En España tenemos una cultura fruto de la existencia de siglos, aunque lo que se conoce como España no tenga tantos siglos. Fue corona de casa real, sigue en parte, y en todo caso corona hispánica. Al final, el imperio y la hispanidad no pasan de ser eso.
Se nos dice a cada paso que, por ejemplo, Europa debe recobrar sus valores, y que esos valores son los hispanos de manera sobresaliente. Nada de lo que supuso la Reforma Protestante.
Los valores a recobrar y mantener son los de la contrarreforma. Si acaso, se tolera una Reforma que no rechace al papado, sino que lo incluya y lo asuma de referencia obligada.
Esta postura se ha puesto de moda, al menos en redes yo la he visto en más de una ocasión, y se solventa por la recepción de los primeros siglos somo lugar donde todos los cristianos pueden convivir sin exclusiones, También con el papado.
La excusa son los concilios llamados ecuménicos. Por qué los de Sirmio o el de Rímini no valen ni se mencionan, nadie lo menciona.
Curioso lugar de encuentro, donde la estructura válida de un concilio solo la proporciona el papado, y los evangélicos siguen su autoridad.
Aunque si se acepta el modelo es difícil cortar en algún sitio, se suele poner un término en el cuarto reconocido, o como mucho, hasta el segundo de Nicea, con lo de los iconos (787).
El montaje es una falacia tremenda. Se escudan en la doctrina de la Trinidad que esos concilios trataban. Olvidando que todo lo que sale de esos siglos es salido de un espacio de grave corrupción de la cristiandad.
Por poner un caso inicial. El emperador que convoca, preside y establece los órdenes del concilio como ley imperial, el que se sienta en Nicea en 325, es un sujeto que ha matado a su suegro, a sus cuñados, a su esposa, a su hijo, a su sobrino... Una prenda.
Sus hijos siguen la enseñanza paterna, que eso de la familia es un bien a conservar, aunque hay familias que más vale romper con su inercia. Todos los que luego ocupan el trono siguen matando a quien le estorbe en el camino. Corrupción a lo bestia. Pon el límite temporal donde quieras. Un desastre.
Pues en esos tiempos se expande el cristianismo, se levantan iglesias imponentes, se llena de fuerza y riqueza la cristiandad. Los clérigos se revisten del prestigio de los dirigentes paganos.
La túnica color púrpura de ofensa y burla contra el Redentor en el Calvario, se ha convertido en signo real de la nueva realeza y prestigio. Los purpurados abundan, tanto en el templo como en el palacio. El imperio y la iglesia se han puesto bajo la púrpura pagana.
La fe del Evangelio, ampliamente enseñada en el Nuevo Testamento (como camino que sigue la revelación sobre el Antiguo), por autores como Pablo o Pedro, ha sido falsificada por otro evangelio, y ellos mismos han sido convertidos en iconos y maestros de la falsedad.
Cambiaron la verdad de Dios por sus mentiras e imaginaciones, que convirtieron en imágenes de la nueva situación. En medio de eso se discute y formula la doctrina de la Trinidad. Puede ser válida, pero no quita el campo de muladar donde se asienta. El mismo diablo puede defender la doctrina de la Trinidad sin inmutarse.
Uno de los signos palpables, si se quiere ver, de la corrupción reinante, y que parece que hoy se debe conservar, es la adoración a los santos. Si se dijo un matiz, vete tú a decírselo a los que se entregan a la confianza ciega de alguna imagen.
La prosternación, signo de la bestia dicen algunos, eso de poner la rodilla y la cabeza en tierra, es un modelo pagano de adoración. Se usaba para el emperador en vida, y para sus estatuas tras su muerte y apoteosis.
Si te quieres parar en el cuarto concilio ecuménico, según el cómputo papal, el de Calcedonia (451), o donde mejor te convenga. A ver si ya no están todos los modos de corrupción propios del monacato, las reliquias, santos y santuarios, etc.
¡Y ese es el espacio donde debemos unirnos y sentirnos muy a gusto! ¿Crees que Pablo o Pedro, por poner a los que antes mencioné, estarían a gusto ahí?
El que escribió a los gálatas, ¿piensas que no diría nada a los formadores de la cristiandad de esos tiempos? El que avisó tan claramente contra los falsos maestros, ¿se callaría ante lo que estaban haciendo con él y con su consiervo Pablo?
Nuestro Pablo claramente indica que si parte y está con el Señor, lo cual es muy bueno para él, ya no podría ayudar a los creyentes aquí. (Otro cosa, claro está, es el ejemplo y sus escritos.) Pero él dice que desde el cielo, con Cristo, no puede echar una mano a la iglesia aquí en la tierra. (Lo pone en Filipenses al principio.)
Pues bien, esos formadores de la idolatría de la cristiandad, le han hecho mentiroso, y proponen que tras su muerte es cuando con más eficacia y extensión, casi ubicuo, puede ayudar a la iglesia. Esos son los santos. Y mejor no hablar de lo que ya hicieron con nuestra María.
¿Y esos espacios son los que nos proponen estos falsos maestros? Les parece que acudamos a echar un rato piadoso con Simeón el Estilita. Que se suban a la columna con él. Así los veremos mejor, y ellos se verán más arriba de los demás.
¿Visitamos a Antonio en el desierto? ¿Seguimos las consignas de virtud virginal ordenadas por Jerónimo a la pobre Eustaquio, una chiquilla de 16 años. Burradas a montones. Pero eso es lo ya representa el cristianismo. ¿No lo rechazamos?
Que hubo cosas buenas, seguro, como siempre. Incluso, mira, en la gran apostasía de Israel (reino del norte) se reservó nuestro Dios a siete mil, que no se habían “prosternado” ante Baal.
El problema de todo esto es que con ello se fabrica una cultura. Eso lo recibió la iglesia y el Estado. La cultura representó, fue icono, del cristianismo supersticioso paganizado.
Incluso en algunos casos se cambió a lo bruto la celebración pagana por la “cristiana”. (Y esto se llevó a la hispanidad.)
En Europa se cambió la cultura cuando se cambió el culto. Se liberó a la Iglesia y a la sociedad del culto a los santos.
Esa es tarea pendiente aquí en nuestro suelo. No es fácil. Por ejemplo. ¿Cómo quitar la superstición pagana de diosas asociadas a la estrella Sirio, que ahora confluyen en la virgen del Carmen a mediados de julio? Si alguien quiere iniciar navegaciones, vale, pero ¿por qué asociado a imágenes religiosas que son falsas?
Otro ejemplo. Santiago es una falsedad imponente, pero se creó la cultura del camino de Santiago y se levantó un santuario. ¿Se podría hacer una ruta de senderismo sin Santiago? Pues ese es el camino.
Otro más. De san Fermín solo conocemos que no conocemos nada. Pero se creó la cultura de los sanfermines.
Y otros miles, en romerías, santuarios, vírgenes, apariciones, santos...
Al final, ya sabemos, se nos ha colocado una “cultura” que es fruto de la acción de unos, con sus intereses, sobre falsedades. La Reforma Protestante, en sus inicios al menos, quitó la cultura de la falsificación. Eso es lo que produce la Palabra. Que no te engañen.
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