Papado medieval y medievalizante

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Papado medieval y medievalizante
Papado medieval y medievalizante

Que llevan una copia del icono de la virgen salus populi romani, que dicen que también es la virgen nuestra señora de las nieves, para guía, bendición y apoyo de las jornadas de la juventud papal que se celebrarán en Corea.

La nueva/antigua evangelización papal. El referido icono ya fue estandarte de las misiones primeras de los jesuitas. Todo esto lo dicen textos de la propia iglesia romana.

Allí se dice que la tradición dice. Y lo que tenemos son mentiras enormes. Pero nadie es mentiroso, pues la “tradición dice”. Realmente esas mentiras las dijeron personas concretas, las divulgaron personas y grupos concretos, y, algunas, las convirtieron incluso en dogmas papas y santos concretos.

Que la Inteligencia Artificial es una aprendiza de bruja en comparación con la Tradición. Esa entidad te puede decir, por ejemplo, en lo que corresponde al icono mentado, que fue pintado por Lucas sobre una parte de la madera de la mesa de la última cena, o que la madera es un tablero construido por el mismo Jesús y que su madre conservó después de la crucifixión.

Ya ven. Evangelio puro para evangelizar. ¿Cómo llega a donde ahora está, en la iglesia mariana de Roma?, pues también esa entidad de mentira y falsificación te lo dice.

Se quedó por algún sitio en Jerusalén, hasta que la madre del emperador Constantino, santa Elena de la cruz, la descubrió en sus descubrimientos, que incluyen la cruz de la crucifixión, sin duda ni datación, la vera cruz.

Y la misma entidad de mentira y falsificación te sigue diciendo que la santa la llevó a Constantinopla, que había que fundarla con reliquias taumatúrgicas. De allí vino a Roma, por medio de medios milagreros, hasta que el papa Gregorio I la puso donde está.

Para las primeras advocaciones de la virgen María (nada que ver con la nuestra, la buena y fiel María), la falsificación de la Tradición tiene varios recursos.

Todo, eso sí, primero en el espacio de oriente, la religión bizantina, que luego se pasa a occidente, especialmente a Roma. Este mismo icono de que nos ocupamos es bizantino.

Que mucho papa y papado de Roma, pero durante los primeros muchos siglos, nada de nada. Incluso el “papa” tenía que disponer de un apocrisario, un delegado en la corte de Bizancio para recibir tutelaje.

El que mandaba estaba allí. Y esto fue notable desde la mitad del siglo V al VIII (cuando se falsificó la donación de Constantino y ya se habla del papa con su papado hasta hoy).

En oriente la imagen del emperador se identifica con la de Cristo, y la de María con la madre del emperador. Incluso se presentó a María como esposa, emperatriz (existen algunos ejemplos, aunque no tuvo el recorrido de la imagen de la madre).

En occidente, con Roma como centro, la imagen de esposa la ocupa la Iglesia, la nueva Eva.

Pues ya está la mentirosa y artificial Tradición proponiendo las primeras apariciones de imágenes de su María en el entorno papal. Todas, eso sí, necesitadas del visto bueno de algún papa de turno.

Eso sigue igual hoy. Todas esas imágenes eran Señoras y Protectoras. (Que eso de un solo Señor solo les vale a los que confiamos en la Palabra, no en la infame y mentirosa Tradición.)

Ya tienes, más o menos, siglo IV, al icono aquí mencionado de la salvadora de la sociedad romana como señora de las nieves. Te dicen que es porque un matrimonio rico quiso pedirle consejo a la virgen sobre cómo gastar bien su fortuna cristianamente. Y va la virgen y le señala un sitio en uno de los montes de Roma, la de los siete montes, para que le construyan un templo, ¡qué mejor uso del dinero!, y se lo señaló en verano, con un plano de nieve. Ya está, “de las nieves”. Aunque la falsa y mentirosa Tradición tiene otras opciones si esta no te gusta.

También, venida de oriente, tienes a la imagen antigua, de ahí el nombre, de otra virgen, que sería la más antigua de Roma. Lo dice la Tradición. U otra imagen, también de origen bizantino, la virgen de las mercedes, que como su nombre indica, es una Señora (no sé si emperatriz, pero muy rica) repartiendo regalos.

Pues todas estas mentiras y falsificaciones son las que la iglesia papal ha decidido usar como palabra/imagen de evangelización. Lo dice ella misma. Y lo practica con toda transparencia.

Respecto al citado icono, los que saben de pintura afirman su autoría entre los siglos VI y XII. Lo que ahora se ve tiene señas internas de diseño antiguo. No importa, la Tradición dice… El papa Gregorio XVI, súbdito venerante de la imagen, la coronó canónicamente.

Este es el que negó como pecado enorme la libertad religiosa, o de imprenta, o que los laicos sirvieran como laicos, o negando la traducción vernácula de la Biblia (su oposición a las sociedades bíblicas)… Es decir, leyenda de santos, a montón, incluido el icono, pero lectura de los santos de la Biblia, ni caso. El papado. Cánones de los papas, a montón, pero las cartas de Pedro, ni caso. El papado…

Este asunto es muy relevante. Ya nuestro Peter Brown (1935-) demostró muy bien demostrado que la adoración a los santos no fue una creación de la plebe inculta o de las mujeres (eso se decía antes así), sino de gente muy culta.

La Tradición no es fruto de incultos, sino fabricada, aunque con fantasías miserables, por gente con buen conocimiento. Eso convierte el asunto en doblemente diabólico y perverso.

Del icono no sabemos nada, excepto lo que “dice” la fabricante de teología sentada en el trono. Pero si un papa, como el anterior, reza delante y la venera, y la propone como modelo de evangelización, y protectora del mundo… Entonces estamos ante la cara evidente de quien usa la superstición y la ignorancia como medio de sus proyectos, que son muy racionales. Algunos a eso le llaman populismo.

¿Cómo puede esto ser así? Pues seguramente por lo que dice nuestro Pablo, que Dios les envía espíritu de error para que crean a la mentira.

También el Redentor ya avisó que aquellos no recibían su Palabra, no la podían tragar, porque no eran de la Verdad. Que habían pervertido y cambiado su Ley por sus tradiciones. Vaya, que se ofuscaron contra la Verdad, que les quema en el oído, y se volvieron a las fábulas.

Nuestro Pedro, el bueno, sobre quien edifica Cristo su Iglesia, la nuestra, donde estamos, y nadie la puede derribar, ni a nosotros echarnos fuera, avisa de que su testimonio es incluso visual, que vieron cosas que anuncian, pero que, con todo eso, la palabra profética tiene más cimiento, es más segura. Y si lo dice él, lo creemos. No vamos a creer a los que han falsificado su palabra y se han hecho papas quitándolo de en medio.

Y la palabra profética, pues ya se sabe lo que dice, esa sí que dice, no como la Tradición. Que eso de la veneración y coronación y propuesta de evangelización con imágenes, es como aquel insensato que, tomando un leño, parte un cachito y hace candela y asa y se calienta, y con el resto se hace un patrono, al que llama santo, y le pide que lo proteja. Esto es lo que hay.

Que las imágenes de María en ese modelo de imágenes tiene el previo de las diosas paganas, “madres” de sus tierras, “reinas del cielo”, para poder gobernar y ayudar en su tierra, es evidente. Pero Dios les envía espíritu de error para que crean la mentira.

Y esto se trasladó a otros espacios religiosos. Un suponer, y es simple suposición mía, que estos han visto cómo han crecido grupos religiosos evangélicos usando las mismas supersticiones, milagrerías, y fantasías, de las que ellos son maestros y creadores desde siglos, y han dicho que si los otros crecen, ellos también evangelizarán y crecerán con ellas. Y eso es lo que hay.

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