Y llegado el momento dijo al pueblo Pilato:
he aquí vuestro rey, ningún delito hallo en él.
Crucifícale, crucifícale gritaba el gentío encolerizado
a sí mismo se ha hecho hijo de Dios y soberano de Israel.
Este pueblo duro escogió honrar a Cesar
y despreció al Rey,
no entendieron que fue El quien dio su vida
para tomarla después.
Pagó el justo por el injusto
y entonces dijo: consumado es.
Lloraban los suyos su muerte
los demás cumplían la ley.
Con ternura fue entre especies de aroma
y lienzos sepultado.
Al tercer día las mujeres con ungüentos
acudieron al sepulcro muy temprano,
¡el Señor no está aquí!
se estremecieron al ver que había resucitado.
Recibiréis el Espíritu les dijo,
vendré otra vez y os tomaré de mi mano.
Él está vivo, testigo suya soy
lo siento en mi ser, me llena su amor
ese amor inmenso por el hombre que El creó
le llevó a la cruz, cruz de perdón.
Dios cumplió su parte
la nuestra es entregarle con fe el corazón.
Buscadme y viviréis dice Dios,
El cumple sus promesas, El libra de temor.
