En el reino, nadie queda atrás

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

En el reino, nadie queda atrás
En el reino, nadie queda atrás

En nuestro país el evangelio está fácilmente al alcance de todo el que esté interesado en conocerlo. En este mundo hay cientos de misioneros, evangelistas y predicadores para oyentes. Literalmente hay miles de libros, revistas, redes sociales, enseñando la Palabra de Dios. También hay cientos de iglesias, programas de radio, programas de TV y otras organizaciones cristianas, todas para la gente que puede oír. Aún así, muchas de ellas no están al alcance de las personas sordas, quienes no pueden escuchar la radio ni entender las reuniones de la iglesia.

En Mateo 24:14 dice: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. El mundo de las personas sordas puede considerarse una nación, la cual está presente en todas las culturas del mundo, que comparte una única característica: la sordera. Esta nación de personas sordas apenas está por recibir el evangelio, ya que, debido a las barreras de comunicación, suelen ser de las últimas en acceder a las noticias ¿Será la nación de los sordos la última en recibir las buenas nuevas de Jesucristo? Los grandes avivamientos han tenido su impacto en toda la tierra durante los últimos 2000 años, los cuales han dejado una gran cosecha de almas durante este siglo. Es interesante lo que dice la Biblia acerca de las cosechas. Dios ordenó en Levítico 23:22 “Cuando segaréis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último del rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios”.

[destacate]En la cosecha de almas, las personas sordas forman parte de esas gavillas que han sido dejadas a un lado[/destacate]Comparemos la cosecha de la tierra, con la cosecha de almas que han sido salvadas a lo largo de todos los tiempos. Comparemos las gavillas dejadas a un lado con las personas marginadas en esta tierra. Se ha recogido una gran cosecha ya, pero todavía hay grano que permanece en el campo. Las personas sordas forman parte de esas personas marginadas que han sido dejadas a un lado en los campos.

En el libro de Rut 2:7 “y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas”. Rut era segadora. Iba a los campos, bajo el calor del día, a recoger lo que había sido dejado por los segadores. Tú y yo necesitamos ir a recoger esas personas sordas dejadas de lado en este mundo. ¿Se pudrirá y se marchitará el fruto en los campos durante esta generación también? ¿Escucharemos el llamado de Dios tú y yo, e iremos al mundo de las personas sordas a recoger la cosecha?

En Romanos 10:13-15 nos reta: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán sino fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies (manos) de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

Las personas sordas no recibirán el evangelio para creer hasta que tú y yo no se lo llevemos y lo presentemos con nuestras manos. “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. Oremos para que se levanten obreros con carga y llevar el precioso evangelio a TODA criatura. El Reino de Dios crece cuando nadie queda fuera.

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