Un final dichoso

| Fuente: protestantedigital.com/rss/magacin

Un final dichoso
Un final dichoso

“Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz” (Salmo 37:37).

Preciosa promesa que vemos en la Palabra de Dios. Ahora sabemos que los que son justos tendrán paz. Los que hayan acatado los 10 Mandamientos sin falla pueden respirar tranquilos que les espera una eternidad llena de paz y sosiego. Dios es justo y recompensará a los que hayan cumplido Su Ley perfectamente. El problema es que Dios también ha dicho “No hay paz para los malos” (Isaías 48:22). Por tanto, si queremos un final dichoso pero hemos quebrantado uno solo de los decretos divinos, nos topamos con el mayor dilema que existe:

“No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:21).

Puede que pienses que eso es solo para “los malos” y para “los impíos” y que no tiene nada que ver contigo porque eres una “buena persona”. Sabes que no eres perfect@, pero básicamente lo le haces daño a nadie y esos versículos del profeta Isaías no tienen que ver contigo. Lamento romperte los esquemas pero es por tu propio bien. Vamos paso a paso que esto tiene solución:

Santiago 2:10 dice: “Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos“.

Y sé que duele oír eso. Pero es la realidad. No obstante, no lo digo por placer. No, para curar una herida, hay que echar desinfectante. Escuece, no lo niego, pero sabes que el resultado es positivo. Y para sanar la herida, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta que tienes la herida (Mateo 9:12). Bien, vamos con el siguiente paso:

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47).

El Autor de dicha cita es Jesucristo. Afirma sin titubear que Él es capaz de conceder una eternidad de paz con Dios a aquellos que depositan su confianza en lo que hizo para que los pecados de los malos e impíos pudieran ser perdonados. Dicha afirmación es posible porque vivió esa vida perfecta y luego fue a la cruz del Calvario para morir en lugar de los que saben que no han cumplido la Ley de Dios perfectamente, se arrepienten y confían en ese regalo de salvación que les ofrece.

Ese es el camino que libera de culpa. No intentes ni rebajar el estándar divino destacado en la Palabra de Dios ni aumentes con lupa tus méritos pensando que eso es lo que te concederá vía libre al Reino de los Cielos. Así, solo perecerás buscando la paz en el lugar equivocado.

La cura para tu herida es posible pero tienes que seguir las indicaciones del Médico por excelencia. Esto sí te dará el descanso que ansias. Te pongo otras dos citas de Jesucristo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”(Mateo 11:28).

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13c).

Si quieres un final dichoso, no te pierdas por el camino y sigue el mapa que te traza la Biblia: Fe en Cristo y arrepentimiento de malas obras, palabras y pensamientos (Isaías 55:6-7).

Lee Paz escurridiza de Andrés Díaz Russell. Coordinador del programa "ALGO DIOS VA A HACER" en Youtube.

¿Te gustaría ver tu marca aquí?

Anúnciate con Nosotros