Cuando fui a la DGT para presentarme al examen teórico de conducir, tuve que esperar unos minutos antes de entrar en la sala donde tendría que responder las preguntas del test. En ese tiempo, me di cuenta que la gente había dejado comentarios escritos en la pared. Me puse a leerlos. Algunos eran bastante graciosos. Uno decía: “A la primera va la vencida”. Esas palabras estaban tachadas. Debajo, había escrito “A la segunda va la vencida”. Pero esas palabras también estaban tachadas. Debajo había escrito: “A la tercera va la vencida”. También se había tachado esa frase. Debajo había otra frasecita: “A la cuarta va la vencida” que también había sido tachada. Y así sucesivamente.
Pude sonreír, no sé si por la gracia de lo que acababa de leer o si por los nervios antes del examen, pero el caso es que la expresión correcta es “a la tercera va la vencida”.
Y eso, ¿qué tendrá que ver con un crucifijo?
El caso es que a la tercera va la vencida se puede parafrasear en un sentido bíblico con la siguiente frase: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1ª Corintios 15:3-4).
En otras palabras, Cristo venció al resucitar al tercer día. Durante la tercera jornada que estuvo en la tumba, llegó la victoria:
“Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Corintios 15:54-57).
Por ese motivo me pregunto por qué la gente tiene crucifijos. La cruz está vacía. Cristo murió una vez y para siempre:
“Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26).
“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10).
“Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).
Un crucifijo solo nos hace considerar el aspecto físico de la obra vicaria de Cristo y aparta de nuestro pensamiento el objetivo por el cual murió y la realidad de que está vivo.
Recuerda que la cruz está vacía y Cristo vivo y listo para regresar a juzgar a los pecadores y salvar a sus hij@s.
¿Te aferras a representaciones tradicionales, culturales o religiosas o actúas en conformidad a lo que hizo Cristo por ti? ¿Has hecho de tu religión tu dios o conoces al Dios vivo y verdadero?
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