En una ocasión, estuve interpretando para una paciente a quien le estaban dando los resultados de una radiografía. ¿Había fractura o no?
El caso es que la doctora dijo en inglés que el resultado era negativo, que todo estaba bien. Cuando expresé el contenido del mensaje en castellano, la frase me salió sola: “El resultado es negativo, lo cual resulta positivo”.
Me hizo sonreír tan pronto como me di cuenta de lo que acababa de decir. Pero además, me hizo reflexionar en el contenido del presente escrito: Cuando escucho las noticias, suele haber una ristra de noticias negativas, una tras otra, hablando de violencia, guerras, fraude, juicios y sentencias, desastres naturales, la pobreza de grande parte del planeta, etc. Y luego, para endulzar la píldora, ¿habéis notado como nos ponen bien una noticia cultural o la información deportiva al final? ¿Por qué será?
Pues para acabar con algo un poco más alegre no sea que dejemos de ver “las noticias” porque siempre nos dan malas noticias. Puede que no sea por ese motivo realmente, pero desde luego, es la impresión que me da.
Pues bien, dejemos las malas noticias de lado y vamos a centrarnos en datos positivos para variar. Y quien dice “datos positivos”, dice “información buena”, y quien dice “información buena”, dice “las Buenas Nuevas”. Esa es la traducción literal de “Evangelio”.
El vocablo griego “evangelium” está formado por “eu” (es decir, “buenas”) y “angelium” (de donde sacamos la palabra “ángel”, que en griego significa “mensajero”). En otras palabras, “Mensaje Bueno”. Y ¿cuál era y sigue siendo ese Mensaje?
Como hacen en las noticias, te debo explicar las noticias malas antes de que comprendas las buenas. Si no, serás como un paciente que no conoce su enfermedad y por tanto se niega a tomar el medicamento que le puede curar.
El caso es que Dios es Justo y no puede tolerar el mal en Su presencia. Es Santo y no puede reaccionar de otra manera ante los pecadores. El caso es que en mayor o menor medida, eres pecador/a. Te guste o no, tienes la etiqueta en la solapa y no te la puedes quitar. Sabes que eres culpable y solo te queda aguardar la sentencia. Esas son las malas noticias.
Pero como digo, hay un Mensaje Bueno que sabes puedes recibir ahora que conoces la severidad de tu status quo:
Hubo una persona que recibió la sentencia que tú mereces. Vivió una vida perfecta:
"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?" (Juan 8:46).
Y después, pagó por el pecador para que dicha persona pudiera sobrevivir el Juicio Final:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
La mala noticia pues es que corres el peligro de perecer. Pero las Buenas Nuevas son el hecho de que Dios te ama y lo ha hecho todo para que no te tenga que juzgar por tu pecado. Como lo dice el versículo de Juan 3:16, el único requisito es que creas en dicha persona y confíes en Él: Se llama Jesucristo.
Apártate del pecado y confía en Jesús y lo que hizo por ti, y podrás apropiarte de las Buenas Nuevas personalmente.
