Nadie quiso apagar las hogueras

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Nadie quiso apagar las hogueras
Nadie quiso apagar las hogueras

Este estío de llamas y malos recuerdos

lágrimas de ceniza inundaron los montes,

en una inmensa cadena roja de incendios

que fue arrasando las vidas y los bosques.

Hoy, alrededor del oso y el madroño

nacen otras hogueras que venden humo.

También surgen en tertulias de consumo

desde que, apenas, se inició el otoño.

En el aire palabras llenas de fuego

se extienden sin rumbo por las calles

convirtiendo a amigos en rivales

y vistiendo de hollín todos los sueños.

Solo nos queda alzar el vuelo al cielo,

abierto de par en par entre humaredas;

porque Dios, lo sé, no quiere este infierno,

sino salvarnos en Jesús de la quema.

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