Llegó un diluvio de locura
que desbordó todos los mares
bajo el halo rojo de la luna,
con reptiles en los estanques.
Selvas de fuego y de lava
convirtieron bosques en dunas.
Me salvó una carta tuya
de antes de los tiempos,
que contaba tu historia;
que me avivó el recuerdo
de tus luchas, de tu cruz
y de tu infinita victoria.
Solo en tu nombre, Jesús,
solo en tu abrazo y tu beso,
y arrodillado ante tu gloria,
la locura se torna verso.
