Y cuando oigáis de guerras y rumores de guerras, no os asustéis; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero aún no será el fin (Lucas 21:9)
Llegó un diluvio de locura
que desbordó todos los mares.
Vi encenderse de día la luna
y reptiles por los estanques.
Selvas de fuego y de lava
volvieron los bosques en dunas.
Me salvó una carta tuya
de antes de los tiempos,
que contaba tu historia;
que me avivó el recuerdo
de tu lucha, de tu cruz
y de tu infinita victoria.
Solo en tu nombre, Jesús,
solo en tu abrazo y tu beso.
