Cuando calla adormecido el pueblo
son los malvados quienes reinan
cosechando frutos envenenados
para la mesa de los ‘hombres buenos’.
Bienaventurado el que espera
luchando fiel en la trinchera
junto al pobre y el desesperado.
Cuando se pierde la esperanza
las palomas nunca vuelven.
Bienaventurado el que cree
sin dejar de construir un arca.
Cuando se alza el muro imposible
y nos encarcelan altas murallas
sin más salida que mirar a lo Alto,
bienaventurado el que ve al Invisible
porque por la fe ganará batallas,
será declarado justo y verá milagros.
