Quebrantado, pero aún entero

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Quebrantado, pero aún entero
Quebrantado, pero aún entero

No me dan nombre mis obras;

aunque entre los surcos queda

el fruto y cosecha de mis horas,

de mi labranza y mis poemas.

Solo me sé vasija de barro

mil veces rota y reconstruida

con cicatrices de oro y de mirra

bajo el suave roce de Tu mano.

Quebrantado, sí, pero aún entero

en la eternidad de tus crisoles,

donde mi verdadero nombre

se escribe con lenguas de fuego

que salen de la rúa de Tus labios,

al son del Espíritu y el viento.

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