Si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos? Ezequiel 18:25
Pusiste vereda y nos perdimos,
atraídos por extraños laberintos
entre luces y señales sin sentido.
Izaste estrellas en el camino,
alfa y omega desde el principio,
mas bajamos a lo hondo del abismo.
Calzaste railes, y descarrilamos
enajenados y ebrios de lo malo,
hasta dejar huellas en el fango.
El falso grito que decía libertad
nos dejó más y más encadenados.
Soñábamos echar alas y volar
y entre grilletes despertamos.
Y he aquí, ante mí, calzada recta
donde el torpe no se sale del camino;
donde aún el cojo, y el que tropieza,
reencuentra siempre su destino.
Sí, allí la fiel estrella de Sión
preside la senda de la verdad,
saturada del espíritu de Dios,
donde el león de la tribu de Judá.
