Clamé a Dios desde mi sima

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Clamé a Dios desde mi sima
Clamé a Dios desde mi sima

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de El? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? (Salmos 42:2-4)

Una pena en el vértice del alma

trocó mi horizonte en esquinas

que me desgarran la retina

y todos mis sentidos daña.

Clamé a Jesús desde mi sima

“¡Arráncame ya este dolor!”

Y sólo me mostró su costado,

diciendo “Ven aquí, a mi lado,

donde solo se oye mi voz,

donde se injerta la vida”.

Varado mi ser en Su ancla

fueron dos noches y un día.

Y entonces, ¡oh maravilla!,

la afilada, insoportable espina

trocó en perla de nácar.

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