Sal que no sala nunca
¿para qué utilizarla?
¿Para mera alabanza
de su gran blancura?
Si la sal se desvaneciera
¿con qué será ahora salada?
No sirve ya para nada,
sino para ser echada fuera
y por los hombres hollada.
Mas quien arraiga en la Verdad
lleva en su seno oleajes
de mil mareas y salinas,
pétalos blancos, ecos de mar,
esencia viva de inmensidades
y luz de las estrellas marinas.
