Un mover del Señor usando a la juventud

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Un mover del Señor usando a la juventud
Un mover del Señor usando a la juventud

Escribo estas líneas desde mi posición como pastor rural, he estado escribiendo en este medio algunos artículos que después dieron a luz un libro: Cuaderno de un plantador rural. Lo que he experimentado en estos días atrás llenó mi corazón de gozo y esperanza, de ver como el trabajo en los silencios de Dios no es vano.

En un pueblo, los “silencios” de Dios parecen muy comunes, la iglesia parece que avanza despacio, y muchas veces uno puede preguntarse, ¿Dios estás ahí? Pero ya he aprendido a convivir con estos aparentes silencios.

Lo que vengo a exponer ahora, ha sido mi experiencia con las 71 Jornadas Internacional de Convivencia lo que otros conocen como la Campaña Decisión.

El ministerio Decisión viene haciendo estas campañas por cerca de 50 años, de hecho, ya mismo están celebrando la media centuria.

Pues bien, en medio de ese silencio, durante diez días hemos visto nuestro pueblo —Los Santos de Maimona— llenarse de unas 60 personas, de diferentes iglesias, de diferentes, regiones, de diferentes continentes, pero con un mismo corazón, con un mismo espíritu y con una visión de Reino.

La mayoría eran jóvenes que ocuparon sus vacaciones venir a ayudarnos para ser luz en medio de nuestro pueblo. He aprendido mucho de ellos, he visto el amor de Dios en ellos. Dios en sus «silencios» no está ausente.

El amor de Dios en ellos en medio de las crisis

En estas jornadas se han presentado varios desafíos, como siempre cuando se remueven los asuntos espirituales y se es obediente a la voz del Señor cumpliendo la gran comisión.

Desde un atasco en el albergue donde dormían en la primera noche que les obligó a dormir en un polideportivo, pasando por varias enfermedades y peuqeños accidentes, siguiendo la ola de calor tremenda que tuvimos, y algunas cosas más.

Pues bien, a pesar de esto, estos jóvenes se unieron más, aprendimos a estar unidos en medio de la crisis, siguiendo la voz del Señor. He visto el amor de Dios en estos voluntarios, he visto la perseverancia.

Lo curioso es que durante todas las jornadas estudiábamos el libro de Ester, y nos dimos cuenta de que Dios permitió que viviéramos lo que estábamos aprendiendo.

El amor de Dios en ellos en el servicio

Vi a los voluntarios sirviendo a Dios, pero no solo a Dios, sino que, también sirviendo al pueblo, porque cuando se sirve a Dios se sirve a los demás. Vi que a pesar de las pruebas les movía algo mayor, las ganas de servir y mostrar el amor de Jesús a mis vecinos.

Hay quien no tiene esperanza en los jóvenes del hoy, pero déjame decirte, yo sí tengo esperanzas, esperanzas en aquellos jóvenes que tienen a Jesús en su corazón, que tienen la bandera del evangelio por encima de otras. Aquellos que cogen su cruz y siguen al Señor. Esta juventud existe.

La alegría del amor de Dios en ellos

Estos días me he cruzado con varios vecinos, y todos me decían, que alegría han dado estos chicos al pueblo, que bueno era cruzarse con ellos. Pues sí, esa alegría es la alegría de una persona cuando el amor de Dios habita en él.

Desde el torneo de fútbol, al festival de la Biblia, al festival Country, pasando por otras actividades, en las cuales el objetivo era mostrar el amor de Cristo, todas ellas se han llevado a cabo con la alegría del amor de Jesús. Estos jóvenes han dejado huella en el pueblo.

Unos jóvenes con mirada de Reino

Como he dicho, venían de diferentes trasfondos, pero todos cristianos evangélicos, no ha habido debates de esos que abundan en redes sociales, tampoco ha habido debates políticos ni territoriales.

Todos a una, con una mirada de Reino, con una mente de Reino, todos a una sirviendo al Señor para dar a conocer su evangelio. Incluso un grupo que venía desde Estados Unidos únicamente para ser luz en Los Santos de Maimona, que se demostró que no hay barreras lingüísticas cuando reina el amor de Cristo y una mentalidad de Reino.

Gratitud

Doy gracias a Dios por el ministerio Decisión y por estos voluntarios que vinieron de diferentes lugares, su trabajo no ha sido en vano, seguimos cuidando lo sembrado y cosechado en estas fechas del 1 al 10 de julio.

Que a pesar de los “silencios” que a veces vivimos en estos pueblos, Dios ha hablado con “voz de trueno”, nos ha mostrado su amor y ha hablado a mis vecinos con un mensaje: ¡Hay esperanza y salvación en Jesucristo!

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