¿Para qué nos puede servir el Mapa misiológico de los pueblos de España sin iglesia?

| Fuente: protestantedigital.com/rss/magacin

¿Para qué nos puede servir el Mapa misiológico de los pueblos de España sin iglesia?
¿Para qué nos puede servir el Mapa misiológico de los pueblos de España sin iglesia?

Si el objetivo es trazar estrategias, o rumbo a seguir en los planes de plantación de nuevas congregaciones (allí donde sabemos que no las tenemos), entonces la información del Mapa resultará relevante, práctica. Pero si es únicamente para informarnos de lo que nos falta por alcanzar, entonces su aporte solo será superficial, o simplemente curioso.

Si la información que nos aporta el Mapa nos es de ayuda para saber dónde deberíamos ir a plantar nuevas congregaciones, entonces el Mapa funcionará para darnos visión para la misión.

La misión no debe caer en una especie de ejercicios de autoayuda lógico. La misión tiene que estar muy centrada en contar con la fuerza espiritual que nos da el Señor a sus agentes, para que promueva el envío de obreros y por la preocupación del estado de pecador: la perdición de las personas debe estar por encima de sus lugares de ubicación, su residencia (tenga más o menos habitantes).

Las alternativas para hacer uso de la información que da el Mapa misiológico son posibles, pero siempre y cuando los centros de planificación (agencias misioneras, denominaciones, iglesias y entidades) presten atención no solo a los lugares donde hay mayor concentración de población.

Si tenemos una visión de ciudad a ciudad, barrio a barrio (City to City), también debemos tener otra de pueblo a pueblo (Town to Town). Lo que nos debe importar no es el tamaño poblacional y su ubicación en el rango de ciudades y barrios más influyentes y con mayor número de habitantes. Tampoco nos debemos mover en base del: Clima; los Medios de comunicación, las facilidades por autopistas o carreteras de primera clase; no debemos priorizar el contar con posibilidades de radio y tv (evangélicas; aunque si las hay muchos mejor); ni la diversidad poblacional (presencia de diversas nacionalidades y procedencias).

Lo que hay que tener en cuenta, en la mente y en el corazón es el estado espiritual de los habitantes que, todavía no han nacido de nuevo en Cristo.

Los mapas misiológicos, no exageran los datos; lo que si nos hacen es acelerar la visión y ampliarla; empezando por alcanzar a los propios líderes y después, al resto de la congregación. Nos produce una llamada (refuerza) a los creyentes que están algo involucrados en los trabajos de expansión del Reino del Señor, por la constante fe en Jesucristo.

El Mapa nos invita a que hagamos análisis locales, provinciales y nacionales de nuestra realidad. Cómo (objetivo), alcanzar más aún los lugares ya alcanzados; porque hay espacio para que, las denominaciones que crean que deben estar presentes en lugares donde ya hay otras denominaciones, puedan hacerlo. Casos como son las 50 capitales de provincia, porque en verdad se puede decir que, las 50 capitales de provincias, no son necesarias presentarlas en un Mapa nacional; pero si en un Mapa de los barrios sin congregación de esas capitales.

Con el fin, objetivo, de hacer posible un creciente acercamiento a nuestra realidad de la falta de congregaciones donde no las hay; en EVAF también editamos el Mapa Autonómico (uno por cada una de las 17 Comunidades Autónomas que, configuran la realidad política de nuestra nación). Si, esta es la forma para que el liderazgo de cada Autonomía o Región se interese por las necesidades del campo misionero más cercano. Por supuesto, eso no pretende impedir que cada denominación, agencia misionera o congregación, pueda decidir marcharse a plantar iglesias fuera de su Autonomía.

En EVAF ya estamos editando el Mapa de los barrios de capitales, porque la realidad es que cada capital en cierta medida también es un campo de misión. Contamos con la edición del Mapa de los barrios de Sevilla. Estamos trabajando para alcanzar el de Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga y Bilbao.

Si queremos ir en serio en eso de alcanzar a los españoles para Cristo, nos hemos de desprender de la idea de que, las gentes de los pueblos ya están siendo evangelizadas porque estamos semanalmente emitiendo programas de radio y televisión. T V 2, Buenas Noticias, Pan del Cielo, TV Canal Sur, Naicer de Novo. TV Galicia, El programa de TV del País Vasco, Nueva Vida, y el de Cataluña (añadiendo los pequeños programas locales de TV por Internet (Ventana Evangélica; Sembrando Esperanza; Armonía (en Almería). Así como las decenas de programas de Radio en casi todas las 50 provincias. ¿Y en Ceuta y Melilla? Disculpen los lectores que, no he mencionado otras muchas propuestas de Radio y TV locales que están trabajando mucho en diversas partes de España.

La evangelización de los españoles requiere un trabajo de acercamiento social y cultural. De cercanía; cara a cara, donde las gentes puedan ponerle cara a los que le vienen a proponer un acercamiento y aceptación del mensaje del Evangelio.

Y aunque es cierto que de vez en cuando salta la noticia de que una persona (autóctona española) ha respondido aceptando el Evangelio y la invitación a recibir a Cristo como su Salvador personal, también es cierto que el número de esos casos es realmente bajísimo (apenas si se alcanza de dos a cuatro personas autóctonas por congregación, a lo largo de todo un año).

La otra realidad mediante nuestros muchos programas de radio y televisión es ¿a quienes estamos alcanzando y a quienes estamos ministrando? Pues resulta que en su inmensa mayoría son personas venidas a España desde otros países. También vemos que tenemos respuestas, en muchas campañas y eventos, de personas que salen al frente en el llamado a la conversión, pero luego se comprueba que muchas lo que están haciendo es una renovación de votos, de consagración; pero no de conversión. Esas personas que ya están en las iglesias evangélicas.

He observado que estamos dejando de presentar el Evangelio tal como lo aprendemos en la Palabra de Dios. Lo estamos mutando, algunos dicen “descafeinando” y el énfasis está en hablar de Dios a las personas, más que en predicar el Evangelio. Hay un énfasis mayor en presentar nuestras experiencias de conversión y hasta en compartir cómo Dios nos ha ayudado en determinadas circunstancias; pero si conocemos la Palabra, todos estaremos de acuerdo que lo que realmente cambia el corazón de una persona es conocer la verdad; conocer a aquel que fue a la cruz por esa persona a la que tenemos la oportunidad de presentarle a Cristo; lo demás es un alinio perteneciente más al ámbito humano de la experiencia de haber entrado en contacto con el mensaje del Reino; mi testimonio no salva ni hace que una persona nazca de nuevo (“no hay otro nombre bajo el cielo en el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12 y 10:43 ). Lo que Dios puede hacer es que otros vean lo que Dios es capaz de hacer, con una persona que se arrepienta de sus pecados.

Cubrir las necesidades materiales de la sociedad: alimentos, ropas, asesoría laboral, apoyo para salid de las diversas dependencias en las que algunas personas caen; dar asesoría jurídica para extranjeros y consejería para los problemas de la vida cotidiana. La presentación de la necesidad de conocer a Cristo no debe faltar y hasta el lanzar la invitación para entregarle sus vidas.

Está estamos abocados (en los últimos 20 años) a lograr que se hable bien de nosotros, a que se nos reconozca como iglesia con un buen nivel cultural y profesional. A que se conozca o se nuestras creencias y doctrinas; eso está muy bien y no será sin fruto.

La otra faceta implícita en el Mapa misiológico nacional es la llamada a la oración ante el señor. Centrada a favor de los pueblos y barrios donde todavía no hay ni siquiera una congregación. La visión de los cientos de ciudades sin congregaciones debe seguir creciendo entre nosotros. Debe llevarnos a la oración semanal con encuentros específicos para el tema (no limitarnos a mencionar algo de los pueblos y barrios en medio de una lista de otros asuntos). Luego de la oración, debemos ser impulsados a la acción de planificar el trabajo de capacitar a los creyentes para que se impliquen en la obra del ministerio y proveerles de las informaciones precisas antes de tomar decisiones finales de ir ir a esos lugares a presentar el Evangelio.

No es alabable, por escaso, el comportamiento de iglesias y creyentes que, están orando al Señor a favor de los pueblos y barrios de España que no tienen testimonio de creyentes nacidos de nuevo. Este comportamiento se debe a que la mayoría de las congregaciones de las 50 capitales están principalmente involucradas en testificar en su entorno cercano ¿Y en conseguir ser congregaciones con más personas? No es que esté mal, pero no es suficiente para alcanzar a nuestra Jerusalén, nuestra Samaria y hasta lo último de la tierra. Para algunos parece que, el trabajo de hacer misión en nuestro propio país (lo que podemos llamar misión doméstica) está fuera de su radio de interés, y de visión.

Resulta llamativo conocer que hay congregaciones que están apoyando: con personas, dinero y otros recursos; a algún misionero español fuera de España (lo cual es magnífico y a Dios le agrada), pero a la vez no están involucrados o involucradas en las necesidades de los pueblos de España sin iglesia. Los 7.102 municipios que en España están sin una iglesia, están necesitando que las congregaciones ya existentes (más de 4.500 en toda España), decidan hacer misión en esos municipios. Resulta que podemos interesarnos en ir hasta Abisinia a hacer misión, pero nos olvidamos del “visino”.

Los líderes evangélicos españoles y extranjeros, junto con los ministerios paraeclesiales que hay en España, debemos tener la mirada puesta en España. Necesitan entender que el Mapa misiológico no es una fotografía, sino una construcción que ayuda para la logística. Una herramienta para impulsar el alcanzar a toda España, con el mensaje directo del Evangelio.

La solución es sencilla: debemos comprometernos a elegir en oración, los lugares donde el Señor nos ayudará a misionar. Previo acercamiento al contexto social, espiritual, económico. cultural. Si sabemos que en otro tiempo ya se intentó plantar (pero no se produjo fruto), busquemos nuevas estrategias para la nueva incursión. El Mundo cambia, las personas y sus circunstancias también, las instituciones se muestran más receptivas para con nuestra labor y presencia (muchos antes nos veían como no fiables y ahora nos consideran benefactores para con las necesidades de la sociedad).

Proyectemos sobre las congregaciones, el compromiso de Misión autóctona. O Misión doméstica. Debemos dar a conocer las cifras y nombres de los pueblos y ciudades de España sin testimonio.

En definitiva, conocer el Mapa misiológico de España y darlo a conocer a las congregaciones es siempre un acto de responsabilidad con la Gran Comisión.

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