Si alguna vez olvidas quién eres, y yo recuerdo quien soy,
tendrás un lugarcito en mi trozo de mar,
te enseñaría todas las lunas que un día cazamos juntos,
y te encendería las estrellas, aunque estuviera nublado.
Seguramente ya no podríamos escalar montañas,
pero sí que podremos mirar por la ventana y soñarlas.
Las lluvias serían de besos y de las tormentas nos cobijarían los abrazos,
porque el cariño siempre es el mejor refugio.
Como soy atrevida, que no escritora,
me atrevería a rescatar alguna que otra fantasía
que nos enseñara a volar por encima de la tragedia.
Inventaría la llave que abriera todas las puertas,
hasta las imposibles.
Saldríamos a la caza de las risas, aunque nos fueran esquivas,
porque hay un lugar llamado Gozo que dicen que es una fortaleza.
Nunca faltaría el "Te quiero", al anochecer y al alba,
porque solo el amor es el que resucita el alma,
devuelve la fe y nos recuerda que hay esperanza.
Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. – Sal 16:11
[…] soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor… - Ef 4:2
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente… - 1 P 3:8
[…] si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo. - 1 Tim 5:8
Mati Sanchiz Rodríguez
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