Nelle [Harper Lee] señaló que la conexión con la Biblia influye en la obra de los grandes escritores del sur. Sostuvo que la versión King James de la Biblia es insuperable en su uso del lenguaje. Marja Mills. 1
El milagro de amor recibido por Harper Lee el día de Navidad en 1956 hizo posible que se dedicara a escribir.
La generosidad del matrimonio formado por Joy y Michael Brown le obsequió a Harper el tiempo que necesitaba para sentarse a plasmar la narración que desde tantos años llevaba dentro, contar en una novela la vida en su natal Monroeville, pueblo transmutado literariamente con el nombre de Maycomb.
El que Harper llamó milagro de amor posibilitó que se dedicara con vehemencia y entusiasmo a escribir. Los Brown le dieron cada mes, durante un año, un cheque por cien dólares, “cinco veces más de lo que pagaba de alquiler, insistiendo que no querían nada a cambio”. 2
Unas semanas después de recibir el regalo navideño, destaca su biógrafo Charles J. Shields, Nelle comunica por carta a un amigo, “voy sujetarme a una especie de régimen de disciplina del siglo XIX: a ellos no les importa si algo de lo que escribo gana cinco centavos”.
Para los Brown lo sustancial era que Harper expresara su talento como escritora. Se dispuso a decirle adiós a las “alegrías del desorden”, así que “rara vez saldré del 1539 de York Avenue”. 3
El intenso trabajo comenzó a dar frutos y en el primer mes de 1957 Nelle Harper Lee entregó al agente literario Maurice Crain cincuenta páginas de la novela que tituló Go Set a Watchman (Ve y pon un centinela), un segmento de Isaías 21:6.
El versículo completo dice, “Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea”. En semanas sucesivas, hasta finales de febrero, llevó a la oficina de Crain un promedio de cincuenta páginas en cada visita.
La novela estaba situada en Maycomb, a donde, tras vivir un lustro en Nueva York, regresa Jean Louise Finch (más conocida por el sobrenombre de Scout) a la edad de veintiséis años para visitar el pueblo y familia que la formaron.
Aunque varios personajes de Go Set a Watchman los recrea Harper Lee en Matar a un ruiseñor con muchos menos años, la trama no es la misma ya que Atticus, en lugar de actuar favorablemente en favor de los derechos de la población afroamericana, en Ve y pon un centinela se muestra contrario a los cambios que afectan el statu quo y tiene opiniones racistas, lo que deja en shock a Scout al constatar la hipocresía no solamente de su padre sino de la generalidad de los blancos en Maycomb que justificaban el segregacionismo contra la población afroamericana.
Maurice Crain valora que Go Set a Watchman merece transitar hacia una posible edición y envía el material a la oficina de J. B. Lippincott, quien la cita para conversar acerca del escrito y hacerle saber observaciones para su posible publicación.
La editora Theresa von Hohoff, vicepresidenta en Lippincott, se interesa en lo producido por Harper Lee, a la vez que la orienta con sugerencias para darle consistencia y entrelazar mejor las historias de los personajes para que no fueran “una serie de anécdotas”, sino una novela bien estructurada. 4
Harper hizo algunas modificaciones para entretejer mejor la novela, sin embargo, von Hohoff no estaba satisfecha y recomendó a su autora retrabajar la narración. El resultado fue una tercera versión, en la cual incluso cambió el título, asunto que más adelante voy a referir detalladamente.
Ve y pon un centinela quedó en el archivo, finalmente la novela fue publicada en el 2015. La noticia del hallazgo del mecanoescrito y el anunció de su publicación despertó grandes expectativas entre críticos literarios y el público lector de Harper Lee.
Al salir la novela a librerías, quienes la adquirieron y leyeron comprobaron que, si bien los personajes y la geografía donde transcurren los acontecimientos eran los mismos de la muy famosa novela Matar a un ruiseñor (publicada en 1960), la trama era contrastante no solamente por el tiempo en que tienen lugar los acontecimientos narrados, sino por las ideas y conducta, sobre todo, de los familiares y conocidos de Jean Louise Finch.
El título es la mirada desde donde se describen los valores de la población de Maycomb. Como antes ha sido mencionado Ve y pon un centinela hace referencia a Isaías 21:6.
El mandato original del Señor al profeta consiste en que éste advierta sobre la caída del poder babilónico. En la traducción leída por Harper Lee, la conocida como King James Bible (1611), dice: “For thus hath the Lord said unto me, Go, set a watchman, let him declare what he seeth”. En la traducción de Casiodoro de Reina leemos: “Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela, que haga saber lo que viere”.
En el rol de centinela, mediante el personaje de Jean Louise Finch, ¿qué es lo que ve Harper Lee en Maycomb, y por extensión en el Monroeville real?
La narración inicia cuando desde Nueva York viaja Scout a su natal Maycomb. Jean Louise llevaba un lustro viviendo en la Urbe de Hierro, a donde se mudó a los veintiún años.
Retorna para visitar el pueblo y la trama tiene lugar hacia mediados de los años cincuenta del siglo XX.
En Maycomb prácticamente todos sus habitantes eran de confesión protestante/evangélica. Cada verano se organizaba “al menos un evento de predicadores de avivamiento […] Era costumbre de las tres iglesias de la ciudad (metodista, bautista y presbiteriana) juntarse y escuchar a un ministro visitante”.
De no llegar al acuerdo para realizar conjuntamente la actividad veraniega, entonces “cada congregación tenía su propia campaña de avivamiento con una invitación abierta a todos; a veces, por lo tanto, la población se aseguraba tres semanas de campañas de predicaciones”. 5
Los afroamericanos de Maycomb tenían su propia congregación, ya que el segregacionismo blanco les vedaba participar en sus iglesias.
Scout asiste a las reuniones dominicales en la Iglesia metodista de su familia, la misma donde desde la niñez escuchó la exposición de la Biblia y cantó himnos que, de tanto interpretarlos, aprendió de memoria.
Paulatinamente va comprobando que sus familiares, sobre todo su padre, Atticus, y amistades comparten convicciones sobre la que consideran amenaza a su estilo de vida.
Amenaza que provenía de la creciente reivindicación que de sus derechos hacían los afroamericanos de la localidad. Así lo expresa Alexandra Finch, hermana de Atticus y tía de Scout, cuando le reprocha haber ido a visitar a Calpurnia, quien la cuidó en su infancia: “Ya nadie en Maycomb va a ver negros, no después de lo que nos han estado haciendo.
Además de ser unos vagos, ahora te miran con una insolencia descarada, y, por lo que a ellos respecta, el motivo no importa. Esa NACCP [National Association for the Advancement of Colored People] ha venido aquí y los ha llenado de tanto veneno que se les sale por los oídos”. 6
Lo que ve Jean Louise Finch en Maycomb, los prejuicios racistas de personas muy queridas por ella, la hace preguntarse cómo pueden justificar los tratos discriminatorios hacia la población negra: “¿Cómo no se les pone la piel de gallina? ¿Cómo pueden creer fervientemente todo lo que oyen en la iglesia y después decir las cosas que dicen y escuchar las cosas que oyen sin vomitar?”. 7
Lo que Scout estaba cuestionando con las preguntas era la religiosidad reinante en Maycomb, la cual normalizaba el supremacismo blanco, y contradecía las enseñanzas del Evangelio.
Abundaba el ritualismo, pero estaba ausente la justicia. Se repetía la denuncia del profeta Isaías (capítulo 58) acerca de la religiosidad desvinculada de la ética.
Ante el azoro y la indignación de Scout al descubrir las justificaciones racistas de sus seres amados, el tío Jack, hermano de Atticus, conversa largamente con ella. Él intenta sensibilizarla para que entienda por qué su padre, al igual que los habitantes de Maycomb, se niegan a trastocar el orden social tradicional.
Jack, en el extenso diálogo con su sobrina en torno a las ideas que las personas tienen adentradas y moldean sus prácticas, le dice que “la isla de cada hombre, Jean Louise, el centinela de cada uno, es su conciencia […] A veces nos preguntábamos cuándo tu conciencia y la de él [Atticus] tomarían caminos separados, y respecto a qué asunto —el doctor Finch sonrió— Bueno, ahora lo sabemos”. 8
El asunto de la discrepancia era el reconocimiento, o no, de los derechos civiles de la población afroamericana. Hoy, ante tantos dilemas éticos, ¿qué orientación nos da nuestro centinela, nuestra conciencia?
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
1. Marja Mills, The Mockingbird Next Door. Life With Harper Lee, The Penguin Press, New York, 2014, p. 188.
2. Casey Cep, “Prólogo” a Harper Lee, La tierra del dulce porvenir. Cuentos y ensayos, Vintage Español, miami, 2025, p. 24.
3. Charles J. Shields, Mockingbird. A Portrait of Harper Lee, from Scout to Go Set a Watchman, edición revisada y puesta al día, Henry Holt and Company, New York, 2016, p. 79.
4. Casey Cep, Horas cruentas. La historia del libro inconcluso de Harper Lee, Libros del K.O., Madrid, 2020, p. 241.
5. Harper Lee, Ve y pon un centinela, Harper Collins Español, Nashville, 2015, p. 64.
6. Ibid., p. 178.
7. Ibid., p. 179.
8. Ibid., pp. 281-282.
