Por una visita a Chiapas, de casi una semana, no puedo continuar hoy la serie iniciada el domingo anterior sobre Harper Lee y el centenario de su natalicio. Regreso a territorio chiapaneco después de poco más de década y media de haber cerrado un ciclo, durante el cual realicé visitas constantes para documentar las transformaciones sociorreligiosas de la entidad.
Vine a Chiapas para dar una conferencia en su capital, Tuxtla Gutiérrez. Después me trasladé a San Cristóbal de Las Casas con el fin de cumplir con la invitación para que presentara mi libro Leer es navegar en la Universidad Autónoma de Chiapas. Además, tuve oportunidad de reencontrarme con queridos hermanos/amigos con quienes, por una década, nos dimos a la tarea de difundir las cruentas persecuciones padecidas por lo(a)s creyentes evangélicos en las zonas preponderantemente indígenas de Chiapas.
Fue muy enriquecedor conocer a mujeres y hombres de las nuevas generaciones que tienen mucho interés en escribir sobre la génesis, desarrollo y prospectiva de las comunidades cristianas evangélicas chiapanecas. Finalmente, en esta breve nota redactada en medio de múltiples citas y actividades, comento que en la próxima entrega de Kairós y Cronos voy a reanudar la serie “Biblia y cultura evangélica en la obra de Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor”.
