Retorno a un librero anabautista en la Ginebra de Calvino

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Retorno a un librero anabautista en la Ginebra de Calvino
Retorno a un librero anabautista en la Ginebra de Calvino

Hace casi dos décadas Protestante Digital publicó un artículo de mi autoría titulado “Un librero anabautista en la Ginebra de Calvino”. Entonces la información que tenía sobre Thyven Bellot era escasa. Regresé al personaje y, ya con más datos, reescribí su paso por Ginebra distribuyendo literatura anabautista. A continuación la primera parte de la nueva versión, la que contiene más información y es considerablemente más extensa que la entrega inicial.

Gradualmente surgió un proceso de comunicación, principalmente oral, que conectaba a las congregaciones anabautistas en diversos lugares. Sobre todo, la difusión de sus enseñanzas mediante la copia de manuscritos proporcionó a los Hermanos Suizos un medio viable para transmitir sus creencias a los nuevos seguidores, quienes a su vez podían multiplicar las copias manuscritas. Estos escritos no estaban diseñados para el público general ni para la polémica literaria contra los llamados Schriftgelehrten, eruditos bíblicos altamente calificados. Aquí encontramos una clara distinción entre los primeros líderes anabautistas suizos y el estilo académico de sus oponentes, quienes expresaban sus posturas reformistas mediante publicaciones impresas destinadas a la circu- lación masiva.

Alejandro Zorzín[1]

Cruzaron fronteras geográficas sin pedirle permiso a nadie. Desconocieron el principio de las iglesias territoriales, cuya confesión dependía de la opción religiosa apoyada por el o los gobernantes. Uno de los textos bíblicos más citados por los anabautistas, para defender su osadía de ir a donde les viniera en gana con su mensaje, junto con Mateo 28:19-20, fue el Salmo 24:1, “Del Señor es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”.

Uno de los transgresores de fronteras geográficas confesionales fue un librero, de nombre Thyven Bellot. Era anabautista y llegó a Ginebra a principios de 1545.[2] Juan Calvino había iniciado en septiembre de 1541 su segunda estancia en Ginebra (donde permaneció hasta que murió en mayo de 1564), y estaba llevando a cabo la organización eclesiástica de acuerdo a sus convicciones teológicas.[3] Estableció su domicilio en rue des Chanoines, cerca de la Catedral de San Pedro.[4]

Desde su primera estancia en Ginebra (1536-1538), por invitación de Guillermo Farel, Calvino y quien lo invitó exigieron a cada habitante de la ciudad jurar sometimiento a la Confesión de fe de la Iglesia de Ginebra (1536).[5] Ambos pretendieron que los reacios a juramentar fuesen expulsados por los concejales, propuesta que no pudo llevarse a cabo dada la oposición de varios personajes y sectores de la población.[6] Más tarde, en marzo de 1537 los anabautistas fueron expulsados de Ginebra, y el control confesional se hizo más rígido cuando

En abril, por instigación de Calvino, se envió a un síndico de casa en casa acompañado de capitanes de barrio y sus decenares. Había que asegurarse que los habitantes se sumasen a la confesión de fe. Pero el 1 de mayo el Concejo dejaba constancia de la dificultad de la operación, admitiendo flemáticamente que se actuaría “lo mejor que se pueda”, de lo que se deduce que la operación presentaba numerosas dificultades. Surgen las primeras divergencias oficiales con Calvino.[7]

 

A los tres meses del retorno de Calvino a Ginebra el consistorio comenzó a reunirse.[8] Las funciones del mismo estaban normadas por las Ordenanzas eclesiásticas que había redactado el reformador francés. El documento fue aprobado por las autoridades de la ciudad el 20 de noviembre de 1541. Entonces quedó reconocido el “cuádruple ministerio de los pastores, maestros, ancianos y diáconos”.[9] El consistorio era “un cuerpo mixto de clérigos y oficiales laicos, debía velar por la moralidad del pueblo y, a diferencia de organismos similares en las iglesias reformadas suizas, poseía el derecho de excomunión. Sin embargo, las Ordenanzas establecieron claramente que los ministros estaban completamente sujetos a la autoridad de los magistrados. Eran funcionarios remunerados de Ginebra, y debían lealtad al Concejo”.[10]

En su primer periodo en Ginebra, Juan Calvino conoció la existencia de núcleos anabautistas y simpatizantes de los mismos en la ciudad. El Concejo, con la oposición de Calvino y Farel, era tolerante a la presencia del anabautismo. El 6 de abril de 1537 Jane la Gibessière, esposa de Claude Pignard, fue encarcelada porque poseía una copia “de los artículos de los catabaptistas”. Al ser cuestionada por las autoridades sobre si estaba dispuesta bautizar a su bebé por nacer, ella respondió que sí. Salió de la cárcel, bajo advertencia sobre que si reincidía en conducta sospechosa de anabautismo sería reprimida y desterrada.[11] Posiblemente el escrito en manos de Gibessière haya sido el de los acuerdos a que llegaron núcleos anabautistas en febrero de 1527, acuerdos conocidos como Confesión de Schleitheim. De ser así, entonces los artículos tendrían varios años de circulación en Ginebra para cuando, como se verá, Calvino se ocupó de refutarlos en 1544.

En el mismo año del caso antes descrito, el 13 de julio, el pastor Corauld compareció ante el Concejo y habló en términos respetuosos acerca de los anabautistas. Jean Janin de Cologny, uno de los primeros partidarios de la Reforma en Ginebra, defendió públicamente a los anabautistas, lo que le valió, “por instigación de Farel y Calvino”, ser condenado a un año de prisión y bajo régimen de pan y agua, “para no causar más dificultades a los pastores”.[12]

El 7 de septiembre Calvino y Farel notificaron al Concejo sobre la persistencia de alguno(a)s ciudadano(a)s en mantener creencias anabautistas. Las autoridades decidieron tomar acciones y llevaron a juicio a Jacques de Merauld. En las audiencias salió a relucir la existencia de redes anabautistas y fueron llamadas a comparecer distintas personas, entre ellas Jane la Gibessière. Durante los juicios tuvieron lugar disputas públicas y privadas, en las cuales “los miembros de la secta fueron hallados culpables de diseminar herejías”.[13] Al persistir en “sus convicciones anabautistas Jane la Gibessière fue condenada, el 28 de septiembre de 1537, a salir de Ginebra.[14]

Juan Calvino publicó en 1544 Breve instrucción para armar a los buenos fieles contra los pestíferos errores de la secta común de los anabautistas. El escrito en latín se publicó en Ginebra. Al año siguiente salió al público la versión en francés, la traducción al inglés apareció en 1549.[15] La Breve instrucción fue uno de los cuatro escritos de Calvino redactados por el reformador entre 1542 y 1547 contra los anabautistas y los espiritualistas libertinos.[16] Calvino escribió la Breve instrucción a solicitud de Guillermo Farel, quien instó al primero para que diera respuesta al folleto que Pierre Pelot (a quien distintas fuentes apellidan Pellot o Pelloux) estaba distribuyendo en Neuchâtel y poblaciones cercanas como La Neuveville, de donde era originario.[17]

Durante los años 1530’s el anabautismo tuvo avances significativos en la región de Neuchâtel, particularmente en Corneaux, población que se adhirió al protestantismo en 1536. El pastor de Corneaux, Antoine Thomassin, enfrentó dificultades con el núcleo anabautista, encabezado por Pierre Pelot y su cuñado Antoine Jacotte. Entonces el gobernador de Neuchâtel, Georges de Rive, decidió encarcelar a Jacotte y expulsar a Pelot.[18]

El pastor que sucedió a Thomassin en Corneaux, Michel Mulot, fue increpado por parroquianos el 11 de marzo de 1543 cuando estaba por oficiar el bautismo de un infante. Los inconformes le exigieron respondiera su cuestionamiento: “¿Dónde se encontraba en las Sagradas Escrituras que los infantes debían ser bautizados?”.[19] Thomassin retomó el pastorado de la villa y crecieron las tensiones entre las partes. Como resultado del diferendo los pastores de Neuchâtel “iniciaron una investigación y buscaron reprimir cualquier desorden”.[20]

Mientras estaba en Neuchâtel llegó a manos de Farel un folleto anabautista que estaba distribuyendo Pierre Pelot, se trataba de la traducción francesa de la Confesión de Schleitheim, que incluía el martirio de su principal redactor, Miguel Sattler.[21] Originalmente el documento, escrito en alemán y fechado el 24 de febrero de 1527, circuló en copias manuscritas y meses después lo imprimió Peter Schöffer en su taller de Worms.[22]

A diferencia de los reformadores magisteriales, como Martín Lutero y Juan Calvino, por citar a los dos más conocidos, los anabautistas no pudieron hacer uso intensivo de la imprenta para esparcir sus propuestas.[23] Por ejemplo, “no conocemos ningún panfleto publicado a nombre de ninguno de los primeros anabautistas de Zúrich” como Conrado Grebel, Félix Mantz, Andreas Castelberger, Wilhelm Reublin, Jorge Blaurock y Johannes Brötli. De ellos han trascendido sus ideas por las actas de los juicios que debieron enfrentar. Nada más “se conserva un escrito publicado de la etapa inicial del movimiento; apareció en Augsburgo en 1525 bajo el nombre de Hans Krüsi, anabautista de San Gall”. El segundo “conjunto de escritos publicados por los anabautistas suizos apareció únicamente con la Unión Fraternal”, se trata de los Siete Artículos y la misiva de Sattler a la Iglesia de Horb.[24]

La traducción al francés de la Confesión de Schleitheim fue iniciativa de Pierre Pelot, quien encargó el trabajo a Peter Chambrier, quien tenía amistad con Jean Chaponneau, pastor en Neuchâtel.[25]  Éste obtuvo una copia y se la entregó a Guillermo Farel, quien, a su vez, la reenvío con carta adjunta, fechada el 23 de febrero de 1544, a Juan Calvino.[26]

Pelot tuvo que buscar lugar de impresión en la Suiza de habla alemana, ya que en la parte francesa no pudo confiar el trabajo a taller alguno. La edición fue de mil quinientas copias.[27] La cantidad resulta un tanto sorprendente porque la misma requirió fondos importantes para cubrir el costo de su producción y la existencia de redes que aseguraran la distribución entre lector(a)s y/o quienes, sin saber leer, podrían escuchar el contenido del documento al ser leído en voz alta por personas capacitadas para hacerlo.

Notas

[1] Alejandro Zorzín, “Reformation Publishing and Anabaptist Propaganda: Two Contrasting Communication Strategies for the Spread of the Anabaptist Message in the Early Days of the Swiss Brethern”, The Mennonite Quarterly Review, vol. LXXXII, núm. 4, octubre de 2008,”, p. 516.

[2] Willem Balke, Calvin and the Anabaptist Radicals, Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, 1981, p. 195.

[3] Herman J. Selderhuis, John Calvin. A Pilgrim’s Life, InterVarsity Press, Downers Grove, 2009, p. 117.

[4] Ibid, p. 118.

[5] El nombre completo el documento fue Confesión de fe que todos los burgueses y habitantes de Ginebra y súbditos del país deben jurar, conservar y mantener. La redactó Farel y fue presentada a las autoridades ginebrinas el 10 de noviembre de 1536, las que el 16 de enero de 1537 le dan su visto bueno, lo mismo que a “los diversos artículos presentados por Calvino”, Bernard Cottret, Calvino, la fuerza y la debilidad, Editorial Complutense, Madrid, 2002, p. 121.

[6] Willem Balke, op. cit., p. 93. La Confesión sirvió de base para “El Catecismo o Instrucción de la Religión Cristiana de la Iglesia de Ginebra de 1537, mediante el cual se debía enseñar a los laicos los elementos esenciales de la fe” Bruce Gordon, Calvin, primera reimpresión rústica, Yale University Press, New Haven and London, 2011, p. 72.

[7] Bernard Cottret, op. cit., p. 122.

[8] Herman J. Selderhuis, op. cit., p. 119.

[9] David Steinmetz, Calvin in Context, Oxford University Press, New York, 1995, p. 17.

[10] Bruce Gordon, op. cit., p. 128.

[11] Willem Balke, op. cit., pp. 84-85.

[12] Ibid., p. 85.

[13] Ibid., p. 87.

[14] Ibid., pp. 87 y 89.

[15] Richard C. Gamble, “Calvin’s controversies”, en Donald K. McKim (editor), The Cambridge Companion to John Calvin, Cambridge University Press, Cambridge, 2004p. 189.

[16] Jean-François Gilmont, John Calvin and the Printed Book, Truman State University Press, Kirksville, Missouri, 2005, p. 72.

[17] Benjamin Wirt Farley (editor), “Editor´s Introduction”, en John Calvin Treatises Against the Anabaptists and Again the Libertines, Baker Academic, Grand Rapids, Michigan, 1982. p. 17.

[18] Ibid., pp. 16-17.

[19] Ibid., p. 17.

[20] Ídem.

[21] Willem Balke, op. cit., p. 175.

[22] Alejandro Zorzín, op. cit., p. 504.

[23] Para el caso de la producción impresa de obras de Martín Lutero, ver Andrew Pettegree, Brand Luther: 1517, Printing an the Making of the Reformation, Penguin Books, New York, 2016; en cuanto a Juan Calvino, ver Jean-François Gilmont, John Calvin and the Printed Book, Truman State University Press, Kirksville, Missouri, 2005.

[24] Alejandro Zorzín, op. cit., pp. 503-504; sobre líderes anabautistas que sí tuvieron acceso a la impresión de sus escritos ver John D. Rempel, “Anabaptist Religious Literature and Hymnody”, en John D. Roth y James M. Stayer (editores), A Companion to Anabaptism and Spiritualism, 1521-1700, Brill Academic Publishers, Leiden-Boston, 2007 y Katherine Hill, “Anabaptism and the World of Printing in Sixteenth Century Germany”, Past and Present, vol. 226, núm 1, 2015, pp. 11, 13-15.

[25] El traductor “Chambrier era un ciudadano destacado y alcalde de Neuchâtel, que fue recomendado a Francisco I, rey de Francia, como traductor de la corte, porque era una de las pocas personas familiarizadas tanto con el francés como con el alemán”, Willem Balke, op. cit., p. 174.

[26] Ibid., p. 175.

[27] Ibid., p. 174.

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