El Señor proveerá

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

El Señor proveerá
El Señor proveerá

El padre le precedía. Caminaba con paso firme, ascendiendo al monte con rictus serio, compungido.

Ambos marchaban sin pronunciar palabra, solo en algún tramo de la ascensión  el chico desconcertado preguntó: ¿dónde está el cordero para el sacrificio?

Su padre cabizbajo contesta: el Señor proveerá.

En el largo recorrido que ambos realizaron se dieron momentos tiernos en los que el progenitor, al mirar al hijo, recordó las mil y una veces que pidió a Jehová el regalo de un  primogénito, un deseo concedido que ahora debía sacrificar en obediencia.

Al mirar al chiquillo se le inundó el alma de pesar, asimilando, que no comprender los pensamientos del Creador es una forma de admitir la fragilidad del ser humano, una incapacidad para acceder a la dimensión inmensa de los pensamientos de Dios.

Se detuvieron un momento para tomar un descanso. Tumbados bajo los tímidos rayos de sol descubrieron el sonido del silencio, un rítmico acorde inaudible para los oídos  pero totalmente sonoro en el alma.

Padre e hijo a solas. Una pretensión de obediencia ante un temor infinito .

Llegado el momento del sacrificio, la leña transportada durante el camino fue depositada en el altar pero, el cordero no está.

En la cima de ese monte hay dolor e incertidumbre .

Padre e hijo se aman, y aun así, existe entre ellos un abismo, un espacio vasto de perplejidad .

Atado sobre el altar, encima de la leña porteada, las lágrimas brotan vestidas de turbación y dolor.

La mano sosteniendo el cuchillo se alza apareciendo el horror en los ojos de la víctima que siente la muerte susurrando su nombre.

La voz del Ángel de Jehová resuena desde el cielo doblegando cualquier otro sonido, dejando un mensaje claro que lo cambia todo.

Un carnero trabado en un zarzal toma el lugar del hijo.

Aquel paraje se llamó Jehová proveerá. Un sitio donde el plan de Dios es un misterio y el hombre simplemente sabe, que por fe, ha de servir en obediencia, con veneración y generosidad, con el sabor del, heme aquí, endulzando lo amargo.

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