El invierno ya pasó

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

El invierno ya pasó
El invierno ya pasó

Una vez más vuelves a mi casa, retengo el aire dentro de mis pulmones e intento no llorar.

Eres tú mi fiel amigo , mi Jesús amado,  quien aparece en el umbral de este hogar que ha sufrido la envestida fría de la adversidad .

Dejaste atrás la rugosidad mortecina del madero, la sangrante herida fue secada, sanada, tan solo muestras el rastro horadado de los clavos en tus manos y pies.

Has irrumpido en mí , abandonado la tumba  para arrullar mis temores con besos de Abril.

Paseo entre dunas, sabinas, lentiscos , sintiendo como el terreno aún está húmedo por las recientes lluvias.

Hay barrizales , improvisadas charcas en las que los pajarillos beben y mojan sus plumas.

La brisa me recuerda que la primavera suele peinar lo que el invierno ha despeinado, aquello que con su azote gélido ha dejado en la más profunda soledad. Tu presencia consigue teñir de color lo que el invierno destiñe.

Paseo y pienso en mi vida, una vida que has llenado tantas veces y se ha vaciado tantas otras, desgastada por el transitar de lo días y que siempre vuelve a ti , el único capaz de hacer que lo entumecido vuelva a tener garbo.

Sales a mi encuentro y me invitas a florecer, a abrirme  paso entre las grises nubes.

Se desata la melodía de la vida y esta suena a esperanza , a promesas por cumplir.

Huele a fidelidad, a inmerecida gracia.

La primavera me visita y abro mis brazos deseosa de que mi vida florezca al igual que lo hacen las flores en esta estación, que propague un aroma dulce, agradable ofrendado a ti mi Señor.

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