Organizaciones evangélicas responden a la tragedia en Nepal

| Fuente: protestantedigital.com/rss/internacional

Organizaciones evangélicas responden a la tragedia en Nepal
Organizaciones evangélicas responden a la tragedia en Nepal

El pasado miércoles 26 de agosto una serie de crecidas repentinas devastadoras recorrió el curso alto del río Trishuli en Nepal, afectando gravemente a decenas de asentamientos en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, cerca de la frontera con China.

La avalancha de agua, barro y escombros ha causado al menos 390 muertos confirmados en Nepal, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate. Según los datos de este jueves a última hora, sobre 1.500 personas siguen sin aparecer. Entre los desaparecidos hay muchos turistas extranjeros que se encontraban en la zona en el momento de la catástrofe.

La escala del evento geológico que desencadenó la tragedia fue tal que los sismógrafos de Estados Unidos y Alemania registraron el movimiento que lo provocó, y todavía se investiga si la riada fue provocada por un terremoto, o por un corrimiento de tierras por una avalancha de hielo que bloqueó el cauce del río cerca de la frontera tibetana antes de ceder de golpe, desencadenando la inundación aguas abajo.

El perfil montañoso de esta zona ha dificultado las operaciones de rescate: hay comunidades que solo son accesibles en helicóptero, mientras que muchas carreteras y puentes han sido destruidos en el acceso por tierra.

Ayuda de entidades evangélicas

A medida que se va conociendo el alcance de los daños, diversas entidades evangélicas especializadas en ayuda de emergencia se han puesto en marcha.

Send Relief, el brazo de respuesta humanitaria de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos, ha activado una campaña de apoyo a través de iglesias socias y creyentes locales ya presentes en los valles afectados. Según informó en su web, desde el primer momento han empezado a distribuir bolsas de alimentos —arroz, lentejas, aceite y sal— y botiquines de primeros auxilios a las comunidades más golpeadas, además de adquirir tiendas de campaña básicas para las familias que han perdido su hogar.

Los camiones salen antes del amanecer para llegar a las comunidades más alejadas aún accesibles por carretera antes de que anochezca. La distribución se está realizando directamente por medio de cristianos locales que conocen a sus vecinos. “La iglesia ya estaba allí, y seguirá estando mucho después de que el agua haya bajado”, señalan en su comunicado.

World Relief también se ha movilizado: la organización cristiana de ayuda humanitaria trabaja para conectar con socios locales y hacer llegar alimentos, agua y suministros a los afectados.

Por su parte, World Vision ha informado que mantiene contacto estrecho con las autoridades nepalesas y los mecanismos de coordinación humanitaria, y está preparada para responder si el Gobierno lo solicita. La organización subraya la especial vulnerabilidad de los niños desplazados, expuestos a riesgos de separación familiar, interrupción de servicios esenciales y necesidades urgentes de agua, alimento y refugio.

Desde el ámbito pentecostal, la Iglesia Internacional Pentecostal de Santidad (IPHC) ha confirmado que, aunque sus misioneros y socios locales están a salvo, la vivienda de una familia perteneciente a su comunidad ha quedado seriamente dañada. A través de su rama People to People Ministries, están recaudando fondos para apoyar a sus hermanos en Nepal en los gastos inmediatos y los primeros pasos hacia la recuperación.

Coordinar para llegar donde otros no llegan

La ONU ha indicado que personal de la Organización Mundial de la Salud ya está sobre el terreno con equipos médicos suficientes para atender a 10.000 personas durante tres meses, además de tiendas de campaña y apoyo logístico.

También el Departamento de Estado de Estados Unidos ha anunciado el envío de un asesor de respuesta a desastres y una aportación de 500.000 dólares canalizados a través de Catholic Relief Services para suministro de refugio de emergencia, artículos de primera necesidad y agua potable.

En este marco de respuesta amplia, las organizaciones evangélicas aportan redes de confianza tejidas durante años en comunidades remotas de los valles himalayos.

Send Relief lo resume en su llamada a la oración “por  las iglesias y creyentes en Nepal que sirven a sus vecinos, para que sean portadores de consuelo real y compartan la esperanza de Jesús”.

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