Wisla es una pequeña ciudad polaca enclavada en las montañas, en la frontera con la República Checa, conocida por sus pistas de esquí y su herencia protestante. Del 16 al 21 de mayo acogió a 876 participantes de 45 países en la edición 2026 del European Leadership Forum (ELF), un encuentro anual que se acerca a su 25 aniversario y que se ha consolidado como uno de los espacios de referencia para el liderazgo evangélico europeo.
Las jornadas combinaron meditaciones bíblicas matutinas a cargo del pastor Colin Smith, presidente de Open The Bible, con ministerio en Londres y Chicago, con plenarias vespertinas y nocturnas en las que intervinieron el psiquiatra español Pablo Martínez Vila, la consejera bíblica Helen Thorne-Allenson, el abogado británico Dave McIlroy y el historiador y comunicador australiano John Dickson.
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[photo_footer]Pablo Martínez, Dave McIlroy, John Dickson y Helen Thorne-Allenson, ponentes en el ELF. Foto: Dennis Craft, FOCL[/photo_footer]
El peligro de la piscina vacía
La primera plenaria marcó el tono de todo el evento. Pablo Martínez abrió con una pregunta incómoda para cualquier persona en ministerio: ¿estás cuidando tu propia viña? Apoyándose en Cantares 1:6 —me hicieron guardián de las viñas, pero la mía quedó sin vigilancia— el psiquiatra barcelonés desarrolló lo que llamó el “síndrome de la piscina vacía”: la tendencia a dar sin reponer, a servir sin descansar, hasta quedar completamente agotados.
Martínez fue directo al señalar tres errores habituales en el ministerio: la hiperactividad (“no hemos aprendido a decir no, pero es esencial para la salud”), el capitalismo espiritual —la obsesión por resultados visibles— y la soledad, que describió como “uno de los enemigos más grandes» del líder cristiano. “La mayoría de las caídas se alimentan en la soledad”, afirmó.
Su propuesta continuó con el ejemplo de la viña, animando a los presentes a “podar y regar”. Renunciar y reducir por un lado; aprender a renovarse por otro. Y sobre todo recordar que “la clave no es trabajar menos, sino descansar mejor”.
Servidores y administradores
Colin Smith condujo a lo largo de la semana cuatro meditaciones bíblicas sobre el liderazgo fiel. Una de las más incisivas partió de 1 Corintios 4:1-2, donde Pablo define a los líderes cristianos no como celebridades ni como ejecutivos, sino como “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.
Smith advirtió del peligro del “fenómeno celebrity”, que —señaló— no es nuevo: “ya en el siglo I había clubes de fans en Corinto”. Frente a eso, identificó dos tentaciones que acechan al líder: el abuso de autoridad y la vagancia. Y recordó que la fidelidad no se mide por el tamaño del ministerio sino por la disposición a dar a cada uno “su ración a tiempo”, parafraseando a Jesús en Lucas 12.
En su última meditación, Smith subrayó un patrón que recorre toda la Escritura: cada mandato de Dios viene acompañado de una promesa. “Lutero decía: la ley te dice 'haz esto', y nunca se cumple. La gracia dice 'cree esto', y ya está cumplido.” La promesa de Hebreos 13:5, “nunca te dejaré ni te desampararé”, fue el ancla con la que cerró la semana, aplicándola al contexto de afrontar un reto inmenso, animarse a dar el paso de fe necesario o asumir una gran pérdida en el camino del ministerio.
El estilo de Smith fue uno de los rasgos más apreciados entre los asistentes. Su acercamiento al texto bíblico fue clásico en el mejor sentido: analítico, pausado, sin artificios. Extraía los principios del pasaje con una sencillez que no renunciaba a la profundidad, y eso permitió que el mensaje llegara de forma fluida y clara a una audiencia tan diversa como la del ELF.
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[photo_footer]Espacios de formacióny diálogo durante el ELF. Foto: Dennis Craft, FOCL[/photo_footer]
Libertad religiosa y misión en Europa
Dave McIlroy ofreció un análisis lúcido sobre las amenazas crecientes a la libertad religiosa en Europa. Recordó que tras los atentados islamistas de inicios de siglo, varios países occidentales desarrollaron legislaciones que, bajo el paraguas de la seguridad, limitaron también la presencia religiosa en la esfera pública. “No debe extrañarnos que se produzcan reducciones de libertad», dijo. “Empezó en Hechos 2”.
La sesión incluyó una entrevista en vídeo con Päivi Räsänen, parlamentaria finlandesa procesada por delito de incitación al odio tras publicar hace dos décadas un folleto que exponía la perspectiva bíblica de la sexualidad. Su caso se ha convertido en uno de los más emblemáticos de Europa en materia de libertad de expresión religiosa.
Pero el mensaje de McIlroy no fue de alarma. Los cristianos, argumentó, no pelean por un reino de este mundo. Y la libertad religiosa no debe defenderse solo como un derecho propio, sino como un bien para toda la sociedad: “tenemos evidencia de que la restricción de libertad religiosa tiene malos resultados para la sociedad”.
Cuidar las relaciones personales para un ministerio floreciente
La plenaria del martes por la noche estuvo a cargo de Helen Thorne-Allenson, directora de Formación y Recursos de Consejería Bíblica En Reino Unido, quien exploró las relaciones a la luz de la Escritura. Partiendo de 1 Tesalonicenses y del ejemplo de Pablo con la iglesia de Tesalónica, Thorne-Allenson recordó que las relaciones en el evangelio tienen una profundidad distinta a cualquier otra: “la unidad que tenemos con un hermano en Cristo es más profunda que la que tendremos con cualquier otra persona”.
Pero esa profundidad no las hace sencillas. La consejera bíblica señaló que el aislamiento conduce al agotamiento y a la falta de piedad, mientras que las relaciones mal gestionadas pueden derivar en manipulación y decepción. Frente a ambos extremos, el modelo paulino ofrece intimidad con sabiduría, mutualidad con gracia.
Thorne-Allenson destacó que Pablo no construía relaciones a través de agendas o proyectos, sino dedicando tiempo a las personas: comunicándose con ellas, orando por ellas, caminando a su lado. “Las relaciones necesitan tiempo, no agendas o proyectos”, resumió. Y añadió que el precio de ese estilo de liderazgo relacional será a veces que los proyectos no se completen: “¿Y qué?”, preguntó, recordando a los presentes la importancia de mantener las prioridades correctas.
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[photo_footer]Momentos de alabanza en una de las plenarias conjuntas en el ELF. Foto: Dennis Craft, FOCL[/photo_footer]
La iglesia que se parece al evangelio que predica
El historiador John Dickson cerró el evento con una plenaria sobre Hechos 2:41-47, trazando el perfil de lo que llamó “la iglesia de ensueño”: no una iglesia perfecta, sino una que se parece al evangelio que predica. “Esa es la única hermenéutica posible”, afirmó.
Dickson identificó cuatro rasgos de aquella primera comunidad: el estudio serio de la doctrina apostólica, el amor práctico entre hermanos, la oración y la adoración compartidas, y una orientación permanente hacia afuera. Sobre este último punto, recordó que en Hechos 2 la persecución y el favor de la gente coexisten: “es correcto esperar favor y crecimiento, con persecución”.
Pero la presencia de Dickson en el ELF 2026 no se limitó a esa plenaria. El primer día del encuentro se presentó también el documental del que es productor, The First Hymn, un proyecto que nació de una pregunta que le surgió mientras examinaba un fragmento del papiro Oxirrinco, datado en torno al año 200 d.C.: el himno cristiano más antiguo conservado con notación musical. “¿Cómo sería cantar este himno hoy?”, se preguntó.
Lo que empezó como una intuición se convirtió en dos años de trabajo que culminaron recientemente con el estreno del documental en cines. El resultado es una recuperación del himno en dos registros —el estilo clásico-coral y el gospel contemporáneo— con la colaboración de figuras de la música evangélica internacional como Chris Tomlin y Ben Fielding. El documental ya está disponible en plataformas como Amazon y Apple.
Una semana fructífera, un llamado a caminar juntos
El ELF 2026 cerró con el mismo espíritu de alabanza que acompañó cada sesión desde el primer día. En cada plenaria, los momentos de enseñanza se alternaron con tiempos de oración en pequeños grupos de dos a cuatro personas, donde los participantes intercedían por los temas presentados y por las necesidades concretas de unos y otros. A lo largo de la semana se celebraron además cientos de encuentros de mentoría personal, uno de los sellos distintivos del ELF: un espacio donde líderes evangélicos de toda Europa pueden conectarse, animarse y cuidarse mutuamente.
Otro de los elementos indicativos el ELF son las redes: tras las plenarias bíblicas de la mañana, los asistentes se distribuyen en grupos reducidos -entre 20 y 50 personas- dedicados a la formación específica en pastoral, consejería, liderazgo de jóvenes, alabanza, arte, ciencia, apologética, teología, discipulado, plantación de iglesias, comunicación en medios... Diversos ámbitos de servicio que buscan fortalecer a la iglesia en Europa en sus necesidades.
El Forum of Christian Leaders, organización detrás del ELF, no limita su trabajo a la semana de conferencias. A lo largo del año ofrece un programa de mentoría que conecta a líderes con formadores experimentados, y mantiene una plataforma online con cientos de recursos en vídeo de expertos en diversas áreas, todos accesibles de forma gratuita. Además, la organización gestiona un programa de becas que ayuda a muchos participantes de países del sur y el este de Europa a costear su asistencia al encuentro anual.
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