El Parlamento escocés ha rechazado por 69 votos frente a 57 y una abstención, el proyecto de ley sobre la muerte asistida para adultos con enfermedades terminales, en una votación celebrada a última hora de la noche de este martes.
Todos los diputados del Parlamento escocés tuvieron libertad de voto, en lugar de seguir la disciplina de partido, y se les pidió que “votaran según su conciencia”.
Según los medios de comunicación locales y nacionales escoceses, el margen fue mayor de lo esperado, tras varios días de intenso debate, en los que el diputado liberal demócrata y promotor del proyecto de ley, Liam McArthur, aceptó reducir a seis meses el plazo en el que sería “razonable esperar” que una persona falleciera.
Los que se oponen al proyecto de ley expresaron su preocupación por el impacto que tendría en las personas con discapacidad, el coste para los servicios públicos y el riesgo de coacción sobre las personas vulnerables.
Por su parte, McArthur insistió en que la legislación escocesa sería la “ley de muerte asistida con mayores salvaguardias del mundo”.
El proyecto de ley, habría permitido a los adultos con enfermedades terminales en Escocia que cumplieran los requisitos solicitar legalmente y recibir de los profesionales sanitarios una sustancia autorizada para poner fin a su propia vida.
El pasado mes de mayo, el Parlamento escocés votó a favor de que el proyecto de ley pasara a la fase de examen por 70 votos a favor y 56 en contra.
Este era el tercer proyecto de ley sobre muerte asistida que se presentaba ante el Parlamento de Escocia, pero el primero en superar la votación de la primera fase.
EAUK: “Un resultado fantástico”
Justo después de la votación, en nombre de la Alianza Evangélica del Reino Unido (EAUK por su siglas en inglés), su director, Peter Lynas, “acogió con satisfacción la decisión del Parlamento escocés de rechazar el suicidio asistido, que da prioridad a la protección de la vida y la dignidad de todos, especialmente de los más vulnerables”.
La EAUK señala que “la legislación propuesta era insegura, inviable y corría el riesgo de menoscabar el valor de las personas mayores, las personas con discapacidad o aquellas que se acercan al final de su vida”.
“Escocia debe ser un lugar donde todos puedan vivir con dignidad y prosperar. Esta decisión debería traducirse en un compromiso renovado con unos cuidados paliativos de alta calidad y compasivos en todos nuestros sistemas de salud y asistencia social”, añadieron.
Thank you to all who prayed for this result in Scotland and thank you to all who voted against the Assisted Dying bill. pic.twitter.com/pxcjSOe9bH
— Peter Lynas (@peterlynas) March 17, 2026
Según Lynas, el rechazo al proyecto de ley es “un resultado fantástico para la vida, para la compasión y para los más vulnerables. No por los grupos de presión o los intereses creados, sino porque a la gente le importa. Ahora necesitamos financiar adecuadamente unos cuidados paliativos excelentes”.
Para el director de incidencia política de EAUK, Danny Webster, “el rechazo del Parlamento escocés al proyecto de ley sobre el suicidio asistido es una victoria para la dignidad de todos, el valor de los más vulnerables y la protección de la vida frente a la muerte. El derecho a elegir no es algo que deba convertirse en un eslogan cuando se trata de cuestiones tan fundamentales”.
“Lo que se necesita es un servicio de cuidados paliativos mucho mejor, no una lotería que dependa del código postal, sino la mejor atención posible y llena de compasión para las personas que se acercan al final de su vida. Espero que, tras esta votación, todos podamos trabajar para lograrlo”, subrayó.
The Scottish Parliament voting down the assisted suicide bill is a victory for the dignity of everyone, the value of the vulnerable and the protection of life over death.
Choice is not something to turn into a slogan when it’s about such fundamental matters.
— Danny Webster (@danny_webster) March 17, 2026
Iglesia de Escocia
En una declaración pública, la reverenda Rosie Frew, moderadora de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, afirmó: “Acogemos con satisfacción la noticia de que el Parlamento escocés ha decidido no aprobar el proyecto de ley sobre la muerte asistida”.
Aunque reconoce que “existe una diversidad de opiniones dentro de la Iglesia”, “la opinión mayoritaria fue que no podíamos apoyar un cambio en la ley”.
“Los cristianos creemos que todo ser humano está hecho a imagen de Dios, con dignidad y valor inherentes; esto es válido tanto para cómo vivimos como para cómo morimos”, añadió.
Por eso “hemos mantenido una postura coherente en cuanto a que debemos dar prioridad al desarrollo de excelentes servicios de cuidados paliativos que sean universalmente accesibles y estén plenamente financiados”. concluye.
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