En El Salvador, un país marcado por la exclusión social, la fragmentación familiar y los efectos persistentes de la violencia, las iglesias están demostrando que la fe puede ser una poderosa fuerza de transformación comunitaria.
Aproximadamente el 85 % de la población se identifica con la fe cristiana, por lo que el diálogo y la colaboración entre comunidades de diferentes tradiciones se han convertido en herramientas clave para la construcción de paz.
La historia del pastor Jorge
Jorge Giovanni Ortez es pastor local en la Iglesia de Dios La Esmeralda, en el municipio de San Miguel, El Salvador. También supervisa 150 iglesias de su denominación en la región, a las que acuden unos 5.000 niños y niñas.
El pastor Jorge fue en su momento un niño apadrinado por World Vision en El Salvador, y los programas transformaron su vida.
Con entusiasmo y alegría comparte su actual participación en el proyecto de formación de World Vision en El Salvador:
“Retomar el vínculo con World Vision y recibir esta capacitación del programa orientado a educadores infantiles nos permite transformar el presente de la infancia en nuestra comunidad. Además, nos brinda herramientas para apoyar positivamente a los adolescentes, que es el sector que más atención requiere en nuestro país en este momento”.
Alianzas con iglesias locales
Las alianzas entre World Vision en El Salvador y líderes cristianos junto a sus congregaciones fortalecen la misión integral de la Iglesia de promover el bienestar y la protección de la infancia.
Actualmente, 25 redes de iglesias, 4.000 iglesias individuales y 11 organizaciones cristianas basadas en la fe en todo el país participan activamente en esta visión compartida.
Más de 6.582 líderes de iglesias en 2.500 congregaciones han sido capacitados, y más de 206.000 niños y niñas han participado en actividades de discipulado espiritual y construcción de comunidad.
En contextos urbanos profundamente afectados por la violencia, las iglesias se han convertido en espacios seguros y de confianza para niños, niñas y familias.
A través de programas centrados en la infancia y la familia, World Vision contribuye a la prevención primaria de la violencia y al desarrollo integral de los niños y las niñas.
La infancia aprende el camino de paz de Dios
El pastor Jorge comparte con entusiasmo: “La capacitación brindada a los líderes de iglesia en este programa de discipulado es fundamental y ha sido recibida con mucho agrado. El aprendizaje ha beneficiado tanto a los maestros como a los niños y las niñas. Ambos están muy entusiasmados de contar con nuevos materiales de enseñanza, ya que en El Salvador es difícil acceder a materiales para Escuela Dominical.”
“Estas metodologías se han convertido en una luz para formar el corazón de la infancia. Incluso mis propios hijos no dejan de leer los materiales todos los días y ya se saben de memoria las valiosas historias. Ahora las comparten con otros niños y niñas en la iglesia.”
A pesar de los desafíos, el trabajo de movilización de World Vision en El Salvador con las iglesias demuestra que cuando la fe se traduce en acciones concretas, las comunidades pueden cerrar brechas, fortalecer las relaciones familiares y discipular a la infancia.
La paz no se construye únicamente a través de políticas, sino mediante la convicción, el compromiso y comunidades que deciden amar de manera diferente.
María José Ponce Zepeda, coordinadora de Comunicaciones de World Vision en Centroamérica.
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