Los días 20 y 21 de marzo de este año 2026, se celebró en Madrid un intensísimo pero precioso Encuentro, organizado por la Coordinadora de las Asambleas de Hermanos de España (COAHES), en el que se celebró el 200 aniversario de las AA.HH.
Realmente podemos decir que mundial, un Movimiento que nunca pretendió ser una denominación más; hombres y mujeres, algunos muy conocidos y relevantes, otros jóvenes y menos conocidos... muchos anónimos, todos creyentes que simplemente sintieron la necesidad de volver a las Escrituras.
El invitado para la exposición de las conferencias, fue el bien conocido siervo del Señor de nuestro país vecino, Duarte Casmarrinha, quien con su habitual tónica al momento de comunicar el mensaje, logró hacer innecesaria la traducción; cuando veía que algo no se iba a entender bien por todos, recurría al ingles o incluso al castellano.
#A1c#
[photo_footer] Felipe Redondo presentando a Duarte. [/photo_footer]
Casmarrinha, es director y representante de multitud de ministerios importantes, pero aquí simplemente se mostró como siervo, y el Señor lo utilizó de un modo excelente.
Realmente todo el Encuentro fue muy bueno, y aunque hablo por mí misma, creo recoger el sentir general.
Los jóvenes tenían un programa espléndido y bastante más largo, pero estaban en las plenarias generales, y eso enriqueció muchísimo la totalidad del Encuentro.
#A2c#
[photo_footer] Participantes del encuentro. [/photo_footer]
Cuando hablamos de las AA.HH., hablamos de un Movimiento que nace de creyentes que rehúsan ser identificados como una denominación, porque rechazan llamarse otra cosa que no sea simplemente “cristianos” o “cristianos evangélicos”.
Sin embargo, en la práctica es un tanto utópico, pues si no eres Anglicano, ni Metodista, ni Menonita, ni Bautista, ni Pentecostal, eres otra cosa.
Lo cierto es que fueron otros los que les empezaron a llamar “los Hermanos”, pues así se referían entre sí, como “hermanos en Cristo”, huyendo de toda distinción entre creyentes, como el clero o pastores ordenados.
#A3c#
[photo_footer] Grupo de alabanza del encuentro. [/photo_footer]
Cuando se asume ser llamados “hermanos” o “Asambleas de hermanos”, muchos han enfatizado “¡con ‘h’ minúscula!”
Los Hermanos surgen a principios del siglo XIX, casi de forma simultánea en Irlanda, Inglaterra y Suiza, y posteriormente en Italia, de creyentes anglicanos, católico-romanos, luteranos, presbiterianos, metodistas, e incluso bautistas y de otras iglesias independientes, estudiosos de la Biblia.
Esta confluencia espontánea de contextos diferentes, y el impacto que tuvo, evidencian que se trata de un Movimiento del Espíritu.
#A4c#
[photo_footer] Un momento del encuentro. [/photo_footer]
A través del estudio de la Palabra, entendieron que había que retomar prácticas neotestamentarias como: reunirse de manera sencilla para orar, estudiar la Biblia, compartir y tener comunión sin rituales ni ceremonias, ni ministros ordenados, superando las barreras denominacionales.
El Movimiento se extendió rápidamente por Gran Bretaña y, desde allí, al resto del mundo. Sin una organización, ni documento fundacional, ni cabeza visible; evidenciando nuevamente que se trataba de un mover del Espíritu que, no siendo grande ha sido de gran impacto.
En este Encuentro, se habló de asuntos básicos e importantes que nos diferencian de otro tipo de iglesias, como lo son un muy buen conocimiento y centralidad exquisita en la Palabra, el celebrar la Mesa del Señor cada domingo junto con el culto libre... algo que nadie más hace, y aquí quiero decir algo en cuanto a la regularidad de la Mesa del Señor.
#A5c#
[photo_footer] También acudieron protugueses al encuentro. [/photo_footer]
He conocido a benditos siervos del Señor que decían que cualquier momento era bueno para celebrar ese recordatorio tan importante; guardo en mi memoria como un tesoro a don Jorge Condé, los cultos anuales de la iglesia en donde sirvió hasta su partida con el Señor, siempre coincidían en jueves, un jueves festivo y allí, en ese día que no era domingo, junto a las conferencias especiales, se celebraba la Mesa del Señor.
También se recordó, entre muchas otras cosas, la existencia de un presbiterio de varios hermanos, no solamente del “pastor” o “pastores”, es decir, siervos a todo tiempo. Y de la autonomía de las iglesias locales.
Se hizo como un compendio de donde se parte, cuales son las características más importantes, una necesaria visión en retrospectiva, pero algo muy necesario, una visión de futuro, de todo lo que tiene que ver con la juventud, capacitación, atención, ¡evangelización! Algo que siempre nos ha caracterizado.
Y termino diciendo que a nivel personal, humildemente sierva de Cristo a todo tiempo, junto a mi esposo, perteneciente a las Asambleas de hermanos; pero que siempre he tenido una visión muy abierta, y disfruto, amo, respeto, me relaciono, y si es necesario sirvo a todos mis hermanos sin distinción, he salida tremendamente bendecida y dando gracias al Señor por haber sido criada y formada en un lugar realmente tan bueno y especial.
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
