Un suicidio cada 40 segundos en el mundo. En España, uno cada 2 horas. Es la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes de 15 a 30 años; una lacra que robó la vida a 3943 personas en España en 2024. La propia localidad catalana de Centelles registra un alto índice de suicidios, motivo por el cual se impulsó este evento.
La conferencia fue presentada por el pastor de la comunidad Temps Nous y el párroco Josep Alarò de Centelles, quienes se han unido para la convocatoria con el deseo de ofrecer una respuesta conjunta.
La prevención es tarea de todos
“¿Cuál debería ser la cifra el próximo año?”, preguntó a la audiencia el ponente, el doctor Esteban Buch, sirviéndose de un anuncio producido por la Generalitat para frenar las muertes por tráfico. La respuesta es cero. Para conseguirlo, hay que desmitificar los estereotipos sobre el suicidio. Sí hay que hablar del tema y sí hay que escuchar a quienes lo mencionan. Todos podemos ayudar a prevenirlo; no hace falta ser un profesional porque la responsabilidad es de todos. Debemos entender que una persona que se suicida no quiere morir, ni necesariamente padece una enfermedad mental.
La conferencia expuso cómo la persona que se quita la vida atraviesa un proceso que percibe como indefinido, irresoluble e insoportable. No responde a una sola causa, sino a un proceso multicausal y pluridimensional que no se puede predecir con exactitud: 7 de cada 10 personas no lo habían planificado previamente. Aun así, existen factores de riesgo personales, familiares y contextuales que se van acumulando hasta desencadenarlo y a los que debemos prestar atención. La buena noticia es que, en materia de prevención, los factores protectores también se van acumulando.
Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la prevención. Desgraciadamente, en muchas ocasiones las noticias se abordan de manera inadecuada y, en lugar de frenar la tendencia, provocan el efecto contrario. “Al igual que las campañas para frenar los accidentes de tráfico han reducido el número de muertes, se deberían realizar campañas de prevención del suicidio”, comentó el ponente. Asimismo, señaló que los elementos arquitectónicos en nuestras casas y ciudades son factores importantes que se deben tener en cuenta.
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[photo_footer]Auditorio del Centro Parroquial de Centelles.[/photo_footer]
Sin miedo a hablar
Para prevenir, es preciso aprender a discernir las señales de alerta y los factores precipitantes. Por ejemplo, 1 de cada 5 personas que se suicidaron había acudido al médico de cabecera sin presentar una enfermedad física evidente. Existen también señales verbales y conductuales que deben despertar la sospecha y motivar a indagar sin miedo sobre el asunto. “Es importante detenernos, escuchar y depurar la conversación”, afirmó el doctor Buch.
El ponente concluyó su exposición animando a los participantes a afrontar esta realidad con valentía. No hay que tener miedo de hablar sobre el tema: es necesario preguntar sin eufemismos, con calidez, empatía, honestidad y manteniendo la calma. Evaluar el nivel de riesgo resulta clave para tomar las decisiones correctas; en este sentido, la escucha activa y la franqueza cumplen un rol terapéutico.
Durante la sesión, también se facilitaron los números de emergencia a los que recurrir en situaciones críticas: la línea de atención a la conducta suicida es el número 024. También existe un chat habilitado a través de la web Línea 024.
Finalmente, el doctor Buch lanzó al público la pregunta “¿dónde encontrar esperanza?”, a la que respondió señalando a Jesús como fuente de una esperanza capaz de aportar fortaleza y restaurar la ilusión por vivir. Concluía así enfatizando el mensaje central de las Jornadas Internacionales “Centelles Amiga” organizadas por Decisión.
