Los equipos de emergencia continúan buscando a Juan Víctor, un joven evangélico de 19 años desaparecido tras un accidente de kayak en el río Miño, en Galicia. Una semana después del suceso, el dispositivo de rastreo sigue activo en la zona donde la embarcación volcó, aunque por el momento no se ha logrado localizar al joven.
Juan Víctor navegaba en kayak junto a un primo cuando la embarcación volcó. Según la información facilitada por los servicios de emergencia, el primo logró alcanzar la orilla, pero Juan Víctor fue arrastrado por el agua. Desde entonces, Guardia Civil y equipos de rescate trabajan en un operativo que incluye buceadores y tecnología de rastreo submarino.
La zona donde ocurrió el accidente presenta dificultades para las labores de búsqueda. Según dijo a Protestante Digital Marcos Zapata, pastor de la iglesia Buenas Noticias de Lugo —a la que pertenece la familia—, el área tiene una profundidad que puede alcanzar hasta los 70 u 80 metros, además de escasa visibilidad por el lodo, las ramas y los árboles sumergidos.
“Solo se puede acceder al lugar a través del agua, no hay acceso a pie”, dice Zapata, que se encuentra en el punto del embalse de Os Peares desde donde parten los equipos de búsqueda. Desde el dispositivo de emergencia han dividido el área en cuadrantes, usando sónar y buceadores. En los próximos días se espera la llegada de un robot submarino procedente de Madrid que permitirá explorar zonas de mayor profundidad.
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Un joven “muy querido” en la iglesia y en el instituto
Juan Víctor forma parte de la iglesia Buenas Noticias de Lugo, donde sirve como líder de adolescentes. Su pastor destaca que es un joven muy querido, tanto dentro de la congregación como en su entorno social.
“Era un líder natural y espiritual, muy querido por todos”, explica Zapata. “Hablaba del Señor a todos, con mucha valentía”.
En los últimos días han comenzado a aparecer historias de personas que relatan el impacto que tuvo en sus vidas. Algunos compañeros de instituto han acudido a la iglesia para participar en las reuniones de oración, compartiendo testimonios sobre su carácter solidario.
Una de las historias recordadas por la comunidad tiene que ver con una iniciativa que él mismo organizó en su instituto para ayudar a una asociación de esclerosis múltiple. Tras conocer la enfermedad, decidió organizar por su cuenta un mercadillo solidario entre los estudiantes para recaudar fondos.
También han llegado testimonios de compañeros que recuerdan cómo acompañaba cada día a casa a una chica que sufría acoso escolar, desviándose del camino hacia su propio hogar para asegurarse de que llegaba segura.
“Él no alardeaba de esas cosas”, explica su pastor, “las hacía porque creía que era lo correcto”.
Una iglesia volcada en oración
La desaparición del joven ha provocado una fuerte conmoción en la congregación, que se ha volcado en acompañar a la familia.
Cada día la iglesia Buenas Noticias. situada en la ciudad de Lugo, abre sus puertas para reuniones de oración que llegan a reunir alrededor de cien personas. Algunos permanecen unos minutos, otros varias horas, pero el flujo de personas es constante.
“Los jóvenes pasan cinco o seis horas orando”, explica Zapata. “Incluso viene gente no creyente que quiere estar presente y acompañar”.
El pastor destaca que la reacción de la iglesia ha sido de madurez espiritual, centrada en el acompañamiento y la oración. “No es momento de preguntas teológicas sobre el porqué”, señala. “Es momento de estar cerca de la familia, orar y confiar en Dios”.
Este domingo, un grupo de jóvenes de la iglesia también se desplazó hacia el lugar cercano a la desaparición de Juan Víctor, para orar y alabar a Dios en medio de la incertidumbre y el dolor.
La fe de una madre en medio del dolor
Uno de los momentos más impactantes para la congregación fue el testimonio que la madre de Juan Víctor compartió durante el culto del domingo.
“Ella contó que siempre oraba por personas que estaban en crisis”, explica Marcos Zapata. “Pero decía: ahora estoy al otro lado, necesitando esas oraciones”.
Según relata el pastor, la madre expresó también su sorpresa por la fortaleza que está experimentando en medio del dolor.
“La gente le pregunta cómo puede estar de pie”, explicó. “Y ella misma dice: no lo entiendo. Es el resultado de la oración y del acompañamiento de la iglesia”.
También recordó que el versículo favorito de su hijo era Filipenses 1:21: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.
“Si mi hijo tenía esa convicción”, contó a la congregación, “yo puedo descansar en que la voluntad de Dios es buena, perfecta y agradable”.
Para el pastor Zapata, palabras así reflejan la profundidad de la fe de la familia. “Cuando una madre puede decir algo así en medio de esta situación, te das cuenta de que su fe no es una baratija”, afirma.
Mientras continúa el dispositivo de búsqueda en el río Miño, la iglesia y la familia mantienen la esperanza y piden oración por Juan Víctor y por todos los implicados en las labores de rescate.
