Instrucciones para la misión (2)

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Instrucciones para la misión (2)
Instrucciones para la misión (2)

Comienza desde abajo

En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. (Mateo 10:11 NVI)

En el capítulo 10 de Mateo hay catorce instrucciones para realizar la misión cristiana. Ya hemos visto las primeras tres: 1) Es primero en casa, 2) Es misión de vida y no de lucro, y 3) No se basa en el dinero. Aquí tenemos la cuarta: Comienza desde abajo. No se les manda a los misioneros que, al llegar a una ciudad, vayan primero al palacio municipal, al centro de poder, a la estación de televisión, para comenzar su misión “desde arriba”. Más bien la instrucción es ir a la casa de la gente. La misión debe realizarse con modestia y sencillez en el estilo de vida. No se nos manda a buscar los hoteles más caros, sino el contacto directo con la gente, por su hospitalidad.   

La misión cristiana consiste en contactos personales con la gente, compartiendo la mesa, visitando su casa. Cuando los siervos de Cristo buscan hospedarse en hoteles lujosos pierden la oportunidad de pastorear directamente a las familias, de influir y modelar la paz a la gente del pueblo desde las bases.   

Los misioneros de Cristo han de tener un estilo de vida modesto y sencillo, transparente y accesible para tener conversaciones personales, para compartir la vida, las recetas de cocina, los consejos para matrimonios, o para pastorear en las distintas etapas de la vida. 

Más efectivo que mil sermones, conciertos o campañas de avivamiento o supuesto evangelismo –que en muchos casos son más bien demostraciones de poder humano— es el contacto directo y sencillo con la gente, desde abajo, en contacto que transmite la realidad de la paz del reino de Dios, por medio del ejemplo cotidiano de modestia y sencillez en el estilo de vida.

El pastor argentino Arnoldo Canclini lo plasmó nítidamente en su cuento “La evangelización del planeta Koyat”. A pesar de los esfuerzos faraónicos de los cristianos terrícolas para ir a hacer una enorme campaña evangelística interplanetaria, los koyatitas no fueron tocados por ese esfuerzo ya que tenían la capacidad de leer los pensamientos, y al ver al súper predicador tomar el púlpito en aquel estadio, el más grande del planeta Koyat, todos pudieron ver que el predicador no tenía el corazón limpio. En cambio, una niña pequeña que había acompañado al coro terrícola, sentada en la banqueta afuera del estadio, compartió una flor con una niña koyatita, y pudo hacerle sentir el amor de Cristo, aun sin palabras.      

Pidamos al Señor Jesús que nos dé la humildad y sencillez de sus misioneros para ser canales de su paz a su mundo.

No desistas

Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. (Mateo 10:14-15 RVR60)

La quinta instrucción para los misioneros tiene que ver con el rechazo: No desistas. Quiere decir: Intenta otra vez. No te quedes atorado. Cuando recibas algún rechazo en tu trabajo por el Señor, no lo tomes como asunto personal. No te dejes enganchar, sino que encomienda a Dios el asunto y sigue tu camino.    

El Señor nos advierte que este trabajo de cosecha no es bienvenido en todas partes, ni a todos cae bien. Habrá rechazo. Esto forma parte del paquete de ser obreros de Dios. Por eso debemos procurar que lo primordial en nuestra labor sea la palabra de Dios y no nuestros rasgos de personalidad.   

Es inevitable que en nuestro trabajo asomen esos rasgos personales, pero no deben ocupar el primer plano de nuestra misión. Así, podremos identificar cuando hay rechazo, si se trata de un asunto de fondo o sólo de formas. Los asuntos de fondo son los más graves y más serios. Todo lo demás es lo de menos.  

Es muy probable que alguien te rechace por tu estilo de predicación, por alguna característica de tu idiosincrasia, o por tu aspecto. No desistas, por tres razones: La necesidad del mundo es enorme, tu mensaje es urgente, y tú eres muy valioso como trabajador de la obra de Dios.

Aprendamos a dejarle a Dios la tarea de lidiar con el rechazo. No nos corresponde a nosotros juzgar. Esa no es nuestra tarea. Sólo hay que acomodarse bien otra vez los zapatos, sacudir el polvo, y seguir caminando por el camino de la paz, porque hay mucha necesidad en esta cosecha.

El Señor nos instruye a no cargar con los rechazos como si fueran asuntos personales. Nuestra tarea sigue siendo la misma: ser canales del amor de Dios que se hace real y verdadero en Cristo, que desde la cruz y la tumba vacía ha comenzado ya la nueva creación.

Pidamos al Señor Jesús que nos ayude a seguir adelante con nuestra misión, a pesar de las experiencias dolorosas de rechazo. Que nos conceda su gracia para el camino. 

Sabiduría en equilibrio

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. (Mateo 10:16-20 RVR60)

Sexta instrucción a los misioneros: ¡Alerta! Es un trabajo riesgoso. Hay que tener la sencillez de las palomas, pero también la prudencia de las serpientes. No hay lugar para la ingenuidad con respecto a líderes religiosos y políticos. Y tampoco hay que amargarse y perder la sencillez del corazón.       

Tal vez simpatizamos más con la imagen de las palomas, con su sencillez y docilidad. Sin embargo, Jesús nos dice que debemos tener también presente la imagen de la serpiente, como un equilibrio. Es la sagacidad, la sospecha prudente, la actitud crítica hacia el poder. No debemos elegir entre paloma y serpiente. Debemos ser las dos a la vez. Es la sabiduría en equilibrio. No se trata de concentrarse y especializarse en las habilidades de una o de otra. Ambas criaturas deben estar presentes en nuestra personalidad misionera.

Los poderosos del mundo buscarán alguna forma de impedir la misión, o tal vez de manipularla para sus propios fines políticos. Son seres humanos que necesitan el arrepentimiento en su corazón. Frente a ellos hay que ser prudentes y sagaces, como serpientes, y proclamar valientemente en dónde se encuentra el verdadero poder.   

El verdadero Rey de reyes, el Gobernante de gobernantes, es JesuCristo. Esta es nuestra postura de diálogo ante toda autoridad civil o religiosa que nos pida cuentas de la misión. Esta ha sido la insistencia de los miles de mártires de la historia y también del momento actual.  

La misión se realiza por medio del testimonio valiente de hombres y mujeres que viven la realidad del reinado de Cristo en su vida, sin entregarse ingenuamente a la ideología que esté de moda, o a la corriente política o social que esté ganando poder y popularidad en este momento. Se mantienen sagaces y prudentes como serpientes.

Pero también es posible que ante tanta violencia y corrupción, el corazón del misionero se torne duro, severo, amargado—que pierda su sencillez, su alegría infantil. Es necesario recordar entonces que no hay que dejar de ser sencillos como palomas, aun en medio de tanta amargura que nos rodea.  

La misión cristiana sigue siendo la misma después de dos mil años. Anunciar que Cristo reina y vivir de acuerdo a esa realidad, con la sabiduría del equilibrio entre la paloma y la serpiente en nuestro modo de vida.

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