De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones, y desde David hasta la deportación a Babilonia son catorce generaciones, y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo son catorce generaciones. (Mateo 1:17 RVA 2015)
Hoy en día los llamamos “contadores”. Son buenos para los números y el orden. Llevan bien las cuentas y son buenos tesoreros en las organizaciones. Mateo era un contador. Cuando Jesús lo llamó estaba cobrando los impuestos para Roma. Su inclinación hacia el orden y su gusto por las cuentas se dejan ver en el libro que conocemos como el Evangelio según san Mateo.
En la antigüedad se acostumbraba nombrar un libro usando las primeras palabras de su primer párrafo. En el caso del Evangelio según Mateo, las primeras palabras son: “Libro de la genealogía de JesuCristo”. Así podemos entender que este es el libro sobre los orígenes, de dónde proviene Jesús, que es hijo de David, e hijo de Abraham.
La mayoría de nosotros no sabemos nada de nuestras generaciones más allá de los bisabuelos, tal vez los tatarabuelos. Hay quienes se interesan por investigar más, y logran hacer hallazgos históricos. Jesús tenía raíces fuertes. Se identifica a Jesús como heredero de las promesas y pactos hechos a esos dos personajes de la historia de la salvación: David y Abraham. Sin embargo, el relato tiene cuidado de aclarar que esta serie de nombres es en realidad la genealogía de José, el marido de María, de la cual nació Jesús.
Tres veces catorce es igual a seis veces siete. Los fariseos enseñaban que el Mesías llegaría después de una secuencia de seis ciclos de siete generaciones cada ciclo, como aquel que inaugura el séptimo y definitivo ciclo. Esto quiere decir que la generación del Mesías es la buena, la mejor, la perfecta. En el libro del Génesis, la semana de la creación está compuesta por seis días de trabajo, seguidos de un día sagrado de reposo. Seis grupos de siete generaciones cada uno, indican que la llegada del Señor Jesús es el arribo del verdadero Shabat, el Señor Jesús es nuestro auténtico reposo. Andar con Cristo, conocerle, amarle y servirle es experimentar el reposo verdadero, profundo, espiritual.
Hoy se acostumbra ponerles nombre a las generaciones: Baby boomers, generación X, Y, Millenials, generación “e” … supuestamente hay características que definen a cada generación. Y me pregunto: ¿Cómo seremos recordados los de esta generación? ¿Como aquellos a quienes no les importó la destrucción del medio ambiente con tal de generar más empleos y riqueza? ¿Como los que se retiraron hacia dentro de las iglesias cuando el país más necesitaba su buena participación? ¿Como los que vivieron la realidad de Cristo en el mundo por medio de cada acto de servicio y cada relación de justicia?
Dios de gracia y Dios de gloria, danos luz y valentía en la hora del deber, para ser una buena generación que te sirve con fidelidad en medio de un mundo tan necesitado de tu amor.
Los nombres
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21 NVI)
Dios es uno que vive y siempre ha vivido como tres. Por eso trabajamos por la UNIDAD entre cristianos. Porque Dios es tres Personas, nos comprometemos a respetar la DIVERSIDAD entre cristianos. Y porque Dios es Uno en tres, simplemente abrazamos el MISTERIO.
Desde el primero hasta el último episodio del Evangelio de Mateo aparece la Trinidad. En el primero, el nacimiento de Jesús, el Mesías: La encarnación del Hijo es obra del Espíritu Santo, para mostrar a la humanidad la buena voluntad del Padre, pues el Hijo llevará por nombre Jesús, que significa EL SEÑOR SALVA.
La encarnación del Hijo es cumplimiento de la antigua profecía, que el niño que nacería sería el EMMANUEL, que significa DIOS CON NOSOTROS. Esto quiere decir que la doctrina de la Trinidad no es meramente un acertijo intelectual. Se refiere totalmente al corazón misionero de Dios. Es que Dios nos quiere alcanzar.
Para alcanzarnos, Dios ha entrado al mundo, por medio de una familia humana, una pareja de recién casados que comienzan su historia con un embarazo sorpresivo, y con planes de divorcio. En el sueño de José, un ángel lo tranquilizó para que siguiera con sus planes de boda, y cumpliera su papel de esposo y padre de familia. Los buenos planes de Dios se realizan en medio de nuestras circunstancias caóticas, siempre para bendición.
Dios ha venido a buscarnos personalmente, por el Hijo y por el Espíritu Santo para mostrarnos el amor del Padre.
Demos gracias al Padre celestial, por darnos a Jesús, que nos salva de nuestros pecados, y por dejar al Espíritu, que nos dirige en la misión.
Nuestro Dios es uno. Trabajemos por la UNIDAD. Nuestro Dios es tres. Comprometámonos con la DIVERSIDAD. Nuestro Dios es uno que ha vivido, vive y vivirá por siempre como tres. Abracemos el misterio.
Dios con nosotros
Afirmamos con el Credo de los Apóstoles, que el Señor Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de la virgen María. ¿Qué significa el nacimiento virginal del Hijo de Dios?
Significa que, en Cristo Jesús, Dios está haciendo algo en la historia humana que no es simplemente producto de la evolución natural de las sociedades, que Jesús de Nazaret no es un mero producto cultural de su época. Que este profeta galileo no fue solamente un “hijo de su tiempo”, o un afortunado que se ganó el favor de Dios por medio de su conducta intachable.
En el capítulo 2 del libro de Daniel, el sueño de Nabucodonosor, se describe una sucesión de reinos humanos. Al final aparece una piedra, NO CORTADA CON MANO HUMANA, que desbarata los reinos humanos, y crece hasta formar un monte que llena toda la tierra. Es el reino de Dios.
La piedra NO CORTADA CON MANO HUMANA es una referencia a algo que nos viene de fuera, que no es producto nuestro, de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Es Jesús nacido de una virgen, que nos ha llegado por iniciativa de Dios, y no de José. Jesús es Dios con nosotros, buscándonos, alcanzándonos ahí donde estamos, para mostrarnos su infinito amor. Jesús es la mano extendida en amistad de parte de Dios. No rechacemos esta gran invitación.
Gracias, Padre eterno, porque nos buscas y nos ofreces tu amistad. En Jesús tenemos el verdadero sentido de la vida plena, y todo es sólo por tu gracia. Amén.
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