Contribución de los bautistas latinoamericanos a la misión integral

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Contribución de los bautistas latinoamericanos a la misión integral
Contribución de los bautistas latinoamericanos a la misión integral

La idea de misión integral se ha consolidado en la reflexión teológica latinoamericana para describir una comprensión holística de la misión cristiana que integra inseparablemente la proclamación del evangelio y el compromiso con la realidad social. No se trata de una innovación reciente ni de una estrategia pragmática, sino de una lectura bíblica y contextual de la misión de Dios (missio Dei) en contextos marcados por pobreza, violencia estructural y exclusión social.

En este proceso, los bautistas latinoamericanos han expresado en su contexto actitudes que han caracterizado el compromiso bautista con la buena voluntad de Dios por su mundo. Personajes como Dr. M.L. King o el presidente Jimmy Carter han dado ejemplo de bautistas que lo entregan todo por la bendición del mundo al que Dios ha amado tanto.

Desde América Latina se han realizado aportes relevantes tanto en el plano teológico como en la práctica eclesial y comunitaria. Dichos aportes emergen de una tradición marcada por principios bautistas como la defensa de la libertad de conciencia, la separación entre iglesia y estado y una fuerte sensibilidad hacia la dignidad humana. En este texto nos acercamos a estos aportes, atendiendo a sus fundamentos bíblico-teológicos, a figuras clave de la reflexión misiológica, y a expresiones históricas y contemporáneas de acción social y eclesial.

Inquietudes preliminares

La reflexión sobre la misión integral parte de una serie de preguntas cruciales. En primer lugar, planteamos la relación entre la Gran Comisión (Mt 28:18–20), el Gran Mandamiento (Mt 22:34–40) y el Sermón del Monte (Mt 5–7). El Señor nos manda ir a todo el mundo a hacer discípulos, amando a Dios y al prójimo como a uno mismo, y haciendo buenas obras que den testimonio para que la gente glorifique a nuestro Padre celestial. Estos textos, leídos de manera conjunta, muestran que el discipulado cristiano implica tanto el anuncio explícito del evangelio como también una forma de vida coherente con la justicia del reino de Dios. Separar estos textos conduce a una fe fragmentada: o un activismo sin evangelio, o una evangelización sin encarnación ética.

En segundo lugar, la proclamación del reino de Dios, central en el ministerio de Jesús (Mc 1:15), desafía cualquier reducción del evangelio a una experiencia meramente individual o espiritualizada, o a la promoción campaña publicitaria de un grupo religioso. El reino anunciado por Jesús tiene implicaciones éticas, sociales y comunitarias, visibles en sus acciones de sanidad, restauración y denuncia profética. Es la realidad de la presencia de Dios en la vida que transforma integralmente la realidad humana.

Finalmente, la advertencia de Jesús contra una religiosidad proselitista desvinculada del reino, la “gran comisión” farisea (Mt 23:15), ha sido leída por diversos teólogos latinoamericanos como una crítica a formas de misión que, aunque activas en la expansión religiosa, reproducen lógicas de exclusión y poder contrarias al evangelio. ¿Acaso no oímos la llamada de atención del Señor Jesús, que advierte contra la mera promoción de nuestras doctrinas desvinculadas de la transformación integral de la vida? Estas inquietudes constituyen el trasfondo hermenéutico de la misión integral.

La misión integral como marco teológico

La misión integral afirma la unidad entre evangelización y responsabilidad social. René Padilla define esta integralidad como la fidelidad al evangelio en toda su amplitud, evitando tanto el reduccionismo espiritualista como el activismo desvinculado de la fe cristiana.[1] La misión de la iglesia es entendida como participación en la misión de Dios, quien actúa rendimiento la historia y la creación.

Esta comprensión encuentra su fundamento cristológico en la encarnación. El Verbo hecho carne (Jn 1:14) asume la realidad humana en todas sus dimensiones, revelando un Dios que se involucra activamente en la historia. En consecuencia, la misión cristiana no se limita al anuncio verbal del mensaje, sino que incluye el servicio al prójimo, la búsqueda de la justicia y la defensa de la vida.

Samuel Escobar subraya que la misión integral no añade una dimensión social a la evangelización, sino que recupera la totalidad del mensaje bíblico.[2] Evangelizar implica anunciar a JesuCristo como Señor de la vida entera, lo cual necesariamente tiene consecuencias sociales.

Aportes teológicos bautistas latinoamericanos

Samuel Escobar (1934-2025)

Samuel Escobar, teólogo peruano, es una de las figuras pioneras en la articulación de la responsabilidad social de la iglesia evangélica. En La responsabilidad social de la iglesia, Escobar argumenta que la fe cristiana, cuando es fiel a las Escrituras, no puede permanecer indiferente frente a la injusticia y el sufrimiento humano.[3] Su reflexión se caracteriza por una lectura contextual de la Biblia y por una crítica a la importación acrítica de modelos misioneros ajenos a la realidad latinoamericana.

René Padilla (1932-2021)

René Padilla, teólogo ecuatoriano-argentino, ha sido uno de los principales sistematizadores del concepto de misión integral. En El evangelio hoy, Padilla sostiene que la separación entre evangelización y acción social es ajena al Nuevo Testamento y responde más bien a condicionamientos históricos y culturales.[4] Para Padilla, la misión cristiana debe ser evaluada a la luz del reino de Dios y del señorío de Cristo (que es el primer principio bautista) sobre todas las áreas de la vida.

Orlando Costas (1942-1987)

Orlando Costas, teólogo puertorriqueño radicado en Estados Unidos, aportó una reflexión misiológica de gran profundidad en The Integrity of Mission. Costas enfatiza la inseparabilidad entre mensaje, mensajero y contexto, subrayando que la misión cristiana siempre ocurre en situaciones históricas concretas.[5] Su enfoque integra evangelización, discipulado y transformación social como dimensiones de una misma realidad.

Una experiencia concreta

La misión integral no se limita a la reflexión teórica, sino que se expresa en prácticas concretas de acción social y comunitaria. En el contexto nicaragüense, el trabajo del Dr. Gustavo Parajón (1935-2011) constituye un ejemplo significativo. A través de iniciativas de educación, alfabetización y salud comunitaria, así como de la denuncia profética frente a violaciones de derechos humanos, Parajón encarnó una comprensión integral del evangelio en un contexto de profunda conflictividad social.

Organizaciones como la Promotora de Vacunación y Desarrollo de Nicaragua (PROVADENIC), el Comité Evangélico Pro-Ayuda a los Damnificados (CEPAD) y la organización AMÓS surgieron como expresiones institucionales de este compromiso, desarrollando programas de salud pública rural y atención humanitaria sin desvincularse de su identidad cristiana.[6]

Identidad bautista y compromiso social

La historia bautista ofrece diversas formas de relación con la realidad social, que pueden describirse analíticamente como disidencia, resistencia, indiferencia y agencia.

La disidencia, característica del surgimiento del movimiento bautista en el siglo XVII, se expresó en la defensa de la libertad religiosa y de la separación entre iglesia y estado. Roger Williams (1603–1683), fundador de Rhode Island y de la primera iglesia bautista en América, defendió la libertad de conciencia y abogó por un trato justo hacia los pueblos indígenas, cuestionando la legitimidad moral de la apropiación colonial de tierras.[7]

La resistencia se manifestó de manera particular en contextos de totalitarismo durante el siglo XX. En la Unión Soviética, comunidades bautistas sobrevivieron como contracultura frente al control estatal. Georgi Vins (1928–1998), líder de los bautistas iniciativistas, se convirtió en un símbolo de resistencia religiosa al oponerse al control gubernamental sobre la iglesia, sufriendo prisión y trabajos forzados por causa de su fe.

La indiferencia ha representado, en algunos contextos, una forma de repliegue que evita la confrontación con la realidad social. Puede ser una forma de vivir la disidencia o una forma de sobrevivir en la resistencia. Se caracteriza por no responsabilizarse de la realidad social. En el primer caso es el producto pecaminoso de la falta de compasión. En el segundo es el producto pecaminoso de la opresión y la falta de libertades civiles, como cuando los cristianos en Cuba no pueden organizarse para retirar la basura de las esquinas porque serían criminalizados por el estado. El primer caso es indolencia. El segundo es impotencia.  

La agencia es la actitud que describe el momento en que las comunidades bautistas asumen activamente su responsabilidad histórica. Se ha manifestado en dos especies. Una es la que caracteriza a los bautistas cuando son mayoría o tienen todo el apoyo de su gobierno. Es la construcción de la cultura. La otra es cuando, independientemente de sus niveles demográficos o de su relación con las autoridades, los bautistas se dedican a expresar la buena voluntad de Dios por su mundo, es la redención de la cultura, mediante la práctica consciente de la misión integral.

Cooperación internacional y práctica eclesial

Los bautistas latinoamericanos han participado activamente en espacios de cooperación internacional como la Unión Bautista Latinoamericana y la Alianza Mundial Bautista. En estos foros han aportado una voz teológica y pastoral marcada por la experiencia de contextos de pobreza y desigualdad, enriqueciendo la reflexión global sobre misión, justicia y acción humanitaria.

A nivel congregacional, numerosas iglesias bautistas desarrollan comedores comunitarios, centros de rehabilitación, programas de recuperación escolar, capacitación laboral, prevención de la violencia y atención a personas migrantes. Estas prácticas son entendidas como parte constitutiva de la misión cristiana, no como actividades accesorias. En el ámbito convencional, algunas asociaciones han impulsado proyectos de mayor escala, como escuelas y hospitales, que buscan servir para expresar la buena voluntad de Dios por su mundo.

Conclusión

Los aportes de los bautistas latinoamericanos a la misión integral muestran que el evangelio, cuando es fiel a su contenido bíblico y a su contexto histórico, transforma tanto la vida personal como la realidad social. La misión integral articula palabra y servicio, fe y acción, espiritualidad y compromiso público, evitando reduccionismos que empobrecen el testimonio cristiano.

En el siglo XVI, el anabautista Menno Simons compuso un himno que recapitula el compromiso integral de la misión: la verdadera fe se manifiesta en obras concretas de amor al prójimo, en la atención a los más vulnerables y en la búsqueda de la paz de la ciudad. En esta perspectiva, la misión integral no es una opción secundaria, sino una expresión necesaria de la fidelidad al evangelio de JesuCristo.

La verdadera fe evangélica no puede quedarse dormida
da vestido al desnudo y consuela al alma afligida.
Al hambriento da comida, y abrigo al desamparado.

Cuida a los ciegos y a los cojos, las viudas y los huerfanitos.
Esa es verdadera fe, que al herido le pone vendajes,
y una mano amiga ofrece: Hay que hacernos a todos de todo.

En abundancia hemos recibido, y responderemos en gracia,
Con la verdadera fe, venceremos al mal con el bien,
y al odio con amor. Hay que hacernos a todos de todo.

[1] René Padilla, El evangelio hoy (Buenos Aires: Ediciones Certeza, 1975).

[2] Samuel Escobar, La responsabilidad social de la iglesia (Lima: Publicaciones AGEUP, 1971).

[3] Escobar, La responsabilidad social de la iglesia.

[4] Padilla, El evangelio hoy.

[5] Orlando Costas, The Integrity of Mission (San Francisco: Harper & Row, 1979).

[6] Rolando Escobar Doña, Gran Águila (Managua: Centro para la participación y el desarrollo humano sostenible, 2012)

[7] Roger Williams, The Bloudy Tenent of Persecution (London, 1644).

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