Equilibrio y emocionalidad

| Fuente: protestantedigital.com/rss/magacin

Equilibrio y emocionalidad
Equilibrio y emocionalidad

Es cierto que se producen algunas excentricidades entre nosotros, me estoy refiriendo a ciertas doctrinas que apelan mucho al ego, a la codicia y a la auto gratificación y por el contrario otras que invocando la sana doctrina omiten verdades esenciales y reprimen la manifestación de los sentimientos más elementales en la vida cultica, contradictoriamente como no lo hacen en los campos de futbol o en las fiestas sociales o familiares. 

El temor a los excesos en el culto cristiano puede producir una rigidez que solo puede provocar una frialdad apabullante; por el contrario, hay otros que solo promocionan ciertas manifestaciones puramente emocionalistas, que también se pueden convertir en una parranda emocional de cuidado y ese tampoco es el fin de la reunión cristiana en sí misma.

Una vez más tenemos que recordarnos a nosotros mismos que nosotros no somos el centro de nuestras reuniones de adoración, que el centro es Cristo y solo Cristo. Hemos de huir del antropocentrismo

Equilibrio significa, orden, armonía y también libertad en nuestro culto personal y colectivo, y esta clase de libertad se manifiesta con espontaneidad y expresividad, aún en nuestra gestualidad y por supuesto todo ello acompañado de una fe viva que humildemente pretende acercarse a Dios a la vez que atraer Su bendita presencia entre nosotros.

Mientras vamos a Él (mientras le rendimos culto) Él viene a nosotros, y aunque nuestro mayor deseo es adorarle en Espíritu y verdad y admirarle por todas sus bondades, hemos descubierto que su benigna presencia nos transforma y nos ministra de diversas maneras porque Él es nuestro buen Padre Celestial.

Pero estas manifestaciones deben de ir acompañadas de una fuerte dosis de naturalidad a la vez que de una santa expectación en la posible y deseable irrupción del Espíritu del Señor en nuestras reuniones de celebración y ministerio.

Porque está latente manifestación del mismo Dios en nuestros cultos lo cambia todo y crea una atmosfera de gratitud, santidad y gozo inigualable.

Desde mi humilde experiencia puedo asegurar a quien me esté leyendo, que Dios, el Dios nuestro, está más que deseoso de acercarse a nosotros y ministrar a nuestras necesidades, porque Él nos ama como nadie puede amarnos y nos quiere ayudar y aún renovarnos en esos cortos espacios de tiempo como son nuestros cultos de celebración semanal.

Una de las funciones capitales de los dones espirituales es edificarnos mutuamente y ministrar a nuestras vidas para afirmarnos en la fe y liberarnos de falsos patrones de pensamiento y conducta y también de muchas servidumbres morales y diferentes perturbaciones espirituales.

Y estos dones también interactúan a través de los diferentes ministerios del Cuerpo de Cristo como parte del culto cristiano en el orden correcto tal como nos indican las mismas Escrituras.

Equilibrio no es pasividad ni una solemnidad mal entendida, equilibrio es cordura espiritual, serenidad, fe y una ferviente emocionalidad. 

Pero por supuesto, nunca debe de significar miedo al descontrol, pero si apertura a la acción comunitaria del Espíritu y ante todo una verdadera profundidad espiritual, pero no solo teórica sino también práctica y experimental... ¡Que Dios nos ayude a saber disfrutar de su Presencia comunitariamente y a engrandecerle como solo él se merece!

Santiago 4:8ª / 2ª Corintios 3: 17-18 / Juan 4: 23-24 / Hebreos 13:15 Ver 1ª Corintios capítulos del 11 al 14 / Efesios 4: 11-16 / 1ª Pedro 4: 10-11)

Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.

¿Te gustaría ver tu marca aquí?

Anúnciate con Nosotros