Permitidme una breve reflexión sobre mis percepciones acerca de la situación mundial en general. Y especialmente sobre los peligros potenciales que se ciernen sobre la humanidad durante este nuevo año.
Sin duda, el precursor de gran parte de la inestabilidad actual en Europa es el presidente Vladímir Putin debido a sus delirios imperialistas sobre Ucrania y otros países colindantes
La inestabilidad que también se está produciendo en el mundo entero, especialmente desde la asunción presidencial de Donald Trump, hace aproximadamente un año, es realmente inquietante.
Pero más allá de una lectura estrictamente política, que no es mi intención abordar en profundidad, sino más bien sobre los efectos y los desbarajustes geopolíticos que empiezan a producirse.
China con su creciente y silenciosa colonización económica en el mundo entero, está callada y esperando el momento oportuno para actuar según sus planes secretos, en un momento en el que están siendo alentados por la ruptura unilateral de Estados Unidos con el derecho internacional, quebrantando todas las reglas del juego de los acuerdos políticos de consenso mundial después de la segunda guerra mundial.
Incluso la ONU corre el peligro de disolverse por falta de apoyo económico de muchos de sus integrantes. Donde actualmente se practica un verdadero dialogo de besugos o como también se conoce popularmente, como un diálogo de sordos. Lamentablemente su incapacidad y su descredito va en aumento.
Rusia, aunque es una potencia de cartón piedra a excepción de su poderoso arsenal nuclear también es un actor inquietante. Por cierto, China es la que mantiene a raya a Rusia para que no desencadene una guerra abiertamente nuclear contra Ucrania y si fuera necesario contra Europa.
La razón es que China no quiere ninguna guerra caliente, ni tampoco nuclear, para no echar a perder el mercado económico internacional que domina casi completamente a estas alturas.
La OTAN está a punto de desintegrarse y Europa se encuentra totalmente descolocada. La Unión Europea ha dependido excesivamente de EE.UU. y ahora le toca espabilarse, aunque esto le supondrá una travesía del desierto con enormes peligros y amenazas potenciales, porque el antiguo orden mundial se está convirtiendo a marchas forzadas en un nuevo desorden general.
Latinoamérica también esta comenzando a experimentar importantes cambios políticos. Y por supuesto también en Oriente Medio.
Sin duda alguna, el estilo autocrático del presidente Trump puede llegar a generar un desconcierto político y militar todavía impredecible. Incluso Estados Unidos corre el peligro de tener una involución interna descontrolada con el país tremendamente dividido.
Una vez más, observamos lo que nos preconiza el Salmo segundo, “Porque se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas…”. Hay muchos más flecos a tener en cuenta, pero creo que todos nos estamos dando cuenta, que tanto por unos como por otros estamos dirigiéndonos hacia tiempos muy peligrosos como nunca antes.
Por supuesto que nuestro Dios en su soberanía sabe a donde nos conduce esta dislocada situación, que, sin duda, nos apunta cada vez más hacia el final de los tiempos proféticos
Pero tengamos muy presente, que no debemos de confiar en los hombres, porque sus liderazgos son inciertos. Solo y ante todo debemos de confiar en el Señor en medio de tantas perturbaciones sociales, políticas y militares como ya estamos viendo, porque él y solamente él es nuestro refugio en el tiempo de angustia.
Oremos insistentemente por la paz del mundo, tal como nos instruye la Palabra de Dios. 1ª Timoteo 2:2
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