Predicadores al aire libre y el sketshboard

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Predicadores al aire libre y el sketshboard
Predicadores al aire libre y el sketshboard

En este artículo me gustaría centrarme en el movimiento evangelístico llamado Open Air Campaigners y el sketshboard, o sea, los Predicadores al Aire Libre y el uso del tablero.

Hablo con todo respeto y valoración de este movimiento evangelístico. Yo he colaborado con ellos y he usado ese método evangelístico durante años en la Puerta del Sol de Madrid junto a misioneros británicos que, a su vez, colaboraban con Misión Evangélica Urbana de Madrid. Yo creo que para mí fue una experiencia positiva.

No obstante, quiero subrayar que hay dos reacciones negativas que llaman la atención entre las gentes de nuestras ciudades y pueblos que escuchan el mensaje hablado del Evangelio a través del uso de dibujos en el tablero evangelístico: cierta indiferencia y, también, desgraciadamente, cierto rechazo. Más indiferencia que rechazo, aunque, en muchas ocasiones, se deja ver a las claras el rechazo del mensaje.

Me explico: Desde Misión Evangélica Urbana de Madrid hemos evangelizado durante muchos años en la Puerta del Sol de Madrid usando el método del tablero que usan los Predicadores al Aire Libre trabajando junto a ellos.

Recuerdo que un misionero británico, a quien agradecemos toda su colaboración evangelística con Misión Urbana durante muchos años, solía reunir un buen grupo de personas alrededor de su tablero de pintor.

Era también algo exótico ver en la Puerta del Sol un británico luchando con el español para transmitir un mensaje público.

Suele ser un mensaje velado con dibujos que nos acercan a temas de la vida cotidiana hasta llegar a un momento cumbre en el que, el predicador desvela sus intenciones y presenta el mensaje de la cruz de Cristo se presenta.

Cuando este misionero —o, en su caso, cualquiera de nosotros que colaborábamos en esta tarea—, llegaba a desvelar que, en el fondo, se trataba todo sobre un mensaje sobre la cruz de Cristo, yo creo que, alrededor de entre un 80% a un 90% de los escuchantes se iba y otra gran parte del resto se sonreía mostrando su indiferencia.

Gracias a Dios siempre había algunos que se interesaban y miembros del equipo hablaban con ellos. Eso ya en sí merecía la pena.

Cuando se abandonaban los conceptos cotidianos o de curiosidad para pasar al mensaje de la cruz de Cristo, se podía notar que había una desconexión entre el mensaje y la vida real misma. ¡Triste desconexión palpable! Se notaba que el mensaje no era relevante para ellos, para los escuchantes.

Parece que, para el mundo, lo que suena a religión o a cirio ya parece desconectado de la realidad y de los intereses reales de los pueblos. No interesa. Y eso afecta también al mensaje de la cruz.

¿Cuál puede ser la causa? Quizás sea porque los cristianos no están viviendo una vida coherente con los principios que proclaman y, por ende, el mundo no considera relevante el mensaje cristiano.

Falta coherencia entre lo predicado y el ser las manos y los pies del Señor en medio de un mundo de dolor.

Afortunadamente, como ya hemos afirmado, siempre se quedaba alguno que era contactado por miembros del equipo y se podía tener alguna conversación evangelística.

Otros llevaban algunos de los folletos evangelísticos que se ofrecían. Merecía la pena. No hay que dejar de hacerlo.

Hoy quería enfatizar lo que se notaba en un porcentaje altísimo de personas que se habían parado por curiosidad: la indiferencia, el rechazo y la desconexión que muchos creían se mostraba entre el mensaje y la vida real.

La gran mayoría no veía el mensaje de la cruz como algo relevante para ellos. Es como si la gente no percibiera ninguna relación entre el mensaje de la cruz predicado y los valores que constituyen la densidad y el sentido de la vida cotidiana.

Muchos perciben el mensaje cristiano como algo ajeno a los valores que realmente interesan a la existencia humana.

¿Por qué ocurre esto? Quizás sea que los cristianos hemos espiritualizado demasiado los términos y hemos roto esa conexión del Evangelio con la vida real.

Hay que volver a religar esas conexiones para que se dé una religación de la vida cotidiana con lo cristiano para que vean que en las formas de vivir y comprometerse los cristianos con las problemáticas del mundo hay una coherencia y compromiso total en la línea de la projimidad.

Esa es la auténtica religación o religión que el mundo necesita. Palabra y ejemplo de vida ante el mundo en solidaridad con los más débiles. Es necesario para que no se produzcan estos rechazos o huidas ante el mensaje de la cruz que el Evangelio se les presente como relevante en su existencia humana y en lo que da sentido y valor a su vida real.

Si no lo ven así en el ejemplo cristiano, cierran sus oídos y desaparecen de la escena sin pena ni gloria porque no ven en las vidas de los cristianos una coherencia entre los valores predicados y los estilos de vida, prioridades y compromisos de los cristianos.

Cuando las gentes en nuestro mundo, en nuestro aquí y nuestro ahora, están valorando la justicia, la libertad, el compromiso, la solidaridad, la paz, la no violencia, el ecologismo, la eliminación de la pobreza, los derechos humanos y la dignificación de las personas, temas todos clave para el Evangelio, nosotros, en ocasiones, predicamos lo que ellos creen que por la falta de coherencia es un pietismo vano que encadena las libertades, una ascesis lejana al evangelio que asfixia la alegría de la vida y que nos aparta del mundo eliminando nuestras responsabilidades para con él, nuestras solidaridades y compromisos activos en todos los temas relevantes para el hombre de hoy.

Hay que contextualizar el mensaje.

Esto ocurrirá cuando aprendamos a que no se evangeliza sólo con palabras, sino cuando se comparte la vida en coherencia con lo que profesamos.

Que vean que también se comparte el pan y la vida. Además, lógicamente, que vean que se proclama el nombre de Jesús usando la Palabra, la revelada por personas que viven en coherencia con el mensaje. Si hay coherencia, nos escucharán.

Si los cristianos en el mundo estuviéramos realmente compartiendo el pan, la vida, la Palabra, así como el estar centrados en la búsqueda de la justicia y en la denuncia en contra de toda opresión, quizás el mensaje de la cruz no ahuyentaría a las mayorías de seres que pueblan el mundo.

Este mundo en el que vivimos quiere ver coherencia en la vida de los cristianos en su relación con el mundo, en sus estilos de vida, sus compromisos, sus prioridades siendo las manos y los pies del Señor en un mundo de dolor.

Es entonces cuando las mayorías escucharían sin huir. Habría oídos prestos ante la coherencia, los compromisos solidarios y el amor al prójimo sin distinciones de razas, religiones, lenguas o culturas. Volvería la escucha.

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