¿Filtramos el mosquito y nos tragamos el camello?

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

¿Filtramos el mosquito y nos tragamos el camello?
¿Filtramos el mosquito y nos tragamos el camello?

A veces los cristianos caemos en ese aserto de Jesús que nos dice que filtramos el mosquito y nos tragamos el camello, pues lo más importante no es la religiosidad, ni el ritual, ni el mostrar un cierto pietismo que puede darse de espaldas al grito de dolor de los hombres.

Lo importante no es el diezmar o hacer genuflexiones que nos muestren ante los demás como piadosos. Jesús nos dio una llamada de atención y nos dijo: ¡Cuidado! Porque “Diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe”.

¿Es que, acaso, hemos olvidado el hacer justicia sustituyéndola por rituales religiosos? ¿Es que, acaso, hemos olvidado la misericordia para con los sufrientes de la tierra? ¿Es que, acaso, nuestra fe no está actuando a través del amor como dice el Apóstol Pablo? Leamos los profetas y veamos cuáles fueron las prioridades de Jesús.

Quizás el cristianismo que estamos viviendo en el ámbito interconfesional sea poco comprometido con la justicia, la misericordia y la fe que actúa por el amor como nos enseñó Jesús y estamos siendo presa de rituales, del ritual eclesiástico que quiere sustituir a esas tres virtudes fundamentales que Jesús lo considera como lo más importante.

Lo otro quizás sea simplemente diezmar la menta, el eneldo y el comino. Algo secundario frente a lo principal de la vivencia de la espiritualidad cristiana.

Quizás es que sea duro el pensar nada menos que en el hacer justicia a los vulnerables del mundo, a todos aquellos huérfanos y viudas que hoy representarían a los apaleados de la tierra, a los injustamente tratados, a los robados de hacienda y dignidad.

¡Qué pena que estos temas proféticos y mesiánicos se puedan olvidar! Quizás necesitamos una relectura de la Biblia que enfatice estas claves solidarias, estas claves de misericordia que se nos pone en el texto como importantes, lo más importante para la vida cristiana.

Los profetas, junto al Apóstol Pablo nos están enseñando ese tema fundamental que es que la fe actúa por el amor. La fe no comprometida con el mundo es una fe muerta.

Los profetas, en el uso de su fe, nos enseñaban temas como el de la denuncia de toda injusticia. ¿Qué es lo que ha pasado con este tema bíblico fundamental que es la denuncia? ¿Nos estamos, acaso, tragando el camello del ritualismo y viviendo la fe insolidaria, pero en espera de recompensas celestiales?

¿Estudiamos, realmente, los temas proféticos y mesiánicos del Nuevo Testamento o vivimos presa de rituales y cumplimientos religiosos vanos?

¡Cómo entronca Jesús con los profetas en su declaración programática en la que se acuerda de los oprimidos, de los pobres, de los quebrantados, de los cautivos o injustamente encarcelados!

¿Acaso estamos en nuestras iglesias entroncando con estas líneas proféticas y de Jesús mismo o predomina el rito y largas oraciones que, muchas veces, no pasan del techo de nuestras iglesias?

Nunca debemos olvidar lo que Jesús consideró lo más importante de le espiritualidad cristiana: La justicia, la misericordia y la fe no sea que nos tragamos el camello de lo injusto adornado con ritos religiosos que dan la espalda a los tres conceptos más importantes.

Filtramos estos conceptos importantes como si fuesen simples nimiedades, “mosquitos” y nos tragamos lo malo y lo injusto, nos tragamos el camello de la injusticia. ¡Qué pena!

Cuando esto ocurre entramos simplemente en el mercado de las religiones. Hacemos un desplazamiento de los temas importantes simplemente para caer en una ética de cumplimiento religioso en tantas facetas inútil.

Seguimos tragándonos el gigantesco camello que se nos atraganta y nos convierte en simples religiosos que han olvidado el auténtico compromiso cristiano.

El practicar los compromisos más importantes del cristianismo que nos enseñó Jesús, no se vive solamente intramuros de la iglesia. Si queremos practicar la justicia, la misericordia y la fe que actúa por el amor, debemos hacer permeables los muros de nuestras iglesias y presentarnos al mundo como la voz, las manos y los pies del Maestro que anduvo por la tierra haciendo bienes.

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