El protestantismo español cuenta con una historia rica y profunda en el siglo XVI, pero gran parte de ese legado sigue siendo poco conocido incluso dentro de las propias iglesias evangélicas. El libro Fe Viva: la doctrina y práctica de los reformadores españoles del siglo XVI, editado por la Red Credo y publicado por Monte Alto Editorial en 2025, busca precisamente recuperar ese patrimonio teológico y espiritual.
Para hablar de esta obra, Protestante Digital conversó con su editor, Andrés Messmer, decano del Seminario Teológico de Sevilla.
La búsqueda de una identidad protestante española
Messmer explica que el origen del proyecto se remonta a su llegada a España en 2012.
“Cuando llegué aquí, todo era muy diferente para mí como estadounidense: la cultura, las costumbres, la dinámica del país. Pero cuando iba al culto me sentía como en casa, como si estuviera en Estados Unidos”, recuerda.
Esa experiencia despertó en él una pregunta: ¿había habido protestantes en España antes del protestantismo contemporáneo?
“Empecé a investigar y rápidamente llegué al siglo XVI. Descubrí la confesión de fe de Casiodoro de Reina, y eso realmente cambió la trayectoria de mi vida”.
Desde entonces, su reflexión ha girado en torno a una cuestión: cómo ayudar a que las iglesias protestantes en España tengan una identidad más conectada con su propia historia.
“Sé que suena curioso que un americano diga que la iglesia en España debería ser más española”, reconoce. “Pero el Señor puso esa inquietud en mi corazón”.
Un “libro de referencia” para las iglesias
Messmer observó que en muchos países protestantes existe una recopilación de textos históricos que sirve como referencia doctrinal e identitaria para las iglesias.
En Alemania, por ejemplo, los luteranos tienen el Libro de Concordia. En Inglaterra, el Libro de Oración Común y los 39 Artículos. “Durante cinco siglos, esas obras han dado identidad y unidad a las iglesias en esos países”, explica.
La pregunta entonces era: “¿Podríamos hacer algo parecido con los textos del protestantismo español del siglo XVI?”. A partir de ahí surgió el proyecto de Fe Viva. Según Messmer, el objetivo es ofrecer una alternativa a una situación frecuente entre protestantes de habla hispana.
“Cuando alguien quiere conectar con una tradición protestante histórica, muchas veces tiene que ‘hacerse un poco alemán’ o mirar a Inglaterra o a otros países. Es algo un poco triste. Ahora tenemos una opción más: poder identificarnos también con nuestra propia historia”.
Confesión, catecismo y textos clásicos
Para construir esta recopilación, el equipo siguió el modelo de otras colecciones históricas protestantes.
“Normalmente incluyen tres elementos principales: una confesión de fe, un catecismo y los tres credos ecuménicos”, explica Messmer.
En el caso español, la obra se estructura alrededor de dos textos centrales: La Confesión de Fe de Casiodoro de Reina y El catecismo de Juan Pérez de Pineda.
La elección del catecismo fue uno de los puntos más debatidos, ya que existían varias opciones históricas. “Reina escribió uno, Constantino de la Fuente escribió tres, también Juan de Valdés. Pero finalmente optamos por el de Pérez de Pineda, porque fue el primer catecismo abiertamente protestante escrito desde Ginebra y probablemente refleja la enseñanza que impartía en Sevilla antes de salir de España”. expone Messmer.
A estos textos se añaden otros escritos de reformadores españoles que amplían y enriquecen la obra: un texto de Juan de Valdés sobre la predicación, escritos de Francisco de Enzinas sobre la unión con Cristo, un breve tratado de Juan Díaz sobre la vida cristiana y las marcas de la iglesia, al confesión ante la Inquisición de Carlos de Seso, y sermones de Constantino de la Fuente sobre el Salmo 1, que muestran cómo predicaban los reformadores sevillanos.
“Estos textos complementan la columna vertebral del libro, que es la confesión y el catecismo”, explica Messmer.
Más que historia: alimento espiritual
Aunque el libro tiene un claro valor histórico, Messmer insiste en que su importancia va mucho más allá de lo académico. “Para mí no es solo historia. Es mi fe”.
Messmer procede de un contexto eclesial fundamentalista y durante años buscó en la historia cristiana referencias que conectaran con su experiencia espiritual. “Leía textos luteranos, anglicanos, calvinistas, metodistas, incluso católicos y ortodoxos. Aprendí mucho de todos ellos, pero nunca me sentía completamente en casa”.
Ese sentimiento cambió cuando descubrió a los reformadores españoles. “No fue hasta que encontré sus escritos cuando experimenté una verdadera paz teológica y espiritual”.
Según explica, su teología destaca por un equilibrio particular. “Me encanta el equilibrio que tienen entre fe y amor. Para ellos no existe una doctrina abstracta. Siempre preguntan: ‘¿Qué dice Dios y cómo se aplica a mi vida?’”.
También destaca su rechazo a las divisiones confesionales excesivas. “Ellos buscaban la verdad, pero no a costa del amor por el prójimo. Rechazaban las divisiones entre luteranos y calvinistas, por ejemplo”.
Para Messmer, esa espiritualidad sigue siendo profundamente relevante hoy. “Los textos de la confesión o del catecismo incluso pueden leerse como lectura devocional. Nutren el alma”.
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