Richard Smallwood: una vida de adoración total que dejó huella en España

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Richard Smallwood: una vida de adoración total que dejó huella en España
Richard Smallwood: una vida de adoración total que dejó huella en España

La noticia del fallecimiento de Richard Smallwood ha resonado con fuerza en todo el mundo del góspel. También en España, donde su paso dejó una huella imborrable. Para muchos músicos, directores de coro y entusiastas del género, su visita a Zaragoza en 2008, en el marco del proyecto Góspel AguaViva durante la Expo, supuso un antes y un después: no solo por la magnitud del evento, sino por el ejemplo humano y espiritual de uno de los grandes referentes del góspel contemporáneo.

En aquel momento, España apenas figuraba en el mapa internacional del góspel. Varios artistas estadounidenses “iban a Suecia, Alemania, Francia o Japón, pero España no estaba en el radar”, recuerda Nancy Roncesvalles, directora del Coro Góspel de Madrid desde hace más de tres décadas. Sin embargo, Smallwood aceptó la invitación a España y se implicó de lleno en un proyecto que reunió a más de 17 coros de todo el país y culminó en un encuentro multitudinario ante unas 15.000 personas, uno de los mayores actos evangelísticos realizados en nuestro país hasta la fecha.

Durante aquella semana en Zaragoza, Richard Smallwood no solo trabajó intensamente con músicos y coros, sino que compartió públicamente su testimonio. “Era muy claro y exigente en lo musical, pero profundamente amable, alentador y humilde. No había nada de divo” en él, recuerda Nancy Roncesvalles, que viajó a París para invitarle personalmente a participar en la iniciativa que se estaba armando con la Expo de Zaragoza como objetivo. 

Al conversar con Protestante Digital, Nancy recuerda que en la primera década de este siglo el góspel en España aún estaba en fase de expansión y crecimiento, y la iniciativa de AguaViva, uniendo a varios coros de España, supuso un impulso vital. “Aunque fue complicado y duro, al mirar atrás no podemos más que estar agradecidos a Dios por lo que pudimos vivir”, expresa la veterana directora góspel.

Smallwood era el invitado principal a este concierto. Su carácter afable quedó de manifiesto desde el primer momento en que subió al escenario. Pero también dejó ver que no quería sólo dar un gran espectáculo musical, sino hablar de la historia que había cambiado su vida.

“Para él eso era primordial: explicar cómo había conocido al Señor”, subraya Roncesvalles, que considera que sus canciones “combinan la profundidad bíblica con la excelencia musical” de una forma que le ha hecho trascender.

Una vida dedicada a la música y al ministerio

Richard Smallwood falleció a los 77 años el pasado 30 de diciembre, a causa de complicaciones derivadas de una insuficiencia renal, en un centro de rehabilitación y cuidados en Maryland. Cantante, pianista y compositor, fue nominado en ocho ocasiones a los premios Grammy y recibió galardones como los Stellar y Dove Awards. Su música destacó por unir el góspel afroamericano con influencias clásicas, dando lugar a un estilo reconocible y profundamente espiritual.

Nacido en Atlanta y criado en Washington, creció en un entorno marcado tanto por la iglesia como por la música clásica. Su madre, Mabel, le llevaba a escuchar a la National Symphony Orchestra, mientras que su padrastro, el reverendo C. L. Smallwood, pastoreaba la Union Temple Baptist Church. Richard comenzó a tocar el piano de oído a los cinco años y fue alumno en el instituto de la reconocida Roberta Flack. Más tarde, sería miembro fundador del coro góspel de la Universidad de Howard, antes de crear en 1977 The Richard Smallwood Singers.

Su obra incluye canciones que se han convertido en auténticos himnos del góspel contemporáneo, como Total Praise, I Love the Lord –interpretada por Whitney Houston en la película La mujer del predicador–, Center of My Joy, I’ll Trust You o Anthem of Praise. Adoración Total (Total Praise), estrenada en 1996 con su grupo Vision, fue una de las más conocidas: fue interpretada por Destiny’s Child, sonó en el Carnegie Hall de Nueva York y fue cantada en la Casa Blanca durante la visita del papa Francisco, en presencia del presidente Barack Obama.

“Cuando escribes una pieza no sabes en qué se va a convertir”, decía Smallwood en una entrevista en 2024, al ser homenajeado en el Kennedy Center. “Ver cómo, con los años, la gente la ha abrazado y cómo ha marcado sus vidas significa mucho para mí como compositor”.

Música nacida del dolor y de la fe

Gran parte de la fuerza espiritual de su música estaba ligada a su propia historia personal. Smallwood habló abiertamente, tanto en entrevistas como en su autobiografía Total Praise (2019), sobre su lucha con la depresión. “La música apaga el ruido y trae una sensación de paz”, afirmaba. “Muchas de mis canciones nacen de situaciones personales, de cosas que he vivido y sentido. La música tiene la capacidad de sanar, y ciertamente ha sanado la mía”.

[destacate]“Total Praise no es una canción, es una oración” – Richard Smallwood, durante el concierto de Zaragoza (2008).[/destacate]Ese trasfondo quedó especialmente claro en Total Praise. Durante el concierto de Zaragoza, Smallwood explicó que la compuso en medio del dolor por la enfermedad terminal de su hermano y con su madre también enferma. “Sentía como si Dios me hubiera abandonado. Me senté al piano y comencé a escribir. Quería componer una canción para compadecerme de mí mismo. 'Dios, necesito que me ayudes, que seques mis lágrimas'... Pero Dios habló a mi corazón para decirme: 'Veo tus lágrimas, veo tu dolor, pero quiero tu alabanza. Aunque lo estés pasando mal, yo soy el único que puedo sacarte de allí'.

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[photo_footer]Richard Smallwood, durante su actuación en Zaragoza en 2008./ DVD Gospel Aguaviva, Makingospel, Aprogos[/photo_footer]

Excelencia, rigor y cercanía

Francisco Pascual, miembro del Coro Góspel de Castilla-La Mancha y editor del CD y DVD que dejó constancia del concierto AguaViva 2008, subraya que Smallwood llegó a España con una exigencia artística muy definida, siempre ligada al respeto y al propósito espiritual. Antes de aceptar el proyecto, envió a su director musical para evaluar el nivel de los coros y la organización. “No era desconfianza, era amor por la excelencia”, explica.

Una vez avanzado, se implicó plenamente. Su equipo incluía a músicos de primer nivel, como el director musical Grant Bichard, miembro del comité de nominaciones de los Grammy, algunos músicos de su banda y la cantante Charrisse Nelson, una de las voces de referencia en el góspel. La visita a España fueron unos días con una libertad poco habitual para él. “En Estados Unidos no podía salir a la calle sin que le reconocieran. Aquí lo vivió como un descanso. Siempre dijo que España fue un lugar muy especial”, recuerda Pascual.

Ese clima facilitó una relación cercana con los músicos y directores españoles. Smallwood corregía y exigía, pero siempre desde el respeto y el ánimo. Al despedirse, llegó a afirmar que España era uno de los dos países del mundo a los que volvería “sin pensarlo”. Aunque ese regreso no llegó a materializarse, estuvo cerca: en 2020 se dieron los primeros pasos para organizarlo, pero la pandemia lo truncó.

Un impacto duradero

Desde el punto de vista musical y organizativo, el proyecto Góspel AguaViva marcó un punto de inflexión en España.

“Aquello elevó el listón. Había llamado y pasión, pero faltaba formación y excelencia”, recuerda Francisco Pascual. Esa experiencia supuso dos años de trabajo conjunto, formación y ensayos, que elevó los estándares profesionales en sonido y producción, y dio lugar a una grabación en DVD y CD que estuvo cerca de optar a una nominación internacional.

Para Nancy Roncesvalles, el legado de Smallwood sigue muy vivo. Total Praise continúa interpretándose en iglesias y encuentros corales, también en castellano, gracias a una versión que el propio Smallwood revisó y aprobó. “Cuando cantas sus canciones notas que hay peso, que hay Palabra. No son letras vacías: reflejan una fe vivida y estudiada”, afirma, recordando su formación teológica y su profundo conocimiento bíblico.

La muerte de Richard Smallwood ha generado homenajes desde el mundo musical, político y social. Pero más allá de los reconocimientos públicos, su herencia permanece en las iglesias, en los coros y en las vidas que encontraron esperanza a través de su música, porque esta habla de la esperanza en Jesús. En España, ese legado tiene nombre propio y una historia concreta: la de un artista de talla mundial que, por unos días, hizo de este país un lugar especial y dejó una marca que aún sigue resonando.

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