La relatividad general de Einstein explicó la pequeña desviación del planeta Mercurio al mostrar que la presencia de grandes masas, como la del Sol, curvaban el espacio-tiempo y afectaban el movimiento de los planetas.
Según esta teoría, la órbita de Mercurio no es una elipse perfecta, sino que su perihelio avanza ligeramente con cada vuelta debido a los efectos gravitacionales descritos por Einstein, algo que las leyes de Newton no podían predecir.
Así, la relatividad general resolvió el enigma y demostró que el comportamiento de Mercurio estaba en línea con nuevas leyes físicas más precisas.
Lo que se comprendió así, fue que una realidad material -la desviación de la órbita del planeta Mercurio- podía explicarse bien mediante otra realidad material -la curvatura del espacio-tiempo debida a la masa del Sol-.
Ahora bien, ¿es comparable este ejemplo con aquello que supuestamente provocó el Big Bang?
Por otro lado, la mecánica cuántica explica que los electrones no se estrellan contra el núcleo porque no se comportan como partículas clásicas girando alrededor del núcleo, sino como ondas cuánticas que ocupan ciertos niveles de energía permitidos.
Según el principio de incertidumbre de Heisenberg, no es posible conocer con precisión simultáneamente la posición y la velocidad de un electrón, lo que impide que se localicen exactamente en el núcleo.
Así, los electrones existen en orbitales, regiones del espacio donde es probable encontrarlos, y sólo pueden ocupar ciertos estados energéticos sin perder energía en forma de radiación, lo que garantiza la estabilidad del átomo.
En este otro ejemplo, lo que tampoco se comprendía era que una realidad material -como era el electrón- no se estrellara contra el núcleo de los átomos -otra realidad material. Algo que la mecánica cuántica pudo explicar adecuadamente.
Sin embargo, ¿son comparables tales ejemplos con el origen del universo? ¿Cómo pudo surgir todo lo material a partir de lo inmaterial? ¿Es que quizás existía algo físico antes del Big Bang? ¿Acaso hay alguna evidencia científica de que algo así hubiera podido ocurrir? ¿Se puede confiar en que algún día la gravedad cuántica, o cualquier otra teoría física, podrá explicar una transformación semejante?
Las teorías actuales, como la relatividad general y la mecánica cuántica, describen el comportamiento del universo desde el instante inicial, pero no permiten acceder a una descripción precisa de lo que ocurrió antes, si es que hubo un "antes".
No obstante, muchos científicos confían en que, en el futuro, una teoría más avanzada -como la gravedad cuántica- podría arrojar luz sobre ese misterio.
Creen que la gravedad cuántica podrá explicar lo que había antes del Big Bang porque esta teoría busca unificar la relatividad general y la mecánica cuántica, permitiendo describir fenómenos donde la gravedad y la física cuántica interactúan intensamente, como en el origen del universo.
Consideran que, así como la mecánica cuántica resolvió enigmas atómicos y la relatividad general explicó el comportamiento de Mercurio, una nueva ley física podría arrojar luz sobre los misterios previos al Big Bang.
Sin embargo, hasta ahora, las leyes que supuestamente rigen esa era, si es que hubo tal “era”, siguen siendo desconocidas, por lo que la esperanza está puesta en futuros avances científicos que permitan comprender mejor el inicio del cosmos.
Ahora bien, ¿es posible que tal era no existiera? ¿Cabe la posibilidad de que nos enfrentemos aquí con la acción incomprensible de lo sobrenatural?
Tal como escribe el físico Peter J. Bussey de la Universidad de Glasgow, refiriéndose al paradigma cuántico:
“Puede ocurrir que en algún momento el paradigma se descontrole, porque nuestra comprensión racional ha llegado a su límite. Podríamos alcanzar una especie de “frontera del misterio”, que no pretendo intentar discutir aquí. Así como producirse que la situación fuera racional, pero superior a la racionalidad humana. El paradigma correcto nos supera. Las dos situaciones son compatibles con una visión religiosa, e incluso la animan. Ambas implican una realidad más allá y que está ahí realmente¨.[1]
Evidentemente, quienes no creen en la existencia del Dios que se revela en la Biblia, suponen que la ciencia podrá explicarlo todo. En definitiva, se trata de tener fe en las posibilidades de la ciencia o tenerla en la acción primigenia de un Creador sabio y misericordioso.
Yo creo que hubo un principio de todo lo material a partir de lo inmaterial. Es más, incluso aunque se llegara a demostrar que existió algo físico y material antes del Big Bang o que el universo fuera eterno, pienso que éste seguiría dependiendo de Dios y que compartiría con el Creador el don de la eternidad.
Esto significa que la existencia del universo, incluso si no tuviera principio ni fin, no sería completamente independiente ni autosuficiente. Ontológicamente, el universo dependería de Dios, pues su eternidad sería un regalo otorgado por el Creador y no una cualidad propia.
Así, el universo, por muy eterno que fuera, seguiría siendo una realidad derivada y dependiente de la voluntad divina, compartiendo la eternidad como un don, pero no como una propiedad intrínseca.
Sin embargo, por mi parte, sigo creyendo en las primeras palabras de la Escritura: “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Es decir, que lo sobrenatural y trascendente dio lugar a todo lo material e inmanente.
[1] Bussey, P. J., 2018, “Física cuántica: ¿Un desafío para la objetividad científica?” en ¿Tiene algo que ver la ciencia con los valores humanos?Andamio, Barcelona, p. 76.
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