Nuestro carácter en casa

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Nuestro carácter en casa
Nuestro carácter en casa

«Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón». (Salmo 101:2)

 

Lo que David expresa en este salmo es uno de los mejores deseos que podemos tener, porque es en nuestra casa donde somos realmente nosotros mismos. Lo más importante no es cómo nos comportamos cada día en nuestro trabajo o incluso en la iglesia; aunque no podemos despreciar lo que somos en nuestra vida normal, si alguien quiere saber cómo es nuestro carácter, tiene que venir a vernos en casa. 

Con nuestra familia no importan las cosas trascendentales o espectaculares que hacemos o si las personas nos admiran mucho; lo que cuenta es el día a día, si nuestro corazón es íntegro, si amamos a los que viven con nosotros y tienen que aguantar nuestros días buenos y nuestros días malos. Con nuestra familia no sirven las apariencias.

Desgraciadamente, David no fue capaz de hacer eso. Fue un gran rey, compuso muchos salmos e intentó guiar al pueblo a la presencia de Dios, pero en su casa fue un auténtico desastre. Nuestro primer objetivo en la vida debe ser pedirle a Dios que nos ayude a vivir con integridad y fidelidad amando a nuestra familia.

Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.

¿Te gustaría ver tu marca aquí?

Anúnciate con Nosotros