La autoridad de antigüedades de Israel ha dado a conocer el hallazgo de un molde de arcilla de 2.600 años de antigüedad, en las excavaciones que se realizan en torno a la Torre de David, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El artefacto fue descubierto durante los trabajos en el Kishle, antigua prisión otomana junto a la Torre de David, al cribar sedimento correspondiente a la época del Primer Templo (IX-VII a.C.). Su vaciado ha permitido reconstruir el rostro de una figurilla con rasgos bien definidos y un elaborado peinado rizado.
El hallazgo ha sido descrito por los arqueólogos encargados de estos trabajos como algo novedoso. “Las figurillas de arcilla del período del Primer Templo son conocidas en casi todas las excavaciones arqueológicas realizadas en Jerusalén y en toda Judá”, explica el arqueólogo Amit Re’em, codirector de la excavación. “Sin embargo, hasta ahora nunca se habían descubierto moldes de producción en Jerusalén. Esto planteaba la pregunta de si se fabricaban localmente o se importaban de otros lugares. El descubrimiento de este molde es el primero de su clase en Jerusalén, y aporta evidencia directa de que al menos algunas de estas figurillas se produjeron dentro de la propia ciudad”.
Cómo se fabricaban
Estas figurillas tenían un método de fabricación que ha sido posible replicar en la actualidad gracias a las pistas que se encuentran en las mismas figuras, y ahora gracias a moldes como el que se acaba de encontrar.
Las figurillas suelen encontrarse rotas a la altura del cuello, lo que responde a ese método de fabricación por el que el cuerpo y la cabeza se moldeaban por separado a mano, mientras que solo el rostro se realizaba con molde.
Para algunos expertos, esa atención especial al detalle facial apunta a que podrían tener una función simbólica o religiosa significativa.
Se han catalogado tres tipos principales de figuras en esta época: figurillas femeninas, con las manos bajo el pecho; figuras de jinete a caballo; y figurillas de animales, principalmente équidos. Más de mil ejemplares han aparecido en el entorno de Jerusalén y en yacimientos como Laquis o Bet Shemesh, con restos de pigmentos en amarillo, rojo y negro.
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Limpieza del molde en los laboratorios de conservación de la Autoridad de Antigüedades de Israel. Foto:Emil Aladjem/IAA[/photo_footer]
Un adorno, un juguete o ¿una representación de Asera?
Su función exacta sigue siendo objeto de debate. La experta en la Edad de Hierro de la IAA, Debi Ben-Ami, señala que “han sido interpretadas como representaciones de una diosa de la fertilidad —quizás la diosa Asera— y algunos han sugerido incluso que eran juguetes infantiles. Sin embargo, podrían haber servido como figuras mediadoras o de bendición, funcionando como amuletos domésticos destinados a traer bendición, protección y buena fortuna”. El hecho de que aparezcan “en casi todos los hogares, así como en calles y tumbas”, indica que eran objetos de uso cotidiano.
En un artículo publicado en Protestante Digital, Marc Madrigal, pastor de la Iglesia Protestante de Estambul, explora de qué forma la figura de Asera era adorada en los pueblos cananeos vecinos de Israel. “La palabra hebrea Ashe·rah (pl., ashe·rim) aparece 40 veces en la Biblia, y se cree que se refiere tanto a un poste de madera sagrado que representa a la diosa Asera (Jueces 6:25, 26) y a la diosa Asera en sí misma (2º Reyes 13:6)”.
En la época de Uzías y Ezequías, la adoración a Asera se había extendido también en el reino de Judá, al punto de que el relato bíblico especifica que Ezequías “quitó los altares paganos… y quebró las imágenes de la diosa Asera” (2º Reyes 18:4).
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[photo_footer]Eilat Lieber, directora y conservadora jefe del Museo de la Torre de David, y Amit Re'em, arqueólogo regional de Jerusalén de la IAA, en la zona de excavación del complejo Kishle en Jerusalén (Museo de la Torre de David)[/photo_footer]
Para la directora del Museo de la Torre de David, Eilat Lieber, el hallazgo ilumina la tensión que vivió la sociedad del reino de Judá entre el culto a Yahvé y las prácticas cananeas que persistían en el ámbito doméstico. “Conocemos las luchas de los reyes de Judá para imponer la creencia en un solo Dios en lugar de las prácticas de culto cananeas”, afirmó.
El molde hallado data de la época del reino de Judá en el mismo período documentado arqueológicamente en Laquis, donde los investigadores encontraron un altar profanado que confirmó el relato bíblico de las reformas religiosas de Ezequías.
Si esta es la interpretación adecuada, las figurillas serían otro testimonio material de la misma pugna que recogen los libros proféticos: la de un pueblo que oscilaba entre la fidelidad a Yahvé y la idolatría en torno a las divinidades cananeas.
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[photo_footer]Las figurillas femeninas medían generalmente entre 10 y 20 cm de altura. Foto: Emil Aladjem/IAA[/photo_footer]
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