Cuando la naturaleza ruge – agua, fuego y viento… confiar, actuar y clamar

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Cuando la naturaleza ruge – agua, fuego y viento… confiar, actuar y clamar
Cuando la naturaleza ruge – agua, fuego y viento… confiar, actuar y clamar

‘Cuando el viento ruge no tendré ningún temor…’ (De ‘al cruzar los valles’, canción popular cristiana)

En estos últimos años estamos asistiendo a una serie de eventos de fenómenos naturales que están teniendo un impacto grande en la población, creando mucho temor e incertidumbre.

A nivel global la pandemia del Covid de 2020 y los dos terremotos de Venezuela, y recientemente las olas de calor extendidas, con los enormes incendios en el verano del hemisferio norte, especialmente en Canada y Europa (pero en Siberia, Rusia, en 2003 2.6 millones de hectáreas se quemaron), han llenado los periódicos de papel y digitales y ocupado una gran parte de las noticias y programas de opinión en los medios de comunicación.

En España la DANA de Valencia, y otras regiones, la nevada de la Filomena en el centro de la península y los mega incendios actuales ( en España 160 mil hectáreas en España hasta hoy, cuadruplicando lo del 2025 y también en el suroeste de Francia), han hecho lo mismo, mostrando la fragilidad de la humanidad.

En todos los casos, se buscan las causas, y han florecido rápidamente las opiniones políticas y denuncias, además de los bulos, ampliado por la proliferación de la información en los móviles personales.

La misma ciencia que analiza las causas e intenta predecir los eventos es cuestionada por muchos, multiplicándose las afirmaciones negacionistas a las explicaciones científicas, atribuyendo a estas una motivación política.

Esto ha creado más confusión e incertidumbre.

Los eventos

La tierra ha sufrido eventos extremos desde siempre. El relato Bíblico y de otras civilizaciones nos muestran la evidencia (terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, plagas, sequías), confirmado por el análisis científico de las rocas y los sedimentos marinos y fluviales y de pie de monte (piedmonte), y el análisis del polen en estos.

Por un lado los eventos tectónicos, como los terremotos y los tsunamis, tienen ahora una explicación sencilla, que nos ayuda a prevenirlos (sabemos dónde pueden repetirse), aunque no podemos acertar bien cuando ocurrirán. Y no los podemos parar.

En un mundo cada vez mas poblado y concentrado en grandes urbes, muchos de ellos en zonas costeras que coinciden con las zonas de choque de los continentes, el impacto es cada vez mayor.

Esto es el caso especialmente en el ‘anillo de fuego’ del Pacífico, desde Nueva Zelanda, pasando por Indonesia, Filipinas, China y Japón, la Península de Kamchatka en Rusia, Alaska, y las costas occidentales de las Americas, hay 450 volcanes activos y ‘dormidos’ (potencialmente activos), que representan aproximadamente el 75% del total de volcanes activos del mundo.

En la península de Kamchatka hay 29 activos de un total de 160, aunque su impacto es reducido, por la baja densidad de población en esa región fría lejana y montañosa.

La localización de un posible evento tectónico (el ‘donde’) es relativamente fácil, aunque menos exacto en el caso de los terremotos. Aun así el hombre tiene poca memoria de los anteriores eventos, y sigue ampliando las ciudades en estos lugares.

Los países de mas recursos se preparan con regulaciones y planes urbanas e arquitectónicas, y los daños en estos países son menos graves. Pero aun así el stress (la energía acumulada por el movimiento y el roce) en las rocas en estos lugares anuncia futuros eventos, especialmente relevante en el caso de California, donde, al analizar la frecuencia de grandes terremotos en la historia humana y geológica, se espera otro mega terremoto desde hace años.

#A1c#

[photo_footer] (1) Mapa del ‘anillo de fuego’ del Pacífico. [/photo_footer] 

En el caso de la costa Venezolana, que como se ve en el mapa (1), el país bordea la confluencia de dos placas continentales que se están deslizando uno en contra del otro (la placa Caribeña con la Sud Americana), la inestabilidad política y económica del país y la corrupción local parece ha contribuido en la gravedad del evento, faltando controles previos de edificación y servicios de emergencia adecuados.

Por otro lado están los eventos meteorológicos, como las olas de calor, las sequías, las lluvias torrenciales, los huracanes (ciclones y tifones) y los tornados.

La ciencia puede alertar cada vez mejor de la probabilidad de que estos eventos ocurran, y donde y cuando. ‘En un sentido los científicos del clima se podrían parecer a los profetas del Antiguo Testamento, avisando de lo que viene!

Siempre han ocurrido, pero en un mundo cada vez mas poblado y concentrado en grandes ciudades al lado de los ríos, el impacto es mayor, especialmente en los países menos preparados.

El huracán Katrina en el sur de EEUU en agosto del 2005 también mostró que en un mismo país ‘avanzado’, las poblaciones mas vulnerables sufren mucho más que sus vecinos acomodados.

Las causas

El debate de las causas también ha trascendido a la política. Por un lado, hay una continuado rechazo al análisis de los estudios y predicciones de los científicos del clima, especialmente relacionado con el cambio climático, por parte de sectores políticos relacionados especialmente con la ideología conservadora, que apuesta por la continuidad del uso del combustible fósil como base de la economía, que ha enriquecido tanto al mundo occidental.

La energía de origen fósil (carbon, gas natural, petróleo) tiene su origen solar, ya que proviene de la vida vegetal y microscópica que floreció en climas mas tropicales en todo el planeta hace millones de años, donde el carbono se fijó en estos sedimentos.

Por eso podemos encontrar petróleo en Alaska y carbón cerca del polo norte y la Antártica. Acumulado durante millones de años en las rocas, en 200 años ha sido quemada una gran parte, produciendo un incremento significativo de C02 e la atmósfera, y como consecuencia, al ser un gas invernadero, atrapando mas energía solar en la atmósfera.

El rechazo y falta de consenso de la idea de que el hombre es el causante del calentamiento global reciente ha impedido que se puedan implementar políticas globales para reducir esas emisiones y controlar el incremento de la temperatura global.

Y ese incremento tiene su resultados: mares más calientes, más humedad en el aire, más evaporación, y como consecuencia más lluvias torrenciales en zonas costeras, como en el caso de Valencia; una alteración de las corrientes oceánicas y atmosféricas, como en el caso de El Niño, y en el atlántico norte.

Aquí el incremento del deshielo del Ártico diluye más el agua del océano, y con menos salinidad la Corriente del Golfo y su brazo del Atlántico norte que trae el calor a las costas europeas desciende con menos fuerza, ralentizando esta la corriente, así trayendo menos calor a las costas occidentales de Europa y posiblemente produciendo, en un contexto global de calentamiento, un enfriamiento regional de Europa, con su impacto en las cosechas, y la vida en general.

Solo uno de los posibles cambios, que ya ocurrieron por causas naturales en el pasado geológico. Y en otras regiones cambios también radicales.

Los argumentos pro y contra

Algunos de los argumentos usados en contra de la idea de que el hombre es el causante de este evidente calentamiento atmosférico global reciente son:

  1. Que el sol está produciendo más calor, que hay más manchas solares o más actividad magnética. Estos factores ya se ha descartado: el sol ha estado emitiendo el mismo o incluso menos calor en las últimas décadas. También hay un Enfriamiento estratosférico: Si el Sol fuera el causante, todas las capas de la atmósfera se calentarían por igual. Sin embargo, la troposfera (capa baja) se está calentando mientras la estratosfera (capa alta) se enfría, lo que demuestra que el calor se está quedando atrapado abajo por el efecto invernadero.

  2. Que los cambios climáticos siempre han ocurrido. Eso es cierto. Pero conocemos las causas, relacionadas con factores geológicos como el movimiento de las placas terrestres, los periodos volcánicos, y los ciclos astronómicos (ciclos de Milankovitch, las variaciones en la órbita de la tierra y su distancia del sol), que afectan la cantidad de radiación solar que recibe la tierra. Todos han marcado las grandes transiciones climáticas. El planeta ha atravesado al menos media docena de eras de hielo importantes, alternando con épocas de efecto invernadero extremo donde los polos no tenían hielo y los dinosaurios prosperaban. El incremento tan rápido y grande de la temperatura desde el comienzo de la edad industrial con la quema de estas fuentes de energía fosilizada, correlacionada directamente con el incremento del C02 atmósferico, además del metano, y la evidencia del análisis químico del C02 (ver punto Podemos resumir en que este cambio no tiene precedentes. Los cambios climáticos del pasado ocurrieron a lo largo de miles o millones de años. El calentamiento actual está ocurriendo en décadas.

  3. Que el incremento del vapor de agua en la atmósfera en un efecto invernadero mas potente que el del C02. Es cierto que tiene un efecto también, pero es un amplificador, no un iniciador: El vapor de agua se condensa y precipita rápidamente (dura días en la atmósfera), por lo que el ser humano no puede controlar su cantidad de forma directa. Además hay un efecto de retroalimentación: El CO2 que emitimos calienta el aire. El aire más cálido retiene más humedad (vapor de agua), lo que a su vez atrapa más calor. El vapor de agua multiplica el calentamiento iniciado por el CO2. pero ¿Cuál es la causa del incremento?!

  4. Que hay un desfase temporal en los registros: Algunos críticos apuntan que, según ciertos análisis históricos y geológicos, los aumentos de temperatura a menudo han precedido —y no seguido— a los incrementos de CO2 en la atmósfera, lo que interpretan como una señal de que el gas es una consecuencia del calor y no su detonante principal. Pero son mecanismos diferentes: en las eras glaciales pasadas, un cambio orbital inicial aumentaba la temperatura. Esto provocaba que los océanos liberaran CO2, el cual actuaba como amplificador para calentar el resto del planeta. Ademas el escenario actual es inverso: Hoy no hay un cambio orbital ni un calentamiento natural previo. El ser humano está inyectando directamente miles de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, actuando esta vez como el detonante inicial.

  5. Que las emisiones son de origen no humano: Se destaca que una inmensa mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de fuentes naturales (como los océanos, la actividad volcánica o la descomposición en humedales y bosques), considerando marginal o irrelevante el aporte porcentual de la actividad industrial humana. Pero el ciclo natural está en equilibrio: La naturaleza emite grandes cantidades de CO2 (océanos, volcanes), pero absorbe una cantidad equivalente a través de la fotosíntesis y los propios océanos. El sistema neto estaba equilibrado. También hay un excedente humano: las emisiones industriales rompen este equilibrio. La naturaleza no puede absorber este extra, que se acumula en la atmósfera. Y finalmente la "huella dactilar" del carbono: El carbono de los combustibles fósiles tiene una firma isotópica diferente (menos carbono-13). Las mediciones atmosféricas muestran que la proporción de este tipo específico de carbono está aumentando drásticamente, demostrando el origen humano del gas acumulado.

¿Como nos ayuda La Biblia para afrontar estos retos?

En primer lugar la Biblia nos enseña que Dios esta en control de este mundo. En un Dios justo, y que ha dado al hombre la responsabilidad de cuidar a su creación, tanto vegetal como animal, y a los humanos.

Esto lo vemos en el mandato de Genesis 2, donde el hombre le es dado esta responsabilidad de ser un buen jardinero o mayordomo del jardín de Dios (Genesis 1:26 a 28, y 2: 15 a 17).

Aunque el hombre ha fallado, Dios sigue en control. Nada pasará sin su permiso. El creyente debe entonces evitar los dos extremos de reaccionar con la irresponsabilidad e indiferencia, y el pánico.

En segundo lugar el pueblo de Dios no debe temer, ni caer en la ansiedad. Jesús mismo lo dijo (Lucas 6:24 a 34, RV):

24 ‘Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal’.

El pueblo de Dios, al igual que el pueblo de Israel, debe mostrar su confianza en Su creador por medio de la oración al Padre y la compasión, clamando a Dios para su misericordia, que traiga la lluvia, por ejemplo, para apagar estos incendios, y mostrando compasión y responsabilidad con los afectados.

En Zacarías 10:1 el profeta llama al pueblo: ‘Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno’.

Y esta el ejemplo práctico es 1 Reyes 18:41-46, donde el profeta Elías ora con perseverancia y Dios envía la lluvia, después de una larga sequía.

También está el principio de 2 Crónicas 7:13-14, donde Dios relaciona la oración del pueblo con el fin de la sequía. El Señor se apareció a Salomón de noche, respondiendo a la demostración y deseo del rey de agradarle. Los buenos mandatarios deben de reconocer que Dios esta en control, y llevar al pueblo a confiar en Dios y obedecerle:

13 ‘Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra’.

Podemos concluir que Dios controla la naturaleza. También que la desobediencia del hombre, que ha rechazado su labor de cuidador de la creación de Dios, y su alejamiento del Creador le deja a la deriva y a la merced de la naturaleza.

La palabra de Dios llama a este mundo al arrepentimiento, de no solo invocar el nombre de Dios, buscando Su rostro, sino de obedecerle (‘convertirse de sus malos caminos’), y una promesa de que El responderá.

Una llamada

Y es una llamada a su pueblo a estar unidos y fervientes en la intercesión, de clamar a Dios para este país y sus gobernadores, mostrando así su confianza en el Dios vivo, que busca el arrepentimiento, y que solo quiere cosas buenas para su humanidad perdida.

¿Estamos clamando a Dios por España y por este mundo?

Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.

¿Te gustaría ver tu marca aquí?

Anúnciate con Nosotros