Hablar en persona para entender el mundo

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

Hablar en persona para entender el mundo
Hablar en persona para entender el mundo

Primero nos presentaron el email y los ‘sms’, luego las redes y la mensajería instantánea. Como siempre con la tecnología, nos vamos adaptando sobre la marcha, casi a trompicones. El resultado es que hablamos menos y escribimos muchísimo más que hace veinte años. Eso sí, lo hacemos digitalmente: ¿soy el único al que le está asustando cuánto le cuesta escribir una nota a mano?

Un estudio me llamó la atención en 2019. Hablaba de la “Generation Mute”, aquellos que evitaban responder llamadas de teléfono porque sentían ansiedad cuando se iluminaba la pantalla del móvil y había que responder. El 94% de los que tenían entonces entre 14 y 24 años decían preferir simplemente ‘textear’, incluso a sus padres o sus mejores amigos.

[destacate]Nos preguntamos: ¿Estoy arriesgando mi buena relación con esa persona si expreso mi opinión sobre este tema complejo?[/destacate] A día de hoy, las apps de las grandes tecnológicas siguen empujando en la misma dirección: hablar en persona es menos necesario aún. El vídeo (los ‘streaming’ en directo de gamers) y los mensajes de voz (‘audios’ de Whatsapp) tienen su espacio, pero también con ellos pierde peso la conversación en directo.

El uso ya generalizado de los chats de IA (ChatGPT, Gemini, Claude…) nos anima a resolver cualquier cuestión a través de herramientas de escritura digital. Tenemos más respuestas a dudas, más información, más gestiones solucionadas. Todo más rápido, más efectivo, más conciso. Y con menos conversación.

En España, gran parte de la vida social se hace al aire libre y para los niños, salir al parque a jugar sigue siendo una rutina diaria para muchos. Pero aún en el Mediterráneo, donde estamos tan acostumbrados a charlar, la fuerte polarización (política, pero también de otro tipo) incendiada por los algoritmos en todas nuestras comunicaciones ‘online’ nos va cambiando.

La Generación Z ya ha madurado y asume puestos de liderazgo en la sociedad y en la iglesia. Para ellos, hay preguntas inconscientes que pueden ir surgiendo: ¿de qué temas realmente puedo hablar con mis compañeros o amigos? ¿Estoy arriesgando mi buena relación con esa persona si expreso mi opinión sobre este tema complejo? ¿Podría evitarme situaciones incómodas si mantuviera mi comunicación en lo digital solamente? El dilema también lo vivimos, por cierto, los periodistas: cuando la comunicación con nuestras fuentes es cada vez más ólo por email o un mensaje de whatsapp.

[destacate]Lleva su tiempo, y exige a menudo desplazarse, pero conversar es mucho más gratificante que una búsqueda rápida en el ‘modo IA’ de Google[/destacate] Hay acuerdos en familia que no se toman porque no se debatieron tranquilamente en persona. Decisiones en la iglesia local que no se materializan porque nunca se consiguió reunir a las personas clave para tener esa conversación difícil. Amistades que se diluyen porque un desacuerdo via Messenger no llegó a solucionarse cara a cara.

En el fondo, sin embargo, sabemos que hablar en persona sigue siendo la mejor vía para comprender el mundo que nos rodea. La cosmovisión bíblica es clara: los humanos somos seres relacionales. Dialogar con otras personas, creadas también a imagen de un Dios relacional, es la mejor forma para crecer en sabiduría. Lleva su tiempo, y exige a menudo desplazarse, pero es mucho más gratificante que una búsqueda rápida en el ‘modo IA’ de Google.

¿A quién sería bueno mandar un whatsapp invitándole a tomar una cerveza (o un smoothie) para retomar, tranquilamente y cara a cara, esa conversación que quedó a medias?

Joel Forster, director del medio online para Europa, Evangelical Focus.

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