En una cultura secular, la forma habitual de actuar de los cristianos ya no funciona

| Fuente: protestantedigital.com/rss/opinion

En una cultura secular, la forma habitual de actuar de los cristianos ya no funciona
En una cultura secular, la forma habitual de actuar de los cristianos ya no funciona

Muchos cristianos consideran que la cultura popular es una causa perdida. Al fin y al cabo, ¿con qué frecuencia se ve a cristianos entre los ganadores de premios a las mejores películas o canciones populares (a menos que haya una categoría específica para cristianos, como ocurre en los premios Grammy y los Grammy Latinos)?

Mark Rodgers ve las cosas de otra manera. Lleva mucho tiempo colaborando con cristianos creativos con el fin de dar forma a la cultura. ¿Quién más habría llevado a Megadeth, la famosa banda de heavy metal cuyo guitarrista principal es un cristiano declarado, al comedor del Senado de los Estados Unidos?

Rodgers recibió una profunda formación cristiana en casa; su padre fue decano y presidente del seminario episcopal (ahora anglicano) más evangélico de Estados Unidos. Pero él atribuye la inspiración de su vida a haber escuchado en 1984 un sermón sobre William Wilberforce, el gran político cristiano británico responsable de poner fin a la participación del Reino Unido en la esclavitud.

Tras 16 años como asesor de alto nivel en el Capitolio, Rodgers fundó el grupo Clapham (que toma su nombre del grupo de colaboradores de Wilberforce, llamado Clapham Sect) en 2007.

Siguiendo la línea de Wilberforce, que se oponía a la crueldad hacia los animales, uno de sus primeros clientes fue la Humane Society, a la que ayudó a crear un programa de divulgación basado en la fe para aquellos que aman a Dios y también a los animales.

Su película Los 21, sobre los cristianos coptos martirizados por el ISIS en 2015 tras negarse a renegar de su fe cristiana, fue preseleccionada (es decir, se situó entre las 15 mejores candidatas) para una nominación al Óscar en la categoría de mejor cortometraje de animación en 2024.

Si buscas formas creativas de cambiar tu cultura, deberías escuchar a Rodgers, quien amablemente me concedió una entrevista recientemente. También puedes visitar o suscribirte a su Substack, Historias de sal y luz.

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[photo_footer] Mark Rodgers [/photo_footer] 

Pregunta. Fuiste asistente en el Capitolio durante 16 años (1991-2006). ¿Dónde encontraste a cristianos con ideas afines que respaldaran tu visión del ministerio y tu influencia allí?

Respuesta. La mayoría de los grupos cristianos dedicados a la defensa de la política definen su agenda de tal manera que limitan el alcance de lo que pueden hacer. Temas como el maltrato animal no encajan en sus ámbitos de actuación.

Por otro lado, la mayoría de los ministerios cristianos en el Capitolio se centran en la evangelización y el discipulado personal. Eso es importante, pero yo necesitaba un mayor desafío.

La única organización que me atrajo fue Faith and Law, fundada en 1983. [Nota del editor: el pasado mes de marzo dediqué una entrada de blog a Paul McNulty, uno de los dos fundadores de Faith and Law.] Una de las primeras conferencias que escuché allí fue la del teólogo reformado R. C. Sproul sobre el papel de la ley natural. El escritor y teólogo público Os Guinness solía hablar con frecuencia al grupo.

Alrededor de 2001, la organización acogió al conocido sociólogo James Davison Hunter, quien acababa de escribir un documento de trabajo que acabaría convirtiéndose en su libro To Change the World (Cambiar el mundo).

Hablamos de cómo los cristianos podían tener lo que él denomina una «presencia fiel» en los sectores de la sociedad con influencia cultural que moldean la cosmovisión de las personas: el mundo académico (su propio sector), los medios de comunicación, la política y el entretenimiento.

También hablamos de la creciente importancia de la narración como forma de transmitir la verdad y el significado en una cultura cada vez más posmoderna, en la que la verdad estaba en entredicho y la razón se consideraba subjetiva.

En aquella época, el streaming de vídeo acababa de empezar. Intuí que la narración se convertiría en un método cada vez más importante para transmitir significado y formar una visión del mundo.

Estas experiencias me llevaron a reflexionar más profundamente sobre cómo las artes dan forma a la cultura. Uno de los primeros artistas a los que nos dirigimos fue Bono, cantante principal de la banda de rock U2.

Bono estuvo en El Capitolio en el año 2000 apoyando la iniciativa Jubileo, que instaba a las naciones ricas a condonar las deudas que les debían los países más pobres. Así fue como él y yo nos hicimos amigos, lo que nos llevó a trabajar juntos en temas relacionados con el sida.

[Rodgers y su jefe, el senador estadounidense Rick Santorum, fueron figuras clave en la promulgación del Programa de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida (PEPFAR) en 2003.]

A partir de 2001, sin intentar politizarlos en absoluto, nos reunimos con numerosos artistas musicales cristianos. Hablamos con ellos sobre cómo la cultura está «por encima» de la política y debatimos cuestiones, como la importancia del matrimonio, que los artistas están en una posición única para abordar.

Muchos cristianos del mundo de las artes se centran en producir contenidos ya sea para la iglesia (como música de adoración o ficción cristiana) o con fines evangelísticos. Para ellos, esta ampliación de su visión vocacional para servir al bien común de la sociedad fue a la vez un reto y un estímulo.

P. Llevar a artistas cristianos al Capitolio debió de ser interesante

R. Algunos de mis recuerdos favoritos son de cuando llevaba a los artistas al comedor del Senado a desayunar. Allí hay que llevar chaqueta y corbata. Los artistas solían aparecer sin chaqueta ni corbata, así que tenía que vestirlos adecuadamente.

El único artista al que no pude acomodar fue Dave Mustaine, de Megadeth. Pensaba que vendría solo, pero apareció con toda su banda, todos vestidos de cuero negro y con cadenas. No pude solucionar eso, así que expliqué la situación al personal de la cafetería, y todos querían conocer a Megadeth. Dave es creyente, y creo que ha reflexionado mucho sobre cómo utilizar su plataforma pública.

P. ¿Cómo continuaste con tu interés por apoyar la creatividad cristiana tras dejar el Capitolio?

R. En 2007, al mismo tiempo que creaba el Grupo Clapham , fundé Wedgwood Circle, una iniciativa que pone en contacto a inversores con artistas, ejecutivos y emprendedores que crean contenidos de entretenimiento buenos, verdaderos y bellos en pro del bien común.

Más tarde, con el deseo de involucrarme más directamente en los proyectos, dejé de dirigir Wedgwood y creé More Productions, llamada así en honor a Hannah More, una dramaturga y poeta que formó parte de la Secta de Clapham de Wilberforce.

Financiamos una de las películas de Bono. Probablemente, el proyecto más destacado que apoyamos fue la película del director Martin Scorsese, Silence (2016), que narra la historia de los cristianos católicos perseguidos en el Japón del siglo XVII.

La película no tuvo éxito comercial, pero fue aclamada por la crítica. La revista Variety, en un artículo sobre las 26 películas de Scorsese, situó a Silence en el primer puesto. La calificó como «una increíble meditación sobre nuestra relación con Dios… y sobre cómo nuestra expresión física limita nuestra comprensión de Él».

Dado que la película era teológicamente compleja, incluso para los cristianos evangélicos, contraté al artista visual japonés-estadounidense Makoto Fujimara para que fuera su embajador. Fui su agente literario para Silence and Beauty: Hidden Faith Born of Suffering (Silencio y belleza: la fe oculta nacida del sufrimiento), publicado por InterVarsity como complemento de la película.

P. ¿Cómo has trasladado la inspiración de Wilberforce a la cultura contemporánea?

R. Wilberforce tenía dos grandes objetivos: la abolición de la esclavitud y la reforma de los modales. Para él, esto último era el marco general para recuperar las virtudes perdidas.

Su colega Hannah More escribió Modales de los grandes, en el que afirmaba que, para ser eficaz, la reforma de los modales debía comenzar por los grandes (la aristocracia de aquella época, o las élites de nuestros días).

More reconoce que las élites son la fuente de la que las masas toman su carácter y sus hábitos. Hoy en día, las élites que desempeñan ese papel son los artistas y los narradores.

P. ¿Qué consejos e inspiración te gustaría dar a los cristianos que se identifican con tu visión, especialmente a los del Mundo Mayoritario?

R. Muchos artistas cristianos que se sintieron llamados a abordar la cultura dominante nos comentaron que les resultaba muy difícil mantener la fidelidad a su vocación.

A menudo se sentían sin apoyo teológico por parte de la iglesia. Animo a los líderes de la iglesia a que busquen a artistas y intérpretes cristianos de renombre en su país y colaboren con ellos para encontrar formas en las que su trabajo pueda servir a Dios, no solo en la evangelización directa, sino también en la configuración de su cultura.

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