Trabajé como pastor protestante 21 años en Turquía, ¿por qué el gobierno hace juegos de palabras para negar que me echaron?

2026-02-20 | Fuente: protestantedigital.com/rss/portada

Trabajé como pastor protestante 21 años en Turquía, ¿por qué el gobierno hace juegos de palabras para negar que me echaron?
Trabajé como pastor protestante 21 años en Turquía, ¿por qué el gobierno hace juegos de palabras para negar que me echaron?

La Respuesta del Ministerio de Exteriores turco a la resolución del Parlamento Europeo respecto a las expulsiones de pastores protestantes extranjeros… Bueno, es la respuesta que se podía esperar. Aunque en el comunicado del Ministerio no lo dice, los tribunales turcos se amparan en un tecnicismo para negar las expulsiones.

Porque no hemos sido deportados literalmente. Hemos tenido que abandonar el país porque nos han cancelado el permiso de residencia y de una forma que simplemente no podemos reentrar en el país de por vida. Se supone que pidiendo un visado especial podemos volver. Pero ese visado no lo conceden jamás… (Yo ya lo intenté).

En la práctica sí es una expulsión. La respuesta del Ministerio y de la justicia turca, como se suele decir, “es cambiar la A por la B”. O como relata Esopo sobre el zorro que no puede alcanzar las uvas, es decir: “no vale la pena alcanzarlas porque están verdes”. Es negar que “han expulsado” diciendo “ellos se han ido”. Pero se han ido porque ya no les dejas permanecer en Turquía; aunque estaban de forma legal y llevaban décadas viviendo pacífica y cívicamente en el país.

Y esto no es un caso aislado sobre irregularidades con la residencia de un extranjero. Sino todas son personas con los papeles en regla que una detrás de otra se ven forzadas a abandonar el país contra su voluntad. No es un caso puntual sino una estrategia sistemática que la han repetido con más de dos centenares de personas. Si yo doy un golpe en la pared del vecino, puedo decir que me caía y golpeé sin querer. Pero si doy doscientos golpes uno detrás de otro hasta agujerear la pared, ¿se va a creer el vecino que me he caído 200 veces?

Amamos Turquía, pero eso no quita que lo que han hecho es injusto y premeditado. Acusándonos de ser una “amenaza para la seguridad nacional” sin aportar ninguna prueba. Solamente un expediente secreto de la inteligencia turca que ni nosotros ni nuestros abogados pueden ver. Si esto no es indefensión y acusación sin pruebas, ¿qué es?

Nadie se inmiscuye en la gestión interna del país. Pero Turquía ha firmado su adhesión al tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Es decir, le ha dicho con su firma al tribunal: “si hacemos algo mal dínoslo”. Y esto es lo que hace el Parlamento Europeo, que de no tener pruebas en la mano no se aventuraría a tomar tal resolución.

En resumen; la respuesta de Turquía es un ejercicio de semántica para ocultar una estrategia sistemática: no nos “deportan” oficialmente, pero nos obligan a salir revocando permisos de residencia sin pruebas. Cuando esto ocurre con más de doscientos casos de forma idéntica, deja de ser un incidente administrativo para convertirse en una política de expulsión encubierta que el Parlamento Europeo ha identificado correctamente.

Carlos Madrigal es el fundador de la Iglesia protestante de Estambul, la primera iglesia evangélica reconocida oficialmente por el gobierno turco. Actualmente vive en España.

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