No era sobre aliens: el verdadero mensaje oculto en Señales
Allá en el año 2002, en pleno auge de la ciencia ficción y la rápida y escandalosa evolución de los efectos especiales, los cines y BlockBusters se llenaban de personas comunes que deseaban por unas horas distenderse de sus preocupaciones y disfrutar de una buena película. Por ende, fue un tiempo donde las compañías comenzaban a aumentar la cantidad de estrenos y nuevas propuestas.

los años 90 con miles de tiendas físicas. Incapaz de adaptarse al auge del streaming y tras rechazar comprar Netflix, se declaró en quiebra en 2010.
Era comienzos del siglo XXI y las redes sociales no predominaban la vida corriente de las personas todavía. Esto lograba que las cosas fueran un poco más lentas, más contemplativas y especulativas. Es en este contexto, en el que se estrenó una película que aparentaba ser una más de aliens del montón, pero el impacto fue otro.
El director M. Night Shyamalan, quién hoy en día es conocido por películas como “El Protegido”, “El Sexto Sentido”, “Fragmentado”, entre otras, apareció con una propuesta que le valió un éxito en taquilla. Esta película tendría por nombre “Señales” (Signs), una obra de corto presupuesto pero que se concentró en figuras del cine conocidas y prometedoras, como Mel Gibson, Joaquin Phoenix, Abigail Breslin y Rory Culkin, el hermano del reconocido Macaulay Culkin.

De hecho, para abaratar costos del cast, el mismo Shyamalan actuó personificando a un Henry en la historia. La película goza de una increíble fotografía, diálogos y música que la hacen misteriosa, seria y reflexiva.

Ahora bien, antes de hablar de su historia, hay que entender lo que pasó por la mente de muchos apenas se estrenó este film. Para la época, Spielberg había impresionado al mundo con sus historias llenas de invasiones alienígenas. Era tan vendible el formato que, como pasa siempre, aparecieron las sátiras, parodiando el género, como fue “Marcianos al Ataque”, 2001: travesía en el espacio, entre otras.
Esta película parecía prometer lo mismo, pero para sorpresa de todos, terminaron reflexionando sobre la familia, el duelo y la fe.
¿De qué trata “Señales”?
La historia se centra en Graham Hess, un ex pastor que, tras la repentina y trágica muerte de su esposa, decide abandonar su fe y retirarse del ministerio. Desde entonces, vive en una granja junto a sus dos hijos, Morgan y Bo, y su hermano Merrill, un ex jugador de béisbol que también carga con sus propias frustraciones.
Una mañana de manera repentina, descubren enormes y perfectos círculos en sus cultivos. Lo que en un principio parece una broma o un acto de vandalismo, pronto se convierte en algo mucho más inquietante. A medida que surgen reportes similares en distintas partes del mundo, los medios comienzan a hablar de una posible presencia extraterrestre.
Mientras el miedo se instala progresivamente en la familia y en toda la humanidad, la casa de los Hess se convierte en un refugio… pero también en un escenario de tensión constante. Ruidos inexplicables, figuras que se mueven en la oscuridad y señales en el cielo comienzan a rodearlos, llevando la situación al límite.
En medio de esta amenaza creciente, cada miembro de la familia enfrenta sus propios temores. Morgan, con su salud delicada; Bo, con sus extrañas costumbres; Merrill, con su pasado inconcluso; y Graham, con una herida mucho más profunda: la pérdida de su fe.
A medida que los acontecimientos se intensifican y el peligro se vuelve inminente, Graham se ve obligado a confrontar no solo lo que ocurre afuera, sino también lo que sucede dentro suyo. Lo que está en juego ya no es solo la supervivencia, sino la posibilidad de volver a creer. La pregunta que hace es: ¿todo es producto del azar, o hay un propósito detrás de cada cosa?
Análisis sobre Señales
Apenas comienza este largometraje, lo que uno puede esperar es supervivencia, acción, entretenimiento y pochoclos (palomitas de maíz) pero la película sorprende con silencios largos, miradas inquietantes y ritmos lentos, porque por más que se venga el fin del mundo, el interior de esa familia todavía transita un luto, preguntas y frustración.
Mientras Graham Hess busca esforzarse para que nadie más lo relacione con un hombre de fe como lo fue una vez, la situación parece obligarlo a resolver su conflicto interior.
- Quiere dejar de creer, pero una inminente invasión extraterrestre lo desafía.
En una conversación que tiene con su hermano en el sillón, mientras ven las preocupantes noticias en la televisión, Graham divide a las personas en aquellas que ven la vida como algo intrínsecamente sin sentido, donde las cosas suceden como resultado de la casualidad, y el segundo grupo de personas que creen en algo más que la coincidencia, que ven las cosas como señales, como una evidencia de que “Alguien arriba cuida de ellos”.
En esta escena, el ex reverendo refleja que antes podía ser del segundo grupo, pero en base a su tragedia y a la pérdida, se identifica con el primero. Quizás por el simple hecho de no encontrar el Sentido a aquel acontecimiento, sumándole que las últimas palabras de su esposa dirigidas a él fueron “VE” y a continuación, le dijo al hermano que “Batee fuerte”. Rápidamente adjudicó esas palabras a un delirio pre defunción y descartó toda posibilidad de espiritualidad en ella.
Esta escena funciona como una bisagra en la película, demostrando que él como el pilar de mucha gente por su fe en Dios, ahora estaba completamente alejado de todo.
Mediante los acontecimientos suceden, Graham sigue luchando internamente y cuando las alertas se encendieron ante el inminente ataque extraterrestre, él en su intento de escapar, su familia le rogó que se queden en la casa y no huyan, un símbolo claro de que Graham no ve el refugio que tiene su familia, sigue queriendo escapar y no atravesar la situación en su hogar. En cambio sus hijos y su hermano sí desean estar unidos, en el lugar en el que se sentían más seguros.
Es en esta situación en la que la familia se prepara en base a las señales recibidas desde el comienzo de la película, como aquellos sonidos captados por el walkie talkie, las noticias, el vecino que mencionó que el agua alejaba a las criaturas y un misterioso libro que parece prever el comportamiento de una posible invasión alienígena. Estos patrones ayudan a la familia a poder resguardarse, ya que después de ver que no hay más señal y las comunicaciones están cortadas, ellos serían los próximos. Están solos.

Este momento de la película cobra una inmensa intensidad, ya que nos muestra momentos en los que Graham comienza a desbordar emocionalmente. Primero en la cena, cuando sus hijos le piden que ore y él dice “No voy a perder ni un minuto más con una oración. Ni un minuto más.”, al comenzar a comer se quiebra, y todos se abrazan. Esta escena es mucho más profunda de lo que vemos a primera vista.
En primer lugar, llegamos a un punto en el que ya no se trata completamente de la pérdida de su mujer, sino de la pérdida de la fe y de la esperanza, una característica que, en términos metafóricos, es la que sostiene nuestra vida, incluso en el momento final de ellas.
Sin fe ya no hay vida.

Inmediatamente que termina esta escena, se escuchan ruidos y los seres atacantes quieren irrumpir en la casa. Todo es un caos, el miedo es el personaje principal de la escena, pero a Graham comienza a sucederle algo. Empieza a recordar el nacimiento de cada uno de sus hijos. Los momentos felices. Su familia.
Quizás algunas de estas cosas lo hubiesen sostenido en su duelo, pero ahora, en el momento crítico de sus vidas, esos recuerdos invadieron su cabeza, y en vez de desesperación, le dan paz y calma.
Así mismo, no dejan de pasar por la mente del ex reverendo, recuerdos salteados de su esposa en sus últimos momentos. Mientras corren por la casa llena de ventanas tapadas con tablas y los cientos de vasos con agua que su hija Bo iba dejando en cada rincón, se refugian en el sótano, y es acá en dónde la fe de Graham es totalmente probada.
En un último momento de pura tensión, cuando uno de los aliens quiere agarrar a Morgan, éste comienza a sufrir uno de sus recurrentes ataques de asma, pero esta vez había un problema, su medicación no estaba.
Él, con sus pulmones cerrados, intenta respirar y salir de la crisis, pero sus esfuerzos no parecen suficientes. Graham mirá hacia el cielo y después de mucho tiempo, vuelve a orar, de la manera más cruda, sincera y desgarradora:
“No otra vez… Te odio”.
Automáticamente su hijo se estabiliza un poco, aún así necesita una inyección para que sus pulmones terminen de abrirse.
Al salir al día siguiente, cuando todo parecía haber terminado, un Alien estaba esperándolos en la sala de la casa y captura a Morgan. Este momento es clave como espectadores. El título de la película se resignifica. Cuando creíamos que la historia trataba de las señales sobre una invasión alienígena, empezamos a notar las señales que Graham nunca notó en su propia historia.

Recordó de inmediato las últimas palabras de su esposa, comenzó a ver a su alrededor y la frase que a la que él no le había adjudicado sentido, ahora sí lo tenía: “Batea Fuerte”.
Inmediatamente, su hermano Merrill agarró el bate detrás de él y golpeó a la extraña criatura, quien al caerse, derrama un vaso de agua y su piel se quema. Al parecer el agua los lastimaba.
Para fortuna de ellos la sala estaba llena de recipientes de agua que Bo había dejado. Lo que había parecido un error de la niña, ahora les estaba salvando la vida y fue exactamente eso lo que acabó con el extraterrestre.
Pero aún faltaba algo. Morgan estaba en brazos de su padre casi inconsciente. Antes de que el alien lo suelte, expulsó un gas mortal con el fin de matar a Morgan.
El padre instantáneamente inyectó la medicina a su hijo casi muerto y gracias a ese asma que tapó sus pulmones, el gas no consiguió entrar. Apenas Morgan abrió sus ojos, le preguntó a su padre “¿Alguien me salvó?” y su padre en medio de lágrimas respondió “Sí hijo, alguien lo hizo”.
Lo que parecía un castigo divino, ahora cobraba sentido. Nada fue casualidad.
En la escena final, vemos a Graham vestido con su ropa de reverendo, mostrándonos que volvió a la Fe.
Conclusión
En nuestras vidas muchas veces damos gloria a Dios por las cosas que tenemos, por los buenos resultados, pero casi nunca por los malos. Si bien, una pérdida de un ser querido puede ser devastadora, eso sigue confirmando que el propósito de Cristo en nosotros no muere, sino que acompaña el proceso y nos muestra Señales que apuntan hacia Él y que nos muestran que aún a pesar de estar viviendo una prueba tan fuerte como la que pasó Job, incluso pensar en culpar o odiar a Dios, todo sigue apuntando al Hijo y a la cruz.
«Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito». Job 1:21
Podemos vivir la vida pensando que las cosas son pura casualidad o aprender a VER con mirada eterna todas las situaciones y abrazar aquella fe que solo es fruto de Aquél que nos creó.
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